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No es lo mismo oír que entender: qué hacer para cuidar nuestros oídos

Una buena audición es fundamental para disfrutar de una vida saludable. Sandra Salinas, del Servicio de Otorrinolaringología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, ofrece algunos consejos para conservar la salud auditiva

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Lo advierte Sandra Salinas, audióloga del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid: «No es lo mismo oír que entender». Y es que el sentido del oído es fundamental en nuestro día a día. Si existe una dificultad auditiva, el cerebro debe hacer un esfuerzo extra y no funciona como lo haría en condiciones normales.

«A las personas con dificultades auditivas les falta información y su cerebro gasta más energía, reduciendo la memoria y aumentando el riesgo de deterioro cognitivo», resalta la especialista. «Por el contrario, cuando tenemos la audición correcta, el cerebro recibe más información detallada. Una buena audición conecta con el mundo, permite disfrutar, informarse, comunicarse y mejora la autoestima, la estabilidad emocional y la independencia». 

Causas de pérdida de audición

Según datos de la OMS, una de cada cuatro personas presentará problemas auditivos en 2050, y necesitarán atención médica para mejorar su audición 700 millones de personas. No obstante, casi el 60% de los casos de pérdida de audición podrían prevenirse durante la infancia.

El 60 por ciento de los casos de pérdida de audición podrían prevenirse durante la infancia

Desde la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL-CCC) advierten que en el periodo prenatal las causas de la pérdida de audición responden generalmente a factores genéticos, así como a infecciones intrauterinas y/o perinatales, como la rubeola y el citomegalovirus, mientras que en la infancia y en la adolescencia destacan la meningitis, las otitis crónicas o la presencia de líquido en el oído.

Ya en la edad adulta, el déficit auditivo responde a factores como una mala alimentación, el tabaquismo, el consumo de fármacos ototóxicos, la excesiva exposición a ruidos intensos y la presbiacusia (pérdida de la audición relacionada con la edad) como principales causas.

Cómo cuidar nuestros oídos

La experta en Audiología Clínica de la Fundación Jiménez Díaz aporta los siguientes consejos a la hora de cuidar nuestros oídos y no perder audición, recordando que no se debe introducir ningún tipo de objeto, como los bastoncillos que tan frecuentemente se usan para retirar el cerumen cuando no se debería, ni tampoco horquillas o algodones. 

Recuerda en este sentido que la limpieza del oído la realiza el propio órgano. Nosotros, como mucho, podemos limpiar la parte externa del oído con una gasa o una toalla tras la ducha. Además, recomienda no abusar de los auriculares, limitar su tiempo de uso a 60 minutos diarios y a un volumen bajo, así como el uso de los tapones de baño. 

En caso de exposición continua al ruido, Salinas apuesta por el empleo de protectores auditivos, al tiempo que aconseja evitar el ruido que sea impulsivo, como los petardos, y alejarse de las fuentes de ruido.

Revisión anual a partir de los 50

Para garantizar igualmente que la audición sea adecuada a cada edad, la especialista de la Fundación Jiménez Díaz sugiere revisarla con el profesional especializado cuando se tenga sensación de taponamiento, sin intentar limpiar el oído por nuestra cuenta con productos caseros, ni tampoco sacar el tapón de cera, ante el dolor de oído y supuración, con o sin fiebre, y también si se tiene sensación de presión persistente por cambio de presiones. 

Sandra Salinas, audióloga del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid.

Las revisiones periódicas son fundamentales, especialmente a partir de esta edad y una vez al año, sobre todo si existen factores de riesgo como antecedentes familiares o exposición a ambientes ruidosos frecuentes.

Otros síntomas ante los cuales conviene acudir a la consulta de otorrinolaringología son la sensación de picor constante en el conducto auditivo, la percepción de disminución de la audición, acompañada de zumbidos o de pitidos, así como la presencia de vértigos o de mareos.

Concienciar y prevenir

En opinión de Salinas, no tratar los problemas auditivos puede tener «consecuencias en términos de aislamiento», tal y como demuestran estudios que confirman que una pérdida auditiva no tratada puede estar relacionada con ello, así como con el estrés, la depresión y otros problemas de salud.

En última instancia, la experta remarca que los problemas de audición se encuentran entre los más comunes que sufre la población en todas las edades, y los profesionales de la salud auditiva tienen la responsabilidad de sensibilizar sobre ello e informar acerca de cuáles son las estrategias que más contribuyen a prevenir el riesgo de desarrollarlos o, en caso de que ya se hayan producido, que no evolucionen y se agraven, derivando en situaciones que pueden afectar notablemente a la calidad de vida.

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