Vida Sana

Por qué hay que preocuparse de la viruela del mono y por qué no

Una técnico de laboratorio sostiene una de las pruebas de análisis para la viruela del mono, en el Hospital Ramón y Cajal, en Madrid.

Una técnico de laboratorio sostiene una de las pruebas de análisis para la viruela del mono, en el Hospital Ramón y Cajal, en Madrid. Carlos Luján / Europa Press

No ha tardado ni dos años y medio en producirse una nueva emergencia sanitaria causada por una nueva zoonosis. Con el Covid todavía en pandemia tenemos ahora la viruela del mono declarada como emergencia sanitaria internacional preocupante, sobre todo en Europa. España encabeza los casos a nivel mundial.

Hasta la fecha se han notificado a la OMS más de 16 mil casos reportados de 75 países y territorios, y cinco muertes. Hay todavía más preguntas que respuestas y más preocupación por el peligro potencial de un virus animal nuevo circulando entre la población que por los daños causados hasta el momento. 

¿Es la viruela del mono una enfermedad de transmisión sexual?

Lo que más preocupa hasta el momento y así lo refleja la OMS en su declaración, es que se desconocen muchas cosas y se expande muy rápido. Lo más desconcertante de la viruela del mono es su forma de transmisión. «La trasmisión de la viruela del mono está más relacionada con la trasmisión por mucosas y ahora nos encontramos con una transmisión más sexual», explica Juan Carlos Galán, virólogo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. «El escenario en el que este virus se circunscribe ahora mismo es diferente a lo que ha ocurrido hasta ahora», añade. Esta situación genera muchas más preguntas a los expertos.

«Ha habido un gran debate si lo deberíamos conseguir considerar una enfermedad de transmisión sexual, lo hemos discutido mucho entre los profesionales, pero ahora ya hay una posición un poco más clara de considerar, al menos este brote, como fuertemente asociado transmisión sexual. Sin excluir que se puede transmitir por otras vías», explica el virólogo. 

¿Hay casos asintomáticos de viruela del mono?

Una de las preocupaciones de los expertos es conocer cuántos casos asintomáticos se producen y cómo son de contagiosos, porque han detectado casos con apenas sintomatología. También están estudiando cuánto tiempo mantienen el virus las personas infectadas, si bien se considera que cuando se secan y caen las costras de  las pústulas ya no se es infeccioso, se estudian otras posibilidades.

La  transmisión por fomites y contacto con las pústulas de los enfermos está ahí, por eso se recomienda el aislamiento de los enfermos, pero no haya que vestirse con un traje EPI para cuidarlos. Se recomienda la mascarilla para evitar la emisión de gotículas y no compartir cosas, como cubiertos o el baño con los enfermos. 

Si los convivientes están vacunados de la viruela humana es muy improbable el contagios. Se han producido contagios en personas vacunadas de la viruela humana, nacidos antes de los 80 que fue el momento en el que se dejó de vacunar, pero ha sido por contacto sexual, no por convivencia. La vacuna de la viruela humana tiene un 85% de eficacia, lo que quiere decir que un 15% de los vacunados puede infectarse.

Para este virólogo es muy importante transmitir a la opinión pública que no deben pensar que «es algo que sólo le va a afectar a determinadas personas o grupos poblacionales, porque no es verdad  y que todos somos susceptibles de cogerlo, por lo tanto tenemos de mantener cierta sensación de alerta sin generar alarma».

¿Puede mutar el virus de la viruela del mono?

Sí, pero no como el Covid. Hemos visto como las mutaciones del Covid han puesto patas arriba nuestro sistema sanitario con variantes más contagiosas, pero son virus muy distintos.

No debemos esperar, a corto plazo que se pueden acumular mutaciones en el virus como que aumente muy significativamente su capacidad de transmitir».

Juan Carlos Galán, virólogo

«La gran diferencia es que el Covid es un virus ARN que van a mutar más deprisa y las mutaciones se acumulan cuando mayor es el número de individuos afectados. Esto ocurre con el virus de la viruela del mono, sino que además el número de casos es infinitamente menor los de Covid», afirma Galán. 

Es por este motivo que «no debemos esperar, a corto plazo que se pueden acumular mutaciones en el virus como que aumente muy significativamente su capacidad de transmitir. Eso no quiere decir que podamos encontrar variantes porque es evidente que se van a ir encontrando nuevas variantes», añade. En este sentido, cuanto menos circule el virus, menos posibilidades tiene de experimentar nuevas formas de trasmisión.

Cómo evolucionan los casos de viruela del mono

Esta es la gran noticia de esta epidemia: apenas hay gravedad, los casos son leves, las infecciones no se parecen en nada a las fotos que hemos compartido los medios de comunicación de africanos con una gran dispersión de la enfermedad.

«La gran mayoría de los casos son leves, muy pocos hospitalizados, hubo más al principio por miedo, pero la mayoría lo pasa en aislamiento en casa» explica Pablo Fernández, dermatólogo en el Hospital Ramón y Cajal y máster en Medicina Tropical de la Universidad Autónoma de Madrid. Las personas con viruela del mono tienen dispersión de pústulas por el cuerpo, pero nada parecido a las fotos de África. Que la viruela apenas sea grave no debe conducirnos menospreciarla, insisten los expertos.

«En general las lesiones evolucionan rápido en cuanto que enseguida tienen esa forma característica de pústulas con un centro necrótico con un punto central. No se están viendo  casos atípicos, la mayoría de los casos son muy similares y muy reconocibles. Las pústulas se van secando sale una costra un procesos que dura entre una semana y 10 días, pero hay pacientes incluso dicen que en 3 días tienen las pústulas secas», afirma Fernández portavoz de la Academia Española de Dermatología y Venereología para la viruela símica.

Pústulas de la viruela en lugares sensibles 

Los casos más problemáticos pertenecen a casos que han requerido hospitalización por los lugares en los que le han salido las pústulas, algo que está muy relacionado con la forma de transmisión.  «Son los casos que se ven afectados en zonas más allá de la piel, como la zona oral, la zona faríngea, la lengua, la zona cervical, la zona de los genitales y la perianal. En estos casos  tienes mucho más síntomas porque conlleva una mayor dificultad de la función, por ejemplo muchas lesiones perianales han desarrollado una proctitis qué es una inflamación el recto. Estos pacientes a pesar de que son un cuadro sintomático molesto tampoco es que sea grave y evolucionan bien», afirma.

Son lesiones que tienden a dejar cicatriz, la recomendación es no manipularlas».

Pablo Fernández, dermatólogo

Algunos de estos casos se encuentran entre los pocos hospitalizados, «por el tratamiento del dolor con medicación intravenosa que se quiera ver la evolución y otros casos que requieren hospitalización son los casos con lesiones en el área orofaríngea que requieren ser vigilados por si hay mucha inflamación ya que estás estructuras pueden entrañar más peligro», explica el dermatólogo.

Cuidado de las pústulas de la viruela del mono

No hay  datos claros sobre el periodo en el que salen las pústulas, «la experiencia es muy variable pero en general cuando aparecen pueden seguir apareciendo en los siguientes cinco días después es muy raro», asegura Fernández.

Las pústulas de la viruela del mono se tratan con la aplicación de crema antibiótica «que evita que ocurra una sobreinfección ya que son una puerta de entrada para otras bacterias». 

Las pústulas pueden dejar marcas, en función de si ha habido más o menos inflamación. «Pero son lesiones que tienden a dejar cicatriz, la recomendación es no manipularlas». En este sentido es importante tener en cuenta que no les puede dar el sol. “Es una patología que causa mucha inflamación y cuando existe gran inflamación hay más probabilidad de que queden marcas. Eso añadido a la exposición solar aumenta el riesgo de hiperpigmentación postinflamatoria. Una vez curadas, el riesgo es menor, pero sigue habiendo, por eso en estos casos hay que extremar la protección solar”, afirma Fernández.

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