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Este es el alcohol que más daña el hígado

El alcohol más dañino par a la salud
El alcohol más dañino par a la salud | Pixabay

El hígado es el gran filtro del organismo. Depura toxinas, participa en la digestión de las grasas, regula el colesterol y almacena energía, entre muchas otras funciones. Aproximadamente el 90% del alcohol que ingerimos se metaboliza en este órgano, de modo que cada copa es, literalmente, trabajo extra para sus células.

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Mientras el daño es leve, el hígado tiene una notable capacidad de regeneración y puede revertir una parte de las lesiones si el consumo cesa o se reduce de forma clara. El problema llega cuando encadenamos años de excesos. Lo que empieza como esteatosis hepática (hígado graso) puede evolucionar a hepatitis alcohólica, cirrosis e incluso cáncer de hígado.

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¿Importa el tipo de bebida o solo la cantidad?

Suele decirse que "no es la bebida, es el alcohol", porque el etanol es el mismo en la cerveza, el vino o el whisky. A igualdad de gramos, el factor que más pesa en el riesgo de cirrosis y otras enfermedades es la cantidad total y años de consumo. Sin embargo, la graduación y la forma de beber marcan diferencias muy relevantes. No es igual repartir dos copas de vino a lo largo de una comida que encadenar varios chupitos de licor en pocos minutos. En ese segundo escenario, la concentración de alcohol en sangre sube de forma brusca, el hígado tiene que metabolizar grandes dosis en muy poco tiempo y la producción de sustancias tóxicas se dispara. Por eso, además de cuánto bebes, importa mucho cómo lo haces y qué bebida eliges.

Este es el alcohol que más daña el hígado

Diversos farmacéuticos y divulgadores en salud coinciden en señalar a los licores de alta graduación (es decir, los destilados fuertes) como el tipo de alcohol que más castiga al hígado en cada sesión de consumo. Hablamos de bebidas como vodka, whisky, ron, ginebra, tequila o similares, que suelen situarse en torno al 40% de graduación o más por cada 100 mililitros. Al concentrar tanto etanol en tan poco líquido, un solo chupito equivale, en la práctica, a una unidad estándar de alcohol. Esto hace que el hígado tenga que entrar en "modo emergencia" para metabolizar rápidamente el etanol. Ese acetaldehído favorece la inflamación, la muerte celular y dificulta la regeneración del tejido, allanando el camino hacia el hígado graso, la hepatitis alcohólica y, a largo plazo, la cirrosis.

El falso consuelo del "solo bebo los fines de semana"

Una creencia muy extendida es que beber solo los fines de semana "no cuenta" a efectos de salud, porque el cuerpo tiene tiempo de recuperarse. Sin embargo, especialistas en hepatología señalan que el patrón de consumo episódico intenso, puede ser incluso más dañino que beber 2 o 3 copas diarias cerca del límite, siempre que se repitan semana tras semana. Ese "atracón" hace que la concentración de alcohol en sangre se dispare y el hígado no dé abasto. Se produce así una cascada de acetaldehído y radicales libres que dañan el tejido hepático. Da igual que el resto de la semana no bebas, para el hígado, cada fin de semana es una nueva agresión.

¿Entonces la cerveza o el vino son inocentes?

No, ninguna bebida alcohólica es inocua para el hígado; lo que cambia es el riesgo relativo y la facilidad para pasarse sin darse cuenta. Una unidad estándar puede ser una cerveza de 33 cl, una copa de vino de 15 cl o un chupito. Esto significa que, si vas encadenando rondas, la suma de alcohol puro acaba siendo similar. La diferencia es que, por su menor graduación, cerveza y vino suelen consumirse más despacio y diluidos en más volumen.

Esto reduce la velocidad de subida del alcohol en sangre en comparación con varios chupitos seguidos. Aun así, a partir de 2–3 unidades diarias en hombres y 1–2 en mujeres, el riesgo de daño hepático aumenta de forma significativa. Además, factores como la genética, la alimentación, el tabaco o la presencia de otras enfermedades pueden hacer que una persona desarrolle cirrosis con cantidades que a otra apenas le causarían un hígado graso leve.

Reducir o eliminar los licores fuertes es uno de los pasos más directos para aliviar la carga de trabajo del hígado. También ayuda mucho evitar el espaciar las bebidas, alternarlas con agua y marcarse un máximo claro de unidades, especialmente en reuniones sociales.

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