La próstata es una glándula cuya finalidad es producir y liberar sustancias químicas utilizadas por el organismo, que existe únicamente en el varón. Su cáncer es el segundo más frecuente entre los hombres, con aproximadamente 899.000 nuevos casos al año en el mundo, según datos de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC).

Desde la ONG Cochrane de investigación en salud indican que la extracción quirúrgica de la próstata o prostatectomía tiene “grandes posibilidades de curación” cuando el cáncer de próstata está limitado a la próstata.

El cáncer de próstata es el segundo más frecuente entre los hombres, con casi 900.000 nuevos casos al año en el mundo

No obstante, advierte de que las características de alto riesgo, es decir, de un cáncer que se ha diseminado a través de la cápsula que rodea la próstata a las vesículas seminales vecinas, o al borde del espécimen quirúrgico, encontradas en el momento de la cirugía aumentan el riesgo de recaída del cáncer.

La recidiva del cáncer podría aparecer como un análisis de sangre anormal (aumento del antígeno prostático específico o PSA), recidiva local en el sitio de la próstata, o bien como una diseminación distante (con mayor frecuencia a los huesos)”, subraya.

En este sentido, recuerda que, según las últimas estadísticas, la mayor parte de los hombres a los que se les ha realizado una prostatectomía radical tiene una esperanza de vida más larga, y en estos casos señala que la radioterapia se debe considerar en los que tienen características de alto riesgo después de la prostatectomía radical. Eso sí, dice que el momento óptimo de hacerlo es “incierto”.

A este respecto, la Sociedad Americana de Cáncer, indica que si este nivel de PSA en la sangre muestra que el cáncer de próstata no se ha curado, o bien se ha vuelto a manifestar tras el tratamiento inicial, “el tratamiento adicional a menudo puede aún ser beneficioso”.

El tratamiento de la recaída tras prostatectomía dependerá de si se cree que el cáncer está localizado y de qué otros tratamientos recibió. Pueden hacerse estudios por imágenes, tales como las tomografías computarizadas, las imágenes por resonancia magnética, o las gammagrafías óseas para tener una mejor idea de la localización del cáncer”, añade.

Por su parte, el especialista en Oncología Radioterápica de Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, el doctor Felipe Couñago, señala que, hasta ahora, a los pacientes con cáncer de próstata que recaían tras una prostatectomía se les administraba radioterapia de rescate, que en ocasiones se asociaba a tratamiento hormonal.

Una nueva guía tras el cáncer y la prostatectomía

La elección de la terapia en cada caso era muy variable, y dependía del criterio clínico del médico, pero sin unas guías claras”, lamenta el experto, quien ha trabajado para solventar esta carencia con otros dos especialistas españoles en la elaboración de una nueva guía, publicada recientemente en la revista científica ‘European Urology’.

Para ello, han analizado todos los estudios realizados en terapias de rescate tras una prostatectomía, y han elaborado una serie de recomendaciones para clasificar a los pacientes en 3 grupos dependiendo del valor de PSA (Antígeno específico prostático), del estado de los márgenes quirúrgicos, de la agresividad histológica, del tiempo de duplicación de PSA, y del tiempo de intervalo libre desde la realización de la cirugía hasta la recidiva bioquímica.

«Hemos analizado todos los factores que pueden intervenir en el pronóstico de los pacientes que habían recaído tras una prostatectomía, y hemos clasificado a estos enfermos en tres grupos a los que proponemos un tratamiento hormonal ajustado a factores pronósticos bien reconocidos”, subraya el experto en radioterapia oncológica.

Así, indica que a los pacientes de bajo riesgo, se les propone solamente radioterapia de rescate; mientras que a los pacientes de riesgo intermedio, la radioterapia de rescate más el tratamiento hormonal durante 6 meses; y a los grupos de alto riesgo se les plantea combinar la radioterapia de rescate, con el tratamiento hormonal durante 2 años.

«Con esta clasificación pretendemos ofrecer a los clínicos que tratan con estos pacientes unas recomendaciones homogéneas, uniformes y basadas en la experiencia publicada. Nosotros ya las hemos incorporado a nuestra práctica clínica«, concluye Couñago, quien considera también que, de forma prospectiva, sería muy interesante validar estos grupos de riesgo en la práctica clínica habitual.

En concreto, estas nuevas recomendaciones han sido desarrolladas por el equipo formado por Couñago, junto con la doctora Carmen González San Segundo, del servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid; y el doctor Alfonso Gómez Iturriaga, del servicio de Oncología Radioterápica del Hospital de Universitario de Cruces, en Vizcaya.