El director del Museo del Prado, Miguel Falomir, ha asegurado este miércoles que tienen la voluntad «de no tener nada que no esté de forma legal», en relación a las «bastantes» obras documentadas que fueron incautadas de la Guerra Civil, y ha defendido que actuarán así por «decencia» y se ha comprometido a tener la «máxima transparencia».

«Nuestra obligación es documentar todo y tenemos la voluntad de no tener nada que no esté aquí de forma legal. Es el momento de dar un empujón a la investigación», ha asegurado tras presentar en el Museo del Prado la restauración de la pintura ‘Hipómenes y Atalanta’ de Guido Reni.

Falomir ha augurado que para finales de 2022 o inicios de 2023 podrán tener una lista exhaustiva de todas esas obras incautadas de manera ilegal para ponerlas a disposición de los dueños originarios.

El pasado 20 de septiembre, el Museo del Prado contabilizaba un total de 25 obras documentadas que «probablemente» fueron incautadas por la Junta de Incautación y Protección del Tesoro Artístico durante la Guerra Civil. Sin embargo, este número ha aumentado tras los últimos estudios del experto en patrimonio y Guerra Civil, el catedrático y profesor emérito Arturo Colorado Castellary, pero no ha podido ser concretado por Falomir.

También ha confirmado que poseen dos cuadros incautados a Pedro Rico, alcalde de Madrid en los años 30, cuyos bienes fueron incautados en la Guerra Civil, y ha dejado abierta la posibilidad a una tercera obra.

En los tres casos en los que no aparece la información en la web, es debido a que el mal estado de las pinturas hace que carezcan de ficha en el portal de acceso a colecciones

Por el momento, según ha revelado, aún no han recibido ninguna reclamación al respecto. Asimismo, de las primeras 25 obras documentadas como incautadas, 22 de ellas ya constaba así de manera expresa en su ficha publicada en la web. En los tres casos en los que no aparece la información en la web, es debido a que el mal estado de las pinturas hace que carezcan de ficha en el portal de acceso a colecciones, aunque están catalogadas en el sistema de gestión de la colección del Museo.

De estas obras, 17 pinturas fueron entregadas al Museo del Prado por la Comisaría General del Patrimonio Artístico Nacional entre 1940 y 1942; 5 pinturas entregadas al Museo de Arte Moderno, procedentes de la Comisaría General del Patrimonio Artístico Nacional (1942), 1 pintura fue entregada al Museo de Arte Moderno, procedente de la Comisaría General del Patrimonio Artístico Nacional (1943), pero quedó en el Museo de Arte Contemporáneo y pasó al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, desde donde se adscribió al Museo del Prado en 2016 por reordenación de colecciones. También figuran un frutero y un reloj procedentes de la Comisaría General del Patrimonio Artístico Nacional.

Arturo Colorado, que dirigió el congreso internacional ‘Museo, guerra y posguerra’, celebrado en el Museo Nacional del Prado en 2019, es el experto encargado de coordinar el trabajo de los investigadores que estudiarán los diferentes archivos y los registros del Museo en profundidad en relación a esta materia tan concreta. Este trabajo se realizará en colaboración con el Área de Biblioteca, Documentación y Archivo.

En el informe provisional sobre estas obras, consultado por Europa Press, se señala además que el Prado conserva en total 62 obras relacionadas con la Comisaría General del Patrimonio Artístico Nacional, ya durante el Franquismo (constituido en 1939), o con la Junta de Incautación y Protección del Patrimonio Histórico (constituido en 1936).

Así, junto con las 25 mencionadas, señala 11 pinturas depositadas entre 1936 y 1939 por la Junta Delegada de Incautación del Tesoro Artísico y 26 pinturas, en general muy deterioradas, depositadas en fecha desconocida por la Junta Delegada de Incautación del Tesoro Artístico.