Algunas de las enfermedades de la piel, como el cáncer de piel no melanoma –carcinoma basocelular y espinocelular–, así como en lesiones precursoras del carcinoma espínocelular y queratosis actínicas, entre otras, requieren de tratamientos específicos para regenerar el tejido y eliminar todo rastro de la patología.

Entre las posibilidades a nuestro alcance, destaca la terapia fotodinámica una modalidad de tratamiento basado en la fotooxidación y la destrucción celular selectiva mediante la utilización de un fotosensibilizante.

¿Cómo funciona?

La Dra. María Calvo Pulido, directora del Servicio de Dermatología del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo, nos explica cuál es el funcionamiento de esta novedosa técnica. “Básicamente”, explica la especialista, “requiere la presencia de tres elementos”:

  • Fotosensibilizante: sustancia que se aplica al paciente en la zona a tratar, en forma de gel o crema. Tiene una alta capacidad lipofílica para atravesar las membranas biológicas y localizarse de forma específica en las células diana, que serán aquellas que tienen una multiplicación anómala y son por tanto malignas o premalignas.
  • Fuente de luz: se trata de una lámpara que emite una luz con una longitud de onda y potencia suficiente para penetrar en el tejido tumoral y activar la sustancia fotosensibilizante.
  • Oxígeno: al aplicar la luz, se produce una activación del fotosensibilizante que pasa a un estado excitado y da lugar a una reacción fotoquímica con formación de radicales libres de oxígeno, que producirán una fotooxidación y destrucción de las células diana. Además de la muerte celular directa se producen unos daños colaterales a los vasos de la zona que junto con la reacción inflamatoria local y la respuesta inmunológica del paciente dan lugar a la curación del tumor.

¿En qué consiste el procedimiento?

“Es un procedimiento muy sencillo que se realiza en consulta”, continúa Calvo, “consiste en la aplicación de la crema fotosensibilizante en la zona a tratar, que se debe dejar en incubación durante 3 horas y posteriormente aplicación de la luz durante un tiempo variable en función de la extensión del campo de tratamiento, entre 10-30 minutos.”

La aplicación de la luz puede resultar molesta en algunas zonas, pero gracias a las nuevas lámparas que permiten regular las potencias durante el tiempo de tratamiento se puede individualizar la manera de aplicarlo en función de la tolerancia del paciente.

¿Tiene efectos secundarios?

Tras la realización del tratamiento de produce una reacción inflamatoria necesaria para su funcionamiento, que da lugar a enrojecimiento, inflamación y aparición posterior de costras que será más o menos intensa dependiendo del daño solar del paciente.

Con el seguimiento dermatológico adecuado, aproximadamente en 7-10 días se habrá producido una regeneración epidérmica completa.

¿Cuáles son sus principales indicaciones?

“ Esta terapia está especialmente indicada para el tratamiento del cáncer de piel no melanoma – carcinoma basocelular y espinocelular-, así como en lesiones precursoras del carcinoma espìnocelular, queratosis actínicas y enfermedad de Bowen”, explica la Dra. Calvo.

“La ventaja de este tratamiento respecto a la cirugía convencional”, subraya, “es fundamentalmente estética, ya que permite la curación de lesiones de cáncer de piel sin cicatriz residual y el tratamiento de lesiones premalignas no visibles al ojo humano.”

Así mismo se puede utilizar con resultados variables en diversas patologías inflamatorias como: psoriasis, acné, infecciones por el virus del papiloma, linfoma cutáneo de células T, etc. Finalmente tiene también una aplicación estética, consiguiendo un rejuvencimiento fundamentalmente en aquellas pieles con importante daño solar crónico.

¿Qué época del año es la más adecuada para someterse al tratamiento?

Finalmente, la Dra. Calvo recomienda realizar este tratamiento en invierno ya que “después de realizarlo es aconsejable evitar la exposición solar durante al menos 1 mes”, motivo por el cual, épocas como el invierno en la que la exposición solar es menor, resulta mucho más sencillo seguir esta recomendación.

Elaborado en colaboración con el Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo