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Algunos cánceres de mama pueden auto-detener su expansión

Un tumor mamario puede mandar señales que impidan la metástasis en otras zonas poco antes de aparecer otro tumor

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Algunos cánceres de mama pueden auto-detener su expansión
Un 80% de los casos de cáncer de mama se curan en la actualidad.

La detección precoz es una de las claves para la mejora de las perspectivas del cáncer de mama. EP

Resumen:

La diseminación del cáncer más allá del tumor original, conocida como metástasis, es el aspecto más mortal de la mayoría de los cánceres. Una vez que el cáncer de seno se ha diseminado a otras partes del cuerpo, los tratamientos son mucho menos efectivos y el pronóstico de un paciente empeora bruscamente. Pero la doctora australiana Christine Chaffer acaba de descubrir algo insólito: el tumor principal es capaz de mandar señales a los tumores secundarios y frenarlos. Al menos, en roedores, según explican en Nature Cell Biology.

«Esta nueva investigación ha dado lugar a esa cosa rara», dice Chaffer, del Instituto Garvan de Sidney, «una pista del cáncer en sí sobre nuevas posibilidades para luchar contra su propagación. Nuestro objetivo es determinar cómo podemos imitar este freno a los cánceres secundarios, para que un día podamos influir en todos los tumores de mama para mantener sus secundarios bajo control».

En las metástasis, lo que suele ocurrir es que células malignas se desprenden del tumor principal. Viajan a otras zonas, donde establecen nuevas colonias formando otros tumores. Los investigadores encontraron que, en ratones, los tumores primarios de mama pueden influir en las «células disociadas» que han dejado el tumor primario para establecer nuevos tumores en todo el cuerpo. El tumor primario envía su mensaje a través del sistema inmune, a través de una «respuesta inflamatoria» provocada por el tumor. Las células inmunes se diseminan a través del cuerpo, localizando los sitios donde las células disidentes se han asentado en preparación para el lanzamiento de nuevos tumores secundarios. Una vez que las defensas localizan las células que se separan, pueden «congelarlas», deteniendo el crecimiento del tumor.

En realidad, esto se parece a las vacunas que este año probaron con éxito en roedores para que las defensas patrullen en busca de células tumorales dispersas por el organismo. La diferencia es que, en este caso, el soplón es el propio cáncer principal.

«Cuando estas células separatistas se están estableciendo, antes de que hayan establecido un nuevo tumor, son particularmente vulnerables», explica Chaffer, «porque están en un estado intermedio y su identidad no es muy sólida. Es en este punto que el el sistema inmune puede intervenir».

Según Sandra Mcallister, coautora del Hospital Brigham de Boston (EE.UU.), «al activar la respuesta inmune, el tumor primario esencialmente cierra su propia diseminación». Según la doctora, «muchas personas estudian tumores primarios y se supone que las metástasis crecen de la misma manera. Pero nuestro trabajo sugiere que, aunque la inflamación puede ayudar a las células tumorales a escapar y aterrizar en otras partes del cuerpo, si hay inflamación cuando aterrizan, ésta mantiene a las células bajo control. Cuando la inflamación desaparece, las células crecen».

También parece funcionar en humanos

Fundamentalmente, hay evidencia indirecta de que el mismo proceso también puede estar sucediendo en las personas. El equipo encontró que, en un grupo de 215 pacientes con cáncer de mama con alto riesgo de desarrollar metástasis, los pacientes con altos niveles del mismo tipo de respuesta inmune tenían una mejor supervivencia general en comparación con aquellos con niveles bajos.

«Cuando tienes un tumor primario, hay un número incalculable de células que viajarán por todo el cuerpo, pero no todas formarán tumores», dice. «Según algunas estimaciones, menos del 0,02% de las células separatistas formarán tumores secundarios, por lo que tenemos una oportunidad real de reducir este número a cero».

Menos del 0,02% de las células separatistas formarán tumores secundarios; tenemos una oportunidad real de reducirlo a cero».

Ya han descubierto algunas de las señales que envían las células inmunes para mantener a raya la metástasis. Pero están estudiando este proceso desde muchos ángulos. «Queremos entender exactamente qué está liberando el tumor para activar esta respuesta inmune, y cómo las células inmunes se dirigen a los sitios secundarios», dice Chaffer. «En principio, todos estos pasos presentan oportunidades terapéuticas que podrían usarse para evitar que un cáncer siga desarrollándose».

En un artículo separado, publicado recientemente en Cancer Research, McAllister descubrió una conexión entre la metástasis y un medicamento común utilizado para tratar la osteoporosis. En ese estudio, el equipo descubrió que los bisfosfonatos podían afectar las células de la médula ósea deteniendo el crecimiento de células de cáncer de mama que se habían diseminado a los huesos. Sin embargo, también encontraron pruebas de que una proteína específica (G-CSF) puede ayudar a las células cancerosas a superar este efecto. Las mujeres con niveles elevados de G-CSF empeoraron con los bifosfonatos en comparación con las mujeres con niveles bajos de G-CSF.

Ambos estudios pueden ayudar al diseño del ensayo clínico y la selección de los pacientes con mayor probabilidad de beneficiarse de fármacos. Además, esperan aplicar sus hallazgos más allá del cáncer de mama, para determinar si se pueden aprovechar procesos similares para suprimir la diseminación en otros tipos de tumores.

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