En realidad, es una vieja historia. Tan antigua como la humanidad. Está compuesta de viejos ingredientes. Poder, impunidad, violencia contra las mujeres, corrupción y un pulso entre el bien y el mal, entre la necesidad de Justicia y la sed de venganza. La clave está en su combinación, en la dosis inyectada al relato para convertirlo en una suerte de intriga trepidante que atrapa desde el primer instante. ‘El castillo de Barbazul’ (Editorial Tusquets) es el tercer eslabón de una trilogía salida de la mente y la escritura de Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962). Antes nacieron ‘Independencia’ y ‘Terra alta’ para enlazar tres relatos, tres novelas que conforman un solo libro.

“Esta es la más trepidante y ha sido la más difícil de escribir”, reconoce Cercas. Inicialmente debía ser el final de la historia, el último episodio, pero al escritor extremeño reconoce que en realidad no puede detenerla. No al menos del todo. “Los personajes están vivos. En torno a ellos se ha creado un mundo que está vivo. Sé que en algún momento tendré que cerrarlo, pero…”. De trilogía podría pasar a tetralogía. El cuarto volumen, el no previsto, tiene incluso fragmentos escritos. “Reconozco que tengo muchos trozos de la cuarta novela escritos desde hace tiempo, pero no sé qué ocurrirá. Ya veremos”.

Por el momento, la historia de Melchor Marín, el protagonista que vive en la mente imparable de Cercas, suma este tercer episodio. En esta ocasión, en ‘El castillo de Barbazul’, el antiguo policía ha abandonado el Cuerpo por los libros. Ahora trabaja como bibliotecario. Aún no ha relatado a su hija adolescente, Cosette, lo que realmente ocurrió con su madre, cómo sucedió su muerte trágica. Ese silencio contamina su relación. Hasta que todo se tuerce. Las vacaciones de su hija en Mallorca aguardan una misteriosa desaparición que llevará al antiguo agente a implicarse en su búsqueda. Un rescate angustioso que le llevará por el laberinto del lado oscuro del hombre, con recovecos de extorsiones sexuales, de violencia contra las mujeres, y de la impunidad que otorgan el dinero y el poder, de su capacidad para comprar voluntades y silencios.

“No sé si es una novela negra, policiaca o qué, me da igual. Aquí se plantea un enigma que hay que resolver y en realidad, en eso consiste el género policiaco”, señala Cercas. Cree que en este tercer volumen es donde mejor se perfilan los personajes de la trilogía y los temas que en ella se entrelazan: “Diría que es la novela más radical y directa de las tres. Aquí la flecha se dispara contra el blanco”.

«Desde que el mundo es mundo»

La violencia fue el eje de la historia en ‘Terra Alta’ e ‘Independencia’. También lo es en ‘El castillo de Barbazul’. A la muerte de la madre de Cosette, la de la madre de Melchor se suma ahora la extorsión sexual que sufrirá la hija adolescente de Melchor. “Los temas no los busco, me encuentran. Nunca me propongo escribir sobre algo, simplemente aflora”. Cercas no oculta que la violencia contra las mujeres es una cuestión de plena actualidad que le inquieta. “Es una cuestión que existe desde que el mundo es mundo. Aristóteles, pilar de la civilización occidental, escribió que las mujeres son inferiores a los hombres. Lo escribió porque toda la sociedad de su tiempo lo creía. Hasta hace cuatro días todas las sociedades lo han pensado. Ha sido ‘el elefante’ en la sala que no hemos querido ver”, lamenta.

La impunidad, el dinero y el poder se convierten en otro de los ejes del relato de su nueva novela. La violencia contra las mujeres es, afirma el autor, “una variante más del abuso del poder”. En el misterio que rodea la trama uno de sus personajes, el capitán Damián Carrasco, expulsado de la Guardia Civil por una falsa acusación, representa la integridad frente a la corrupción: “Él dice que una democracia es mejor cuanto menor impunidad tolera, estoy de acuerdo”. Cercas afirma que desde siempre el dinero ha proporcionado impunidad, “aunque muchos me insultan por decirlo, pero es así”.

Las relaciones entre padres e hijos irrumpen en la historia y lo hacen con fuerza. Con su dimensión trágica, “entendiendo por tragedia una pelea, una controversia en la que los dos tienen razón”: “Así es la relación, él quería protegerla ocultándole cómo murió su madre y ella le reprocha que le oculte la verdad. Ambos tienen razón en este equilibrio de verdades”.

‘Termómetro social’

Cercas apunta que no ha tenido que imaginar mucho, que las historias que plantea son en realidad relatos basados en viejas realidades: la impunidad, el abuso contra las mujeres o las relaciones familiares: “Los escritores somos un termómetro social. Yo no creo que las cosas hayan cambiado tanto. Sólo lo superficial, no lo esencial. Cambian las circunstancias, pero seguimos leyendo las mismas novelas que hace 100 años”.

Por eso no comparte que las relaciones entre padres e hijos sean hoy distintas a las de su infancia: “Mis padres fueron educados en el franquismo y yo no, pero el conflicto padres-hijos, con sus variantes, diría que hoy es el mismo. Las pasiones y los sueños de los hombres son los mismos, también sus ambiciones, sus impulsos”.

Ni siquiera la democracia ha logrado contener la impunidad que denuncia en ‘El castillo de Barbazul’. “Por definición las democracias son imperfectas, se perfeccionan cada día. En España diría que, al menos, es mejor que en otros muchos países del mundo, perfectible, pero mejor”.