Aunque ha pasado por varias metamorfosis, La Golondrina concentra ahora sus focos en el Teatro Infanta Isabel. La obra protagonizada por Carmen Maura y Dafnis Balduz pone su colofón en Madrid con una nueva hornada de fechas que mantendrán su telón abierto hasta el 10 de enero en la capital.

Con guion de Guillem Clua y dirección de Josep Maria Mestres, la obra se inspira en el ataque terrorista del bar Pulse de Orlando, que tuvo lugar en junio de 2016 y que terminó con la vida de medio centenar de personas. Pero en La Golondrina, no solo resuena el dolor de un colectivo y una tragedia, sino de las diversas que han azotado el mundo en los últimos años: la Sala Bataclán en París, el atentado en el paseo marítimo de Niza, Las Ramblas barcelonesas, y un sufrimiento generalizado que se aúna en las palabras que enuncian Maura y Balduz.

Amelia y Ramón son los dos protagonistas de la función. La primera es una severa, dura y a veces fría profesora de canto que recibe en su casa al segundo, que desea mejorar su técnica vocal para cantar en un recital dedicado al reciente fallecimiento de su madre. A pesar de la reticencia inicial a ayudarle, Amelia irá poco a poco descubriendo que está unida a Ramón en maneras del todo desconocidas hasta entonces para ella.

Carmen Maura y Dafnis Balduz, en el escenario representando La Golondrina. Javier Naval.

La obra se estrenó mundialmente en 2017 en el Cervantes Theatre de Londres, y desde entonces ha pasado por varias etapas en nuestro país. Primero se estrenó con la actriz de Mujeres al borde de un ataque de nervios acompañada de Félix Gómez. Ahora, es Dafnis Balduz quien ha tenido que hacer frente a la sustitución de Gómez y embadurnarse en poco tiempo de los ingredientes que dan vida a Ramón.

“Está siendo una maravilla, pero al ser una sustitución solo tuve cinco ensayos para armar toda esta movida”, ríe Balduz al contar a El Independiente cómo está afrontado el reto. Con una larga trayectoria en los escenarios y en la gran pantalla, el actor que interpreta a Ramón está encantado de poder compartir espacio teatral con Maura, pues “me cogió de la mano y me llevó desde el primer momento a pasear con ella en esta función. Nos hemos entendido muy bien desde el principio, mucha gente dice que estamos muy compenetrados y hay algo que traspasa nuestra relación y consigue llegar al espectador”, añade.

Para Balduz, participar en La Golondrina está siendo “una de las experiencias más potentes de mi vida” y hacerlo con Maura, “una suerte”, pues la veterana actriz “te está dando y generando todo el rato, la miras a los ojos y nunca te pierdes porque siempre está donde tiene que estar”. La gran dificultad de la obra a la que Guillem Clua ha dado forma “es hacer bien el recorrido”, pues son 90 minutos sin descanso, con un diálogo constante y con un texto con “un viaje muy potente” entre los personajes.

Dafnis Balduz, por Javier Naval.

Lo importante es que hayamos podido hacer la obra y que Carmen esté dispuesta, en un momento así, a seguir currando en un escenario

Dafnis Balduz, ACTOR EN LA GOLONDRINA

Entre los aplausos que ensordecen la sala del Teatro Infanta Isabel, unos emocionados Maura y Balduz saludan a los asistentes al final de la función en un gélido sábado en la capital. Ambos agradecen que la población deje atrás el sofá y la manta, y asista a vivir de cerca La Golondrina. “Podría ser un desastre, pero no está siendo así porque la gente está viniendo”, apunta. “Lo importante es que hayamos podido hacerlo y que Carmen esté dispuesta en un momento así a seguir currando en un escenario, cuando podría estar tranquilamente en su casa”, señala Balduz. “Es muy enriquecedor formar parte de la obra y tener trabajo en este momento” tan complicado.

Tras una hora y media de emociones y una actuación sublime, la obra alcanza su clímax, los secretos se destapan y la sinceridad inunda el escenario. “Acabamos con la emoción a flor de piel”, indica el actor, que aplaude la respuesta de los espectadores a «un texto que es lo suficientemente inteligente como para que la gente empatice con él”.

La Golondrina es, ante todo, un relato de pérdida, de dolor. Con la pandemia, lo anterior se ha agrandado como si alguien hubiese decidido poner el zoom a los sentimientos más crudos de la existencia humana. Para Balduz, “antes nos pasaba igual, la pérdida es algo que nos afecta a todos, no entiende de razas ni de clases sociales, es algo transversal que te afecta a ti y a un señor de 40 años”, por ello, la obra que protagoniza junto a Maura es un ejercicio de reflexión acerca de lo que crea nexos comunes entre perfiles dispares en la sociedad.