Tras enfrentarse a un largo y duro confinamiento, y cuando sus habitantes comenzaban a retomar la normalidad tras la pandemia, el coronavirus ha regresado con un nuevo brote a Pekín. La capital china, con sus más de 21 millones de habitantes se encuentra en estos momentos en alerta máxima.

El rebrote que amenaza la recuperación china surgió en Xinfadi, uno de los gigantescos mercados de la ciudad, que suministra productos frescos a la capital y que por el momento ha sido cerrado. Se han detectado ya más de 100 casos en cinco días, 29 de ellos sólo en las últimas 24 horas.

Xinfadi es un mercado mastodóntico, con una extensión de casi 90 hectáreas, que maneja al día más de 1.500 toneladas de marisco y unos 3.000 cerdos. Decenas de miles de personas lo frecuentan diariamente, por lo que su afectación es potencialmente muy alta y recuerda a la del mercado de Wuhan que dio origen a la pandemia internacional.

Las autoridades locales han ordenado el cierre de colegios, han aislado a 29 complejos residenciales completos y han declarado el ‘modo de guerra’ en cuatro distritos de la capital: Chaoyang, Fengtai, Mentougou y Daxing. Se ha activado una campaña masiva de rastreo, que ya ha testado a más de 200.000 personas. Nueve de los once distritos de Pekín han reportado positivos confirmados por PCR.

Según informa el diario Global Times, se han suspendido los vuelos regionales desde Pekín. La comisión municipal de transportes ha anunciado a su vez que todos los taxis y proveedores de servicios personalizados de transporte de capital tienen prohibido desde el lunes salir de la ciudad, con el fin de prevenir y controlar de forma más efectiva la propagación del coronavirus tras el nuevo brote. Aquellos que incumplan la medida se enfrentarán a severas sanciones, aunque por ahora no está claro hasta cuándo estará en vigor la prohibición.

El director del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, Gao Fu, ha señalado, según apunta el diario South China Morning Post que la secuenciación genética y el análisis de las muestras del virus se han completado y que ya se está trabajando para rastrear el origen del brote.

En China, la cifra oficial de contagios asciende a 83.221 desde el inicio de la pandemia. El número de muertes se ha mantenido en 4.634, aunque se han elevado numerosas dudas sobre los datos aportados por el régimen comunista.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS ya afirmaba que «incluso los países que han demostrado su capacidad para frenar la transmisión deben mantenerse alerta ante la posibilidad de un resurgimiento».

Wuhan libre de casos

Entretanto, la comisión de salud de Wuhan, la ciudad en la que se originó la pandemia, ha informado de que los tres últimos casos asintomáticos que había han terminado ya el periodo de observación médica tras dar negativo en los últimos test de ácido nucléico.

Wuhan realizó pruebas masivas de este tipo entre la población del 14 de mayo al 1 de junio, lo que permitió identificar 300 casos asintomáticos así como a 1.174 contactos, a los que se puso en cuarentena. En la actualidad, en la ciudad ya no hay ningún caso sospechoso o confirmado de COVID-19.