El Teatro Real estrena esta noche una nueva producción de La novia vendida, de Bedřich Smetana (1824-1884), una ópera que no se representaba en su escenario desde 1924. Una coproducción internacional que podrá verse en Madrid hasta el 30 de abril en un total de 10 funciones, viajará después a la Opéra national de Lyon, la Oper Köln y el Théâtre Royal de La Monnaie de Bruselas.
La novia vendida es una ópera cómica sobre Mařenka y Jeník, dos jóvenes enamorados que quieren casarse, pero se ven obstaculizados por un matrimonio concertado que obliga a Mařenka a prometerse con Vašek, el hijo de un terrateniente rico. Jeník aparentemente acepta renunciar a ella a cambio de dinero, lo que provoca enredos y malentendidos, pero en realidad todo forma parte de un plan ingenioso para burlar el acuerdo.
El director artístico del Real, Joan Matabosch destaca esta ópera por ser “la obra con la que Smetana realmente logra crear la obra que va a ser la obra realmente fundacional” de la ópera nacional checa. Una obra que es muy popular en otros teatros del mundo ya que suele estar presente en su programación pero que en el Real lleva sin verse más de un siglo. “En Madrid se presentó por primera vez en 1924, incluso antes que en París en 1928, y no se ha vuelto a representar en el Teatro Real desde entonces: más de un siglo”, precisa.
La pelea por revertir la situación de los enamorados sirve para formar un enredo cómico que denuncia la dramática realidad social que se vivía en la Europa rural del siglo XIX, incluida Bohemia (actual República Checa): los matrimonios concertados por interés económico o social. Las familias campesinas y pequeñas comunidades daban mucha importancia a la propiedad, la dote y la estabilidad económica, por lo que los padres solían intervenir directamente en la elección de pareja de sus hijos.
Bajo la dirección musical de Gustavo Gimeno y la puesta en escena de Laurent Pelly, la propuesta ofrece una lectura que combina el humor burlesco con la melancolía del folclore bohemio. Gustavo Gimeno destaca que La novia vendida es una obra “luminosa, refinada, elegante, graciosa” y, al mismo tiempo, muy accesible para el público. El director musical subraya que la partitura de Smetana contiene “una capa de melancolía y de intimidad tan típica de la música checa”, lo que, en su opinión, la convierte en una obra de gran riqueza expresiva.
Gimeno considera que se trata de “una auténtica obra maestra” y aseguró que su escucha completa confirma que no hay nada accesorio en ella: desde la obertura hasta los grandes conjuntos, pasando por las danzas y los números corales, todo responde a una arquitectura musical muy sólida.
La mirada escénica de Laurent Pelly
El director de escena, Laurent Pelly, afirma que su propuesta parte de una lectura no realista de la obra, inspirada en el cine de animación checo. Su objetivo, sostiene, es hacer la historia “accesible al público actual” y evitar que parezca “polvorienta”. También subrayó que el eje de la puesta en escena será la experiencia emocional de Mařenka, convertida en “la pesadilla progresiva de esta joven” al descubrir que ha sido vendida por su prometido.
En La novia vendida de Smetana, el coro desempeña un papel fundamental como representación viva de la comunidad rural y del espíritu colectivo del pueblo. Según Laurent Pelly es un "personaje muy importante" dentro de la historia. Actúa como un personaje colectivo que aporta energía, dinamismo y efectúa la presión social cargando con sus valores y tradiciones del pueblo de aquel momento.
La pieza tiene dos elencos formados por las sopranos Svetlana Aksenova y Natalia Tanasii (Mařenka), y los tenores Pavel Černoch y Sean Panikkar (Jeník). Las sopranos Svetlana Axenova y Natalia Tanasii coinciden en presentar a Mařenka como una joven profundamente enamorada que no acepta ser tratada como una víctima. “Nunca deja de creer en sí misma ni deja de creer en su amor”, asegura Tanasii.
“Al principio me costó conectar con el personaje, pero tras meses de trabajo y ensayos lo he comprendido profundamente. Mařenka vive una lección de vida: le imponen casarse con alguien que no ama, y ella defiende su libertad y su amor por Jenik", reflexiona Tanasii. "Es un amor mucho más profundo de lo que yo pensaba eh al principio nos demuestra que en el amor todo se todo se puede olvidar y perdonar pero nunca, nunca que se vender”, añade.
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