Al fotógrafo Matías Costa la vida le golpeó muy pronto. Nació en Argentina en 1973, siendo un crío vio como los militares secuestraban a sus padres, al año soltaron a su madre y huyeron a España. La historia se repetía, la familia de su padre de origen judío del este de Europa se pasó el siglo pasado huyendo. Las raíces familiares de su madre de origen español le facilitaron su refugio en España donde vive desde niño. Esto es, en resumen, lo que Costa llama su mochila.

«Nosotros estamos hechos de otros, somos como muñecas rusas, llevamos dentro el legado de las diferentes situaciones, desarraigos, desafectos y vivencias que han tenido nuestros antepasados y que de algún modo los llevamos dentro. Nuestra labor en la vida es ver qué hacemos con ello, con esa mochila. Yo lo que he hecho es abrirla, ver lo que me pertenece, ver lo que me quiero quedar y ver lo que quiero dejar», explica a El Independiente.

Lo que ha hecho con su mochila es lo que se puede ver en Matías Costa. Solo, una muestra retrospectiva en la Sala Canal de Isabel II en Madrid en la que se pueden ver sus proyectos fotográficos de los últimos 25 años. En Solo hay «dos muestras, por una parte mis series documentales más convencionales en las que recorro distintas partes del mundo contando historias concretas y, por otro lado, hay un estrato que da cuenta de mi cuaderno de campo. Donde yo tomo nota de todos los procesos de trabajo y que son muy autobiográficos en los que hablo de mis orígenes y de lo que me ha llevado a hacer los trabajos que hago», explica.

«Tuve una infancia con hechos traumáticos, por eso me interesan las situaciones en las cuales hay una deflagración en la vida de alguien»

MAtías costa

Siguiendo ese cuaderno de campo autobiográfico se comprenden muchas de las temáticas de sus proyectos, como el desarraigo, la exclusión, la soledad, el abandono, las migraciones, el territorio o la identidad. Un buen ejemplo es la serie Hijos del vertedero (1995-1997) sobre los niños que vivían junto al basurero de Valdemingómez; o sus series fotográficas sobre emigración de comienzos de este siglo.

«Yo nací en Argentina y fui refugiado en España desde la dictadura y me interesaba mucho fotografiar las migraciones y refugiados. También me interesa mucho la infancia, tuve una infancia con hechos traumáticos muy particulares y por eso me interesan las situaciones en las cuales hay una deflagración en la vida de alguien y ver cómo nos adaptamos o no nos adaptamos» afirma el fotógrafo.

  • La foto que más dice de Matías Costa

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    De la serie ‘Cuando todos seamos ricos’

    Joven nadando en el Lago Beihai. Lago adyacente a la la Ciudad Olvidada que en su momento perteneció al jardín privado del Emperador y hoy forma parte de un parque público. Pekin, China. Matías Costa.

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    De la serie ‘Extraños’

    Alrededores del Túnel de la Mancha, Sangatte, Francia. Un grupo de inmigrantes se dirige de noche hacia el Eurotúnel que comunica Francia con Inglaterra bajo el Canal de la Mancha. Su intención es ocultarse en los trenes o vehículos que cubren los 35 km de recorrido hasta el puerto de Dover. La mayoría de las veces son detenidos por la policía, que utiliza sofisticados métodos para localizarlos. Por lo general son devueltos al cercano campo de refugiados y vuelven a intentarlo la noche siguiente. Matías Costa.

  • Camarote abandonados del barco ruso Zaidan, uno de los barcos de la antigua flota soviética varados en el Puerto de la Luz. Gran Canaria, España.
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    Cargo

    Camarote abandonados del barco ruso Zaidan, uno de los barcos de la antigua flota soviética varados en el Puerto de la Luz. Gran Canaria, España. Matías Costa.

  • Fragmentos de un decorado
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    Fragmentos de un decorado

    Nantes y Amiens. Francia. 2005