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Nuevos vínculos entre cáncer, obesidad y depresión

La grasa bloquea a las defensas contra los tumores, mientras que creen que la obesidad puede llevar a la depresión

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Nuevos vínculos entre cáncer, obesidad y depresión

La obesidad es una de las principales fuentes de enfermedades y se relaciona con cáncer y depresión PxHere

Resumen:

El exceso de grasa aturde a las defensas naturales contra el cáncer. Así se deduce de una investigación del Trinity College de Dublín (Irlanda). Existen una serie de células en el organismo que actúan como robocops capaces de reconocer a aquellas tumorales y liquidarlas, llevándolas al suicidio asistido. Estas células policiales, cuando hay demasiada grasa en el organismo, siguen reconociendo a los malos, pero tienen más difícil correr tras de ellos. Existe un mecanismo molecular que se ve bloqueado. Este estudio coincide con otro que refuerza la tesis de que la obesidad puede conducir a la depresión en individuos sanos.

Más de 1.900 millones de adultos tienen sobrepeso y son obesos (más de un tercio de la población adulta). En España, según el estudio ENPE publicado en 2016, el 39,3% de la población tiene sobrepeso y un 21,6% obesidad, cifras que aumentan con la edad. Esto supone una gran carga económica para la sociedad, ya que existe una gran cantidad de efectos adversos para la salud de la obesidad. Es el caso de la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y un amplio catálogo de infecciones. Además, hasta el 50% de ciertos cánceres se atribuyen a la obesidad. Hasta ahora, sin embargo, poco se sabía sobre el impacto que tiene la obesidad en la vigilancia inmunológica.

La investigación fue dirigida por la profesora del Trinity College Lydia Lynch, quien también realiza investigaciones en Harvard (EE.UU.). La investigación acaba de publicarse en la revista Nature Immunology.

Así funciona una batalla contra células malignas por parte de los robocops del organismo: las células T (CTL / CD8). Y así trabaja el doctor Allison, al que descubrimos tocando la armónica con su grupo de música country. | Vídeo: M. Viciosa, Nature

Al trabajar con células asesinas naturales en humanos y también en ratones, el equipo de Lynch descubrió por primera vez paso metabólico específico que fue sofocado en las células defensoras obstruidas con grasa y pudieron reprogramar estas células y restaurar su lucha contra el cáncer. Recuperaron sus habilidades proporcionándoles una sacudida metabólica.

Lynch recuerda que «a pesar del aumento de la conciencia pública, la prevalencia de la obesidad y las enfermedades relacionadas continúa. Por lo tanto, hay una mayor urgencia para comprender las vías por las cuales la obesidad causa cáncer y conduce a otras enfermedades y para desarrollar nuevas estrategias para prevenir su progresión».

El mayor estudio para vincular obesidad y depresión

Del lado de la salud mental, un análisis genómico a gran escala ha encontrado la evidencia más sólida hasta ahora de que el sobrepeso causa depresión, incluso en ausencia de otros problemas de salud. La investigación, dirigida conjuntamente por la Universidad de Exeter y la Universidad de Australia del Sur, sugiere –pero no está probado– que es el impacto psicológico del sobrepeso lo que causa depresión, en lugar de enfermedades asociadas. Esto favorece la comprensión de la compleja relación entre la problemas graves de sobrepeso y la depresión. Si bien se sabe desde hace mucho tiempo que la depresión es más común en la obesidad, la investigación, publicada en el International Journal of Epidemiology, es la primera en concluir que un mayor índice de masa corporal (IMC) puede causar depresión en sí misma, incluso cuando no hay otros problemas de salud.

El equipo examinó los datos de más de 48.000 personas con depresión del Biobanco del Reino Unido y los comparó con más de 290.000 controles en la cohorte del Reino Unido nacidas entre 1938 y 1971, que proporcionaron información médica y genética. Usaron datos de ingresos hospitalarios y autoinformes para determinar si las personas tenían depresión.

El equipo utilizó un enfoque de investigación genética para explorar el vínculo causal entre las dos condiciones. El equipo separó el componente psicológico de la obesidad del impacto de los problemas de salud relacionados con la obesidad, utilizando genes asociados con un IMC más alto pero un menor riesgo de enfermedades como la diabetes. Estos genes estaban tan fuertemente asociados con la depresión como aquellos genes asociados con un IMC más alto y diabetes. Esto sugiere que un IMC más alto causa depresión con y sin problemas de salud relacionados. Este efecto fue más fuerte en mujeres que en hombres.

No está del todo claro si es la obesidad lo que conduce a la depresión o al revés.

Eso sí, el doctor Jess Tyrrell, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter, reconoce que «no está claro si la obesidad causa depresión o viceversa, y también si eo sobrepeso en sí misma o los problemas de salud asociados pueden causar depresión. Nuestro sólido análisis genético concluye que el impacto psicológico de ser obeso es probable que cause depresión, lo que hace que sea mucho más difícil para las personas adoptar hábitos de vida saludables». El equipo probó sus resultados en una segunda cohorte a gran escala, utilizando datos del Consorcio de Genómica Psiquiátrica. Llegaron a la misma conclusión, verificando sus resultados.

Habitualmente, las personas obesas, con baja autoestima tienen una imagen insatisfecha sobre su propio cuerpo y una percepción negativa del estado de salud. En una encuesta realizada por Sociedad Española de la Obesidad (SEEDO-SEO), menos de la mitad de los obesos definen su salud como buena o muy buena. «Es común encontrar en personas obesas cómo utilizan la comida como fuente de gratificación y como vehículo para gestionar sus emociones», señalan desde la SEEDO y la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). «La comida es recompensa después de una jornada dura de trabajo o es una manera para aliviar las penas o enfados. El profesional de la psicología debe enfocarse en reforzar la autoestima, ofreciendo al paciente recursos y herramientas para el control de las emociones y de los impulsos, así como técnicas de gestión de ansiedad para poder conseguir un mayor control de su ingesta», señalan desde la organización.