Nadie en su sano juicio puede desear un mundo sin AC/DC. En eso estamos todos necesariamente de acuerdo. Pero lo de la banda australiana se ha convertido en una trabajosa cuestión personal de supervivencia para Angus Young, el voltaico y galvánico guitarrista, perpetuo escolar díscolo, quien ha decidido hacer frente a la interminable y dolorosa sucesión de adversidades mirando al futuro con un único lema vital: Rock o muerte.

Con determinación, responde así a sus 63 años Angus McKinnon Young a quienes llevan ya un tiempo afirmando que no puede haber futuro para AC/DC. Esos mismos que pensaban que lo habían visto todo cuando el guitarrista fichó a Axl Rose de Guns n’ Roses para reemplazar en la primavera de 2016 a un Brian Johnson con peligro inminente de sordera y que se veía así forzado a dejar la banda tras 36 años de servicio. Así pudo el grupo terminar la gira que tenía contratada, con el crossover más loco e inesperado de la historia del rock.

Costó lo suyo, pero aquel Rock or Bust Tour terminó el 20 de septiembre de 2016 en Philadelphia con disparidad de opiniones en los tendidos y, de paso, con la sensación generalizada de que ese día había acabado AC/DC. Esta idea se reforzó un año más tarde con el fallecimiento en noviembre de 2017 de Malcolm Young después de años internado en una residencia donde recibía cuidados por la demencia que padecía. La última vez que pudo verse sobre un escenario al fundador, motor en segundo plano y hermanísimo de Angus fue en el último concierto de la anterior gira del grupo, Black Ice Tour, el 28 de junio de 2010 en el Estadio de San Mamés de Bilbao -su puesto en la formación terminó siendo para su sobrino Steve Young-.

Los que daban por muerto al mastodonte AC/DC se equivocaban

Pero los que daban por muerto al mastodonte AC/DC se equivocaban. Ya en 1980 Angus y Malcolm superaron el fallecimiento del carismático vocalista Bon Scott contratando a Brian Johnson y regresando con Back in Black, el tercer disco más vendido de todos los tiempos con 45 millones de copias. Esta vez es diferente porque Angus está solo y, precisamente por eso, no es una cuestión de cifras, sino de algo mucho más importante y trascendente. Se trata de sangre, sudor y lágrimas, de una vida consagrada al rock y pagar en última instancia su deuda con el diablo.

Habrá nuevo disco

Porque cuando nadie apostaba por ello, resulta que habrá nuevo disco de estudio de AC/DC. Será el decimoséptimo, cinco años después del anterior. Con material que dejó grabado Malcolm Young –al principio de este milenio sobre todo– antes de perder la cabeza y no poder agarrar su icónica guitarra Gretsch nunca más. Eso desvelaba en septiembre Jam Magazine: «Angus y Malcolm vivieron juntos y escribieron literalmente centenares de canciones. Algunas fueron grabadas y han estado guardadas hasta ahora. Angus ha decidido seleccionar los mejores cortes de esas grabaciones en las que tocó Malcolm y ahora está en el estudio grabando y mezclándolas».

un fan curioso e indiscreto apuntó desde la ventana de su apartamento al patio trasero de los Warehouse Studios de Vancouver (Canadá) y consiguió una exclusiva planetaria

Sin duda conocedor de esa vieja canción de los Beatles que asegura que todo es más sencillo con un poquito de ayuda de tus amigos, el nervioso guitarrista decidió reunir a la vieja guardia. Algo que tendría que seguir en secreto, pero fue desvelado el pasado agosto cuando un fan curioso e indiscreto apuntó desde la ventana de su apartamento al patio trasero de los Warehouse Studios de Vancouver (Canadá) y consiguió una exclusiva planetaria. Así dieron la vuelta al mundo unas fotos de Angus Young fumando en una escalera de incendios… acompañado por Steve Young, el vocalista Brian Johnson y el batería Phil Rudd.

Angus Young y Stevie Young en los Warehouse Studios de Vancouver (Canadá)

Se confirmaba así la vuelta a casa de Brian y, lo que era aún más inesperado, el regreso a su vez de Phil Rudd, el batería que más tiempo ha estado en AC/DC y que se perdió la última gira Rock or Bust (2015-2016) al no poder salir de Australia por sus problemas con la ley derivados de múltiples excesos y una vida disoluta. Junto a todos ellos, el productor Mike Fraser también fue captado por la cámara indiscreta, con lo que ya quedaba claro que este grupo de viejos rockeros no estaban congregados a la vez en ese lugar del planeta solo para charlar. Tenían necesariamente que estar grabando música.

Faltaba por despejar otra duda más, la del bajista, pues Cliff Williams, encargado de las cuatro cuerdas desde 1977, anunció en 2016 que cuando terminara la gira se retiraría para siempre. Y lo explicaba de una manera muy sencilla y comprensible: «Es momento para mí para dejarlo, y eso es todo. No porque hayamos perdido a Malcolm, Phil o Brian. Quiero decir, todo cambia cuando pasa algo así. Cuando Bon Scott murió ya cambió. Es simplemente que estoy preparado para dejar la carretera y realmente lo hago». Pero recientemente un preparador físico de Vancouver compartió en Instagram una imagen (ya borrada) en la que aparecía flanqueado por Brian y Cliff tras una sesión tonificante.

Por si fuera poco, a finales de enero, la banda de metal Terrorizer contaba a los cuatro vientos en su Facebook una anécdota que rápidamente se viralizaba y que de nuevo volvía a ir contra los deseos de secretismo de AC/DC: «Nos encontramos con Brian Johnson en el aeropuerto hoy después del vuelo a casa y le preguntamos sobre los rumores de su presencia en el nuevo álbum del grupo y dijo ‘sí’ y que está ‘harto de negarlo’. Así que fue una sorpresa guay para el final de nuestra gira».

Pacto de sangre

Días después, aparecía en escena el prestigioso periodista musical estadounidense Eddie Trunk para terminar de refrendar todo lo anterior citando fuentes del entorno cercano del grupo y afirmando que, en definitiva, este nuevo esfuerzo de la marca AC/DC es un homenaje póstumo de los chicos a quien todo lo empezó allá por 1973 y cambió sus vidas. Un sentido, paliativo y ruidoso tributo de Angus al hermano perdido en el camino.

Así es como tiene que ser, por tanto, con los dos pequeños dioses del rock juntos de nuevo. Con el menor terminando lo que dejó sin terminar el mayor, construyendo de paso una auténtica autopista hacia el infierno desde este loco mundo de vivos que tantas veces ha girado al ritmo de AC/DC. Un pacto de sangre. ‘We salute you, Malcolm‘.