Sólo faltan unas horas para San Valentín. Y este año será una de las ediciones más particulares. La pandemia lleva meses obligando a cancelar grandes eventos para evitar aglomeraciones de personas. Aunque el 14 de febrero es cosa de dos, también hay que mantener todas las precauciones posibles.

Así lo ha pedido Ryan Malosh, profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan. En un artículo reproducido en varios medios de comunicación, este profesor ha respondido a una serie de preguntas sobre lo qué es recomendable hacer o no hacer en San Valentín.

Respecto a las comidas y cenas, el experto reconoce que «todos tenemos nuestros restaurantes favoritos» y la experiencia de salir a comer nos ayuda a recuperar esa sensación de normalidad. Pero cenar en el interior de un local, advierte, «sigue siendo una actividad de alto riesgo» porque se puede producir una «transmisión de largo alcance» pese al distanciamiento de las mesas.

«Los restaurantes están tratando de innovar formas de determinar cómo de seguros son sus espacios, incluido el uso de monitores de CO2 para medir la ventilación, pero estas tecnologías están lejos de ser garantías de seguridad», señala. Por ello, Malosh recomienda pedir comida para llevar o la entrega a domicilio como opciones más seguras.