El San Telmo fue un navío de línea de 74 cañones construido en los Reales Astilleros de Esteiro de Ferrol en 1788 y entregado a la Real Armada al año siguiente. En septiembre de 1819 desapareció en el cabo de Hornos con una dotación de 644 marineros, soldados e infantes de marina. Lo más probable es que las gélidas aguas se tragaran a los tripulantes del buque español, pues apenas se conoce más acerca de este navío de dos puentes, “una de las máquinas de guerra más poderosas de su tiempo”, tal y como se publica en el libro La vida en los confines de la Tierra.

El San Telmo había partido el 11 de mayo de 1819 desde Cádiz con destino a Perú. Sin embargo, el navío nunca llegaría a su destino y “es posible que naufragara cerca de las islas Shetland del sur”, según afirma Antonio Quesada, secretario técnico del Comité Polar Español. La última visión del barco es que estaba muy dañado. Lo que dicen los historiadores es que William Smith, conocido por ser el primer hombre en pisar la Antártida “encontró restos del San Telmo” tal y como “puede leerse en los propios escritos del marino inglés” recalca Quesada. Se encontraron restos y fue probable que estos naufragos vivieran en la isla de Livinsgton. De ser así, “seríamos los primeros en haber llegado a la Antártida, pero no se han encontrado restos óseos”, informa el secretario.

¿Qué pasó exactamente? El 2 de septiembre, al intentar doblar el cabo de Hornos, uno de los más tormentosos lugares del planeta, estalló una fuerte tempestad y la turbulencia del mar embravecido los obliga a derivar hacia el sur. Pero el tiempo empeora, el mar se torna más furioso, las olas adquieren una dimensión gigantesca y las tres naves acaban separándose a merced del temporal. El San Telmo es visto por última vez desde el Primorosa llegaría maltrecho al puerto de El Callao el 9 de octubre y el tercer barco, el Prueba, arribaría una semana después a Guayaquil sin su verga mayor y con la mayoría de la tripulación enferma o desnutrida.

El San Telmo “era un barco de guerra muy grande que hoy en día se considera como una tumba militar” explica Quesada. Es un pecio de la Armada, patrimonio histórico y naval de España que no se ha encontrado. Sí que es cierto que “hubo expediciones en los años 90 pero no fueron concluyentes” explica el secretario. Aparecieron restos que podrían ser del San Telmo, pero no reflejan que hubiera habido actividad humana compatible con la de los naufragos.

En caso de que se encontraran restos del San Telmo, que «el Tratado Antártico ya ha dado los primeros pasos de protección del pecio, que lo protegen provisionalmente y esperamos que el año que viene sean protegidos de forma definitiva» en caso de saqueos. Aun así “es una zona de difícil acceso” sentencia Antonio Quesada.