Las postales vivieron a finales del siglo XIX y primera mitad del siglo XX su momento de esplendor. La posibilidad de enviar una postal por correo a familiares y amigos se convirtió en un constumbre. No era necesario estar de viaje, se enviaban instantáneas de la ciudad como una manera de mostrar las cosas buenas de la localidad, las cosas curiosas, acontecimientos históricos y, en ocasiones, hasta imágenes meramente documentales que retratan hábitos sociales del momento, costumbres o profesiones de la época.

En España la imprenta de Hauser y Menet fue la principal productora de postales, podía llegar a imprimir hasta medio millón de postales al año. Su proliferación hizo que surgieran los coleccionistas de postales. Una afición que todavía hoy perdura y es fácil adquirir postales históricas en las tiendas de libro viejo. 

Los Archivos de la Comunidad de Madrid albergan una colección más de 1100 postales, muchas de las cuales se pueden consultar en su web. La mayoría son en blanco y negro del periodo comprendido entre 1857 y 1960. La gran mayoría son correspondencia entre Francia y España y provienen de imprentas como como Hauser y Menet, J. Laurent o J. Lacoste.