Salud | Vida Sana Camino hacia terapias combinadas

Descubren cómo los tumores se esconden de las defensas en algunos cánceres

Las células malignas hacen una treta química para resultar invisibles a las células T que las combaten

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Descubren cómo los tumores se esconden de las defensas en algunos cánceres
Carcinoma de células de Merkel

Carcinoma de células de Merkel Nephron

Resumen:

Aprovechar el sistema inmune para tratar tumores es la gran promesa para la curación de algunos tipos de cáncer. Sin embargo, algunos pacientes que aparentemente están curados recaen sin explicación clara. Un equipo del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson están utilizando una nueva tecnología para observar cómo cambian las células cancerosas bajo la presión de los tratamientos de inmunoterapia. Es decir: cómo juegan al escondite con las células T que los atacan.

En un estudio publicado en Nature Communications, las investigadoras utilizaron un método recientemente desarrollado para observar la respuesta a una inmunoterapia combinada, a nivel molecular, para pacientes con carcinoma de células de Merkel, un cáncer cutáneo que se manifiesta como un bulto único indoloro.

Así funciona una batalla contra células malignas por parte de los robocops del organismo: las células T (CTL / CD8). Y así trabaja el doctor Allison, al que descubrimos tocando la armónica con su grupo de música country. | Vídeo: M. Viciosa, Nature

 

«El 20% de los pacientes con cáncer de células de Merkel tienen una respuesta inicial a la inmunoterapia, pero luego recaen, no está claro por qué», señala Kelly Paulson, investigadora principal del centro Fred Hutch. «Comprender la causa de la recaída nos permite diseñar inmunoterapias que pueden llevar al control del tumor a largo plazo para hacer que el cáncer sea una enfermedad más crónica».

Paulson y la autora principal, Aude Chapuis, estudiaron las células malignas de dos pacientes que inicialmente respondieron a la terapia, que combinaba un inhibido para acelerar el sistema inmune con una terapia de células T capaz de matar a las células cancerosas. La terapia implica, en realidad, la eliminación de células T propias de los pacientes, el cultivo de las células T nuevas en el laboratorio y su implante en el paciente.

Las inexplicables recaídas: una capa de invisibilidad

«Vimos en ambos pacientes que los cánceres desaparecieron casi por completo», señala Paulson. «Los cánceres se reducían y cuando tomamos biopsias vimos que las células T penetraron en los cánceres y ayudaron a su regresión. Eso fue emocionante».

Un paciente mejoró desde que casi ingresó en un centro de cuidados paliativos hasta que regresó al trabajo, pero luego, unos dos años después de que sus células T habían sido infundidas, lo que parecía una picadura de insecto apareció en su pierna.

«Resultó ser cáncer de células de Merkel metastásico», explica la doctora Paulson. «Creció rápidamente, se realizó una biopsia y poco después apareció en varios lugares».

En el segundo paciente, el cáncer regresó pero en un lugar aislado. Todavía está siendo controlado y no se ha extendido. En ambos pacientes, no estaba claro por qué la enfermedad había regresado.

Las investigadoras utilizaron una tecnología llamada secuenciación de ARN de células individuales para observar de cerca los cambios moleculares en las células T, en el tumor y todas las demás células en el microambiente tumoral para ver qué había cambiado en medio de ese ecosistema. Ahí llegó la sorpresa. Las células T no eran capaces de cazar a las malignas porque, sencillamente, estas últimas se habían disfrazado.

Pudimos ver que el tumor se estaba ocultando específicamente de las células T

«Al hacer esto, pudimos ver que el tumor se estaba ocultando específicamente de las células T», explica Paulson.
El tumor fue capaz de hacer esto mediante la eliminación de una parte de los tres genes que permiten a las células T encontrar las células cancerosas. Esos tres genes funcionan como una capa de invisibilidad para las malignas. Al desactivarse, esos robocops T ven dónde está el enemigo.

Las doctoras Chapuis y Paulson

Las doctoras Chapuis y Paulson F. Hutch Center

El trío de genes que las delata, antígenos de leucocitos humanos o HLA, generalmente se apagan o encienden al mismo tiempo. Pero la secuenciación de ARN de una sola célula reveló que sólo una parte del trío HLA había sido apagada por el tumor; sin esa pieza, las células cancerosas volvieron invisibles a las células T y los tumores se propagaron.

Paulson quería ver si el problema podía solucionarse. Cultivó células de uno de los pacientes y aplicó medicamentos que ya se usaban clínicamente para otros cánceres que volvieron a activar el marcador de cáncer.

En última instancia, los resultados podrían dar detalles de qué combinación de terapias se utilizaría cuando las personas recaen desde el tratamiento de inmunoterapia inicial. Los investigadores están probando esas combinaciones ahora.

«Es absolutamente revelador», dijo Chapuis sobre los hallazgos. «No sabíamos qué estaba pasando con estos pacientes y cómo su cáncer pudo regresar. Ahora podemos entender qué estaba pasando y eso nos da una manera de solucionarlo. Pero [para poder tener nuevas conclusiones] es muy obvio que necesitamos un cáncer múltiple», concluye la doctora.

Un test para saber si funcionará la terapia


Los robocops que actúan en la inmunoterapia contra el cáncer se guían por una proteína presente en los tumores: PD1. Si la genética condiciona su presencia, se podría decidir si se pueden tratar por esta vía o no, mediante un test previo. Esto es lo que ha propuesto un equipo del Hospital Clínic de Barcelona.
Descubren un biomarcador que predice la respuesta de varios tipos de cáncer a la inmunoterapia

El coordinador del artículo y jefe de Oncología Médica del Clínic, Aleix Prat, ha destacado que se trata del «primer biomarcador genómico capaz de predecir el beneficio a la inmunoterapia independientemente del tipo de cáncer», y ha añadido que el objetivo actual es validar de forma definitiva su utilidad clínica en un ensayo clínico. «Los resultados demostraron que un 52% de los pacientes con expresión elevada de PD1 respondían al tratamiento anti-PD1 independientemente del tipo de tumor.

Se han desarrollado fármacos dirigidos contra estas proteínas, como pembrolizumab o nivolumab, que activan los linfocitos que se encuentran dentro del tumor: «Por razones que aún desconocemos, la respuesta a esta inmunoterapia es muy diferente según el tipo de cáncer».