Bajo los cimientos que sustentan una suerte de democracia moderna, se erige un pasado enmarcado por el olvido de cientos de miles de vidas enterradas. Convertidas en el debate sin fin de España, son víctimas de una memoria histórica poco menos que opaca, y de una historia de represión que mayores evitan recordar por dolor y jóvenes viven con ignorancia o silencio.

España arrastra entre 2.500 y 5.000 fosas comunes que esconden alrededor de 130.000 cadáveres de personas represaliadas por el franquismo y fusiladas tras la guerra civil, y durante los primeros años de la dictadura. ¿El motivo? Alzar la voz contra el régimen.

La exhumación de esos cuerpos es objeto de debate político y azar. Objeto, que no vidas, de un parón parlamentario durante años, convicciones político-ideológicas y el bloqueo de la Ley de Memoria Histórica. Y azar, o más bien justicia, de aquellos que consiguen, tras años y años de lucha, ‘un entierro digno’ para sus familiares.

Mapa de fosas comunes de la Guerra Civil y el franquismo. Ministerio de Justicia.

El cementerio de Paterna (Valencia) ha sido la última exhumación puesta sobre la mesa. Allí se trabaja ya en el desenterramiento de la fosa común 114, una de las más grandes localizadas en la provincia, donde se esperan hallar los restos de cerca de 200 personas distribuidos en cinco sacas, la última, del 28 de junio de 1940.

La acción, ha sido impulsada por la Asociación de Familiares de Víctimas de la Fosa 114 de Paterna, con el apoyo de la Diputació de València, institución que coordina y sufraga las actuaciones para recuperar los restos de castigados del franquismo a través de la delegación de Memoria Histórica, dirigida por Ramiro Rivera: «Esta fosa es un ejemplo más de la cruda y sistemática represión llevada a cabo por el régimen franquista en tierras valencianas, con el fusilamiento de personas que hallaban la muerte por defender sus ideas».

La fosa 114 del Cementerio de Paterna es conocida como ‘la fosa de la cultura’ por la profesión de los que yacen en ella: maestros, periodistas, alcaldes, dibujantes, concejales u otras personalidades representantes de entidades culturales entre los que se encuentran, Vicent Miguel Carceller, director de la revista La Traca, Luis Cisneros, magistrado de la Audiencia de Valencia, Carlos Gómez Carrera, dibujante de La Traca, Isidro Escandell, diputado por el Partido Socialista y vicepresidente de la Diputació de València, o los alcaldes republicanos Arturo Caballer, Vicente Hernández, Salvador Borràs, Ramón Pérez, Juan Martí, José Ros la Cruz y Juan Sierra.

La procedencia de las víctimas abarca 66 localidades y cubre prácticamente la provincia de Valencia y otras como Castellón, Badajoz, Barcelona y Huesca.

Alguien quiso dar un escarmiento a representantes de la cultura y la política valenciana, por mostrar ideas contrarias al franquismo»

matías alonso

El sonido de la esperanza, convertido ahora en un martillo perforador, ha resquebrajado ya la losa de mármol que se colocó hace más de una década y que ha dejado ver otra más antigua, de cerámica, encargada en los años sesenta y grabada con cinco fechas: los días de las cinco tandas de fusilamientos allí ocurridos o «días, en que se quiso dar un escarmiento a representantes de la cultura y la política valenciana por mostrar ideas contrarias al franquismo», ha dicho Matías Alonso, presidente del Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica, en unas declaraciones para Europa Press.

Sin embargo, la fase de excavación, a cargo de la Asociación Científica Arqueoantro, podría alargarse alrededor de seis meses debido al gran número de cuerpos que se espera encontrar, mientras que la identificación de los restos hallados se prolongará previsiblemente durante este año y el próximo.

Una mujer entre los represaliados

Durante los trabajos de excavación e identificación, se esperan hallar también los restos de una mujer, Dolores Arnal, vecina de la localidad valenciana de Benaguasil, cuya profesión se desconoce.

Ella fue una de las cerca de 200 personas fusiladas entre mayo y junio del 40 y ahora como al resto, se le pretende devolver la dignidad gracias al empeño de una asociación representada por decenas de familiares de las víctimas: «Después de todos los obstáculos encontrados por el camino, y de estar años peleando con esto, es una ilusión y una emoción estar aquí. Es una pena, pero, que no puedan ver cómo se recuperan los restos, hijos de quienes están en las fosas porque ya han fallecido» declaraba uno de los familiares de las víctimas en el acto de inicio de exhumación de este pasado lunes.

Apertura de la ‘fosa de la cultura’ en el cementerio de Paterna (Valencia). Eva Máñez Eva Máñez