El Independiente

Más de la mitad de infectados de hepatitis C no sabe que lo está

Más de la mitad de los infectados de hepatitis C no sabe que tiene el virus activo.

En los últimos tres años, España es el país del mundo que más pacientes han tratado de hepatitis C con los antivirales de acción directa, en total unos 90.000. La extensión de los nuevos tratamientos han supuesto un punto de inflexión para la enfermedad, pero aún quedan muchos pacientes sin tratar. Alrededor de 120.000, según han informado hoy las principales asociaciones de profesionales y pacientes, de los cuales la mayoría no sabe que está infectada.

Este avance en el tratamiento se ha producido desde la aprobación del Plan para el abordaje de la Hepatitis C por el Sistema Nacional de Salud, tres años en los que el coste de los medicamentos se ha reducido de forma drástica hasta unos 7.000 euros por paciente. Así lo ha afirmado hoy Javier García-Samaniego, hepatólogo del Hospital La Paz en Madrid y coordinador de la Alianza para la eliminación de hepatitis víricas en España, que cree que la reducción (de más de un 80%, pues se estimaba el coste inicial en más de 40.000 euros por paciente) se ha producido “por que existen varias opciones disponibles y un amplio arco de pacientes a tratar”.

Si las principales sociedades médicas y de pacientes han celebrado hoy los avances en el tratamiento, hoy han publicado un manifiesto para pedir lo que consideran imprescindible para eliminar la enfermedad, un plan de cribado para aflorar las infecciones ocultas. “No es una cuestión de coste, se han implantado otros mucho más caros como el de cáncer colorrectal o de mama, es una cuestión de coordinación, con atención primaria y centros, y poner en marcha la prueba, que apenas cuesta dos o tres euros por paciente”, ha afirmado García-Samaniego. El hepatólogo ha afirmado que un análisis de sangre seca es suficiente para diagnosticar la enfermedad y poder implantar el tratamiento, que es efectivo en más del 95% de los casos.

“El coste del nuevo tratamiento tiene ya el mismo coste que tenían los que se aplicaban hace años y que sólo eran efectivos en el 40% de los casos”, ha incidido García-Samaniego, que ha afirmado que este plan no puede esperar a 2020, año en el que estaba previsto que comenzara el cribado según el plan aprobado por el Ministerio de Sanidad. “Sería una oportunidad perdida y un error estratégico”, ha añadido el hepatólogo, que cree que España está en condiciones de lograr que la hepatitis C sea una “enfermedad residual” en 2021.

El problema de la infección por hepatitis C, que en muchos casos cursa de forma asintomática, es que entre seis y ocho de cada 10 casos se cronifica y, de ser así, eleva de forma importante las posibilidades de sufrir una cirrosis hepática o un cácer de hígado en los años siguientes. Por ello, según los cálculos de esta plataforma– en las que se integran plataformas de pacientes, sociedades científicas – la rentabilidad del plan de cribado y tratamiento es clara.

Lo ha dicho el jefe de la Unidad de Digestivo del Hospital Fundación Alcorcón, Conrado Fernández, que ha calculado que la primera partida de inversión del Ministerio para los casos más graves, valorada en 1.800 millones de euros, ha obtenido un retorno de la inversión (por evitación de tratamientos, hospitales y suma de años de vida saludables) de entre 3 y 7.000 millones de euros. “El plan de cribado no tiene un coste significativo, requiere coordinación y definición. Los medicamentos son más accesibles, seguros y baratos que hace dos años”, ha asegurado Fernández.

Aunque la plataforma ha lanzado hoy su manifiesto para pedir el plan de cribado, aún no han definido exactamente cuál será el arco poblacional al que irá dirigido. “Hay un debate sobre el coste efectividad, si debería ser universal o a grupos de mayor riesgo, por edad o determinadas circunstancias”, ha afirmado García-Samaniego, “estamos ultimando estudios y a principios de 2018 tendremos los datos exactos sobre a quién aplicarlo”.

Los profesionales que han integrado el manifiesto, entre los que se encuentra la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, consideran fundamental que se implique a los centros de atención primaria, “que deberán elaborar un listado con todas las personas implicadas y llamarles para hacer la prueba, tiene que incluirse el servicio de atención al paciente con hepatitis C e la cartera de servicios comunes de atención primaria”, ha concluido García-Samaniego.

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