Cultura Finalista del Premio Planeta con "Historias de mujeres casadas"

Cristina Campos: "Para las mujeres es peligroso ser infieles porque nos enamoramos"

Cristina Campos, finalista del Premio Planeta con su novela "Historias de mujeres casadas"

Cristina Campos, finalista del Premio Planeta con su novela "Historias de mujeres casadas". R.O.

Cristina Campos ha sido premiada como finalista del Premio Planeta con su novela Historias de mujeres casadas. Un segundo puesto nada despreciable, dotado con 200.000 euros, que ha sido ocupado por conocidas figuras como Manuel Vilas o Paloma Sánchez Garnica. Esta última ha arrasado en ventas este año con Últimos días en Berlín.

Cristina Campos es natural de Barcelona donde nació en 1975. Es licenciada en Humanidades por la Universidad Autónoma de Barcelona y ha residido años en Heidelberg donde era coordinadora del Festival Internacional de la ciudad. Su vida profesional ha estado vinculada al cine donde es especialista en dirección de casting de películas y series. Su primera novela Pan de limón con semillas de amapola ambientada en Mallorca se llevó al cine bajo la dirección de Benito Zambrano para Filmax

Historias de mujeres casadas habla sobre la vida, la verdad de los matrimonios, la rutina conyugal, el deseo de las mujeres y la intimidad femenina”, explica a El Independiente, todavía instalada en la burbuja de la gala en la que salió premiada. Según su descripción las protagonistas son tres mujeres de la misma edad de la autora y se desarrolla en Barcelona, Boston y Formentera.

Las jóvenes que practican el poliamor, se pasan el día llorando

Cristina campos

«Es una novela contemporánea que arranca con tres mujeres de mi edad que se conocen en una revista femenina. Forjan una amistad muy sólida, muy bonita. Y lo que hago, a través de sus diálogos y de sus acciones, es diseccionar la historia de sus matrimonios. Una de ellas, Gabriela, lleva la trama principal, es periodista y madre de un hijo. Está casada con Germán, un ingeniero algo taciturno, que la quiere mucho. Se quieren muchísimo los dos, pero llevan más de una década casados y empieza la rutina conyugal y el deseo de ella deja de ser ese deseo que sentía por su marido antes de ser madre. Y en la rutina diaria, cuando va a dejar a su hijo al colegio, se cruza con un desconocido que la mira y esa mirada se alarga en los años, hasta que un día se conocen y empieza una doble vida con él», relata la autora.

La escritora reflexiona sobre cómo los años pasan factura a las parejas, por más que entre ellas haya buena relación: «Es un matrimonio moderno, pero ella ha dejado de desear a su marido. Siguen teniendo relaciones sexuales, pero menos, como todos los matrimonios», afirma.

Mujeres, hombres y dobles vidas

Cristina Campos, finalista del Premio Planeta con su novela "Historias de mujeres casadas"
Cristina Campos, finalista del Premio Planeta. Rafael Ordóñez

¿El amor es el malo y el bueno? «Claro, el amor y el deseo del deseo. Yo creo que en cualquier matrimonio siempre hay alguien que se te cruza y tú puedes decir venga, voy a probar. Pero en el caso de las mujeres, si probamos es muy peligroso, nosotras nos enamoramos», afirma. Y pone ejemplos. «Yo he hablado con muchas mujeres y con hombres, tengo cinco amigas que han sido infieles a sus maridos, cuatro se han separado y se enamoraron de los hombres con los que tuvieron una relación extramatrimonial», asegura.

La escritora mantiene que esa no es la forma de proceder de ellos, ya que «los hombres son capaces de llevar esa doble vida». Pero precisa, sus aseveraciones. «Estamos hablando de unas mujeres, de un entorno cultural y social europeo, mujeres blancas, privilegiadas, y a partir de cuarenta, con hijos».

En este sentido Campos sabe que las mujeres jóvenes viven otro momento cultural diferente del suyo, con el feminismo y el poliamor. «A ver qué pasa cuando estén casadas y tengan hijos, a ver si es tan fácil el poliamor. Ojalá, ojalá sea algo cultural», afirma. Para la finalista del Planeta hay un gran cambio cultural, «pero no sé si los sentimientos cambian tanto», duda. «Las jóvenes que practican el poliamor, se pasan el día llorando. Se sufre porque los sentimientos están ahí y estás en pareja con un novio, pero este está con otra también. La teoría es una cosa y la práctica es otra».

Estoy preparada para escribir el guion, eso seguro y para dirigir Historias de mujeres casadas

cristina campos

El jurado del Planeta destacó de su libro que es casi un tratado de sociología sobre las relaciones contemporáneas entre mujeres y hombres y esta no se puede concebir sin las aplicaciones. «Después de la pandemia conozco mucha gente que se ha separado y se lo han pasado muy bien con estas aplicaciones del Tinder, pero anhelan encontrar pareja. No les llena el Tinder, no les llena el poder, porque Tinder es muy fácil para una mujer. Es poner una foto y tienes ochenta tíos ahí de edades diversas. Es muy fácil para una mujer acostarse con un hombre, pero no les llena. Hablo de un tipo de mujer, yo no puedo generalizar», afirma. «Lo que yo hago es un retrato social de la mujer burguesa, blanca, privilegiada, universitaria e independiente económicamente de su marido», insiste.

La novela todavía no ha salido, lo hará en las próximas semanas, pero la escritora ve una película en Historias de mujeres casadas. «Piensa que llevo veinte años en el cine y el guion de Pan de Limón con semillas de amapola lo escribí con Benito Zambrano y nos nominaron al Goya. Estoy preparada para escribir el guion, eso seguro y para dirigir Historias de mujeres casadas. Eso sí con un buen equipo, con un buen director de foto, con un buen productor y un buen ayudante de dirección». Añade con seguridad.

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