Los ojos de algunos de los mejores artistas plásticos del siglo XX esperan al visitante para establecer un diálogo con la obra de Bill Brandt. Un estreno de lujo para la nueva KBr de la Fundación Mapfre en Barcelona, que abre sus puertas en le Puerto Olímpico, con una muestra del fotógrafo que aprendió de Man Ray y llevó el psicoanálisis a la fotografía.

KBr Mapfre.

«Queremos pensar que estamos construyendo una cierta historia de la fotografía» afirma la directora del KBr, Nadia Arroyo. Así explica la elección de dos nombres tan consolidados como Brandt y Paul Strand para el estreno del centro, que ha abierto sus puertas este viernes. Si la de Brandt era un proyecto largamente acariciado y pospuesto por la pandemia, la muestra de 110 fotografías de Paul Strand permite sacar a la luz la colección de la Fundación, la mayor de este autor fuera de Estados Unidos.

Dos grandes clásicos de la fotografía con muestras a medida. La de Brandt, un recorrido cronológico desde sus contrastes sociales al «elogio de la imperfección». En el caso de Strand, una propuesta muy personal del comisario de la muestra, Juan Naranjo, que se detiene en el estudio de la geometría, los retratos, los paisajes y los países.

Estación de metro de Elephant and Castle, 1940, durante la Segunda Guerra Mundial. Bill Brandt.

Brandt, el psicoanálisis y lo siniestro

La propuesta de Ramón Esparza para conocer la obra de Brandt atrapa ya desde el principio con la sección «arriba y abajo» los contrastes sociales ejemplificados en escenas de la vida social en el barrio londinense de Mayfair y los mineros, las criadas y las niñas de barrio. Y mantiene la tensión con los retratos que combinan personajes anónimos con grandes nombres del siglo XX como Francis Bacon o Robert Graves.

A Miró lo retrata en la plataforma del molino de agua de su casa, y a Rene Magritte con bombín, sujetando su famoso cuadro El hijo del hombre.

«En toda la exposición está presente el psicoanálisis y lo siniestro» marca de la casa, explica Arroyo. También en los paisajes y hasta los desnudos que conservan ese concepto de lo siniestro que trasciende toda la muestra. Un total de 186 fotografías positivadas por el propio Brandt, al que el visitante podrá conocer a través de la entrevista concedida a la BBC al final de su vida.

Desnudo, Londres 1952. Bill Brandt

Strand y la straight photography

Strand, menos conocido en España, ofrece a la Fundación la oportunidad de profundizar en las grandes retrospectivas que explican la apuesta definitiva por la fotografía, explica Arroyo. La muestra exhibe obras de la colección de Mapfre y de la fundación del autor en Philadelphia organizadas a partir de esas cuatro secciones que parten de su forma de ver el mundo y fotografiarlo

Mujer ciega de Paul Strand

La geometría con la que se expresa tras beber del cubismo analítico en fotografías con puntos de vista inéditos aplicados a la arquitectura o a objetos cotidianos. Y esa straight photography aplicada al retrato con el que Strand pretende ir más allá de la persona y mostrar también su compromiso social.

Nuevos valores

Todo ello en un nuevo espacio de 1.400 metros cuadrados con el que la Fundación Mapfre confirma su «compromiso» con Barcelona y con la fotografía, explica Arroyo. Un espacio «en el que queremos que pasen cosas» de la mano no sólo de fondos consagrados, sino también de las escuelas de fotografía de Barcelona.

Muchacho, Gondeville, Charente, Francia, 1951. Paul Strand.

De ahí el compromiso de una exposición anual con obras de esas escuelas de fotografía que explica el conservador de la KBr, Carlos Gollonet, como uno de los proyectos con los que confían en aportar a la difusión y refuerzo de la fotografía como arte. «Se trata de dar un espacio» a los nuevos valores surgidos de esas escuelas, a través del cual acceder al mundo profesional y a los galeristas, explica Gollonet.

Junto a esa colaboración con las escuelas de fotografía, la librería especializada y un proyecto pedagógico de carácter permanente para formar a los escolares en comprensión del lenguaje fotográfico y su dimensión artística, completan esta apuesta que los responsables de KBr confían en explotar al máximo a partir del próximo año, cuando se relajen las limitaciones forzadas por la pandemia de Covid.