El radón es un gas radiactivo que emana del subsuelo y se acumula en recintos cerrados como las viviendas. Un gas inodoro, incoloro y silencioso que sin embargo es el segundo factor de riesgo en el desarrollo de cáncer de pulmón y el primero entre no fumadores. En España, ciertas zonas tienen unos niveles de radón por encima de las que se consideran seguros y por ello la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha lanzado una campaña para que el Gobierno tome medidas de protección en las zonas afectadas.

La concentración de radón superior a 300 Bq/m3 se considera que podría causar problemas de salud: en concreto, las moléculas en que se descompone el gas se vinculan a partículas que afectan al sistema respiratorio. La Organización Mundial de la Salud identifica al gas radón como uno de los principales factores desencadenantes del cáncer de pulmón.

El radón es el segundo factor de riesgo en el desarrollo de cáncer de pulmón y el primero entre no fumadores

Los suelos graníticos son en principio los más susceptibles a mayores concentraciones de gas radón. Por eso, regiones de Galicia, el sur y el oeste de Castilla y León, el norte de Extremadura y la Comunidad de Madrid son las zonas más afectadas por la exposición a este gas tóxico, pero no las únicas.

La OCU quiere alertar de la «amenaza real» que supone la elevada concentración de gas radón supone una amenaza real y pide adoptar medidas para combatirlo.

  • Que se considere el radón como lo que es, un grave problema de salud pública, y como tal se adopten campañas y acciones informativas y de sensibilización.
  • Que se transponga la Directiva Europea sobre exposición al radón, para disponer de una legislación de los niveles máximos admisibles (300Bq/m3) en ambientes interiores tanto particulares como con alta permanencia de público (hospitales, colegios…).
  • Que se establezcan niveles máximos de radón en viviendas nuevas (no más de 100 Bq/m3).
  • Que se impulsen medidas destinadas a identificar fácilmente el problema y se implanten protocolos de medición por parte de empresas debidamente certificadas.
  • Que se establezca un sistema de ayudas para que todos los consumidores puedan afrontar las intervenciones necesarias en las viviendas afectadas.

La OCU también aconseja a los usuarios a revisar si su zona está afectada y, en caso positivo, confirmar los niveles con una medición. Si existen altas concentraciones, la organización hace una serie de recomendaciones:

  • Antes de nada, ventilar bien. Garantizar al menos 10 minutos de ventilación cada día puede reducir los niveles de radón a la mitad, pero no es una solución suficiente para locales muy expuestos.
  • Si hay gran exposición, hay que actuar sobre la vivienda. Bien con sistemas para extraer el gas, sacando el radón del terreno antes de que se introduzca en la vivienda, o colocando barreras estancas al radón, idealmente capas bajo la solera de la casa o sobre el suelo, o al menos sellando las grietas visibles.