Salud

Uno de cada cuatro niños de entre ocho y 16 años tiene obesidad abdominal

El estudio Pasos de la Fundación Pau Gasol advierte del infradiagnóstico de la epidemia.

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Uno de cada cuatro niños de entre ocho y 16 años tiene obesidad abdominal
Obesidad infantil

Obesidad infantil EP

Resumen:

Las cifras de sobrepeso y obesidad infantil son alarmantes pero pueden estar, además, infradiagnosticadas. El «Estudio Pasos» de la Fundación Pau Gasol acaba de presentar los datos de sobrepeso y obesidad infantil y deja una cifra del 34,9% de los menores entre ocho y 16 años, con un 20,7% de sobrepeso y un 14,2% de obesidad. Sin embargo, el principal investigador del estudio, Santi Gómez, afirma que el porcentaje de población infantil y adolescente con obesidad abdominal (cuando el coeficiente de la circunferencia de la cintura respecto a la altura es igual o superior a 0,5) es un 10% superior al de los obesos según el IMC, un dato que habla, según Gómez, del infradiagnóstico de la obesidad y sobrepeso en los niños y adolescentes españoles, por lo que ha abogado por incorporar el análisis de la circunferencia abdominal en las pruebas que se realizar para diagnosticar la obesidad en esta población.

Los datos preliminares del estudio acaban de ser presentados por el jugador de baloncesto y presidente de la organización, Pau Gasol, y la ministra de Sanidad en funciones, Maria Luisa Carcedo. «La obesidad infantil es un problema global que afecta a España, por lo que estamos ante una batalla muy compleja que requiere del esfuerzo de todos los sectores», ha dicho Gasol, quien ha recordado la importancia educar a los menores para que coman de forma saludable. «A mí cuando era pequeño me hacían comer cosas que no me apetecían, asegurando que si no me lo comía en ese momento me lo tomaría después. Al final acabas comiendo porque tienes hambre, por lo que es bueno ser persistente», ha asegurado.

Asimismo, el estudio, en el han participado 3.803 niños de 245 centros escolares de toda España, ha constatado el elevado nivel de sedentarismo en esta población escolar. Y es que, el 63,6% no alcanza los 60 minutos al de actividad física moderada o vigorosa recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), especialmente las niñas (70,4%).

Ahora bien, Gómez ha avisado de que entre los niños de tercero de Primaria y adolescentes de cuarto de la ESO se produce una disminución de 106 minutos diarios de actividad física. Lo mismo ocurre con las horas dedicadas al uso de pantallas, ya que a más edad más tiempo de utilización de estos dispositivos, unos 144 minutos más.

«Antes costaba meter a los niños en las casas y ahora cuesta sacarlos»

De hecho, el 54% de los niños y adolescentes no cumple con las recomendaciones de uso de pantallas entre semana (fijadas en unos 120 minutos al día) y casi el 80% pasa más tiempo del recomendado delante de las pantallas durante el fin de semana, principalmente los chicos adolescentes.

«Antes costaba meter a los niños en las casas y ahora cuesta sacarlos de casa», ha comentado Gasol, quien gracias a jugar activamente en el patio del colegio y en actividades extraescolares se enamoró del baloncesto.

Por ello, y con el fin de reducir estas cifras, desde la Fundación se ha instado a las autoridades sanitarias, tal y como ha informado su presidente, a aumentar la inversión en políticas de prevención de la obesidad; poner en marcha intervenciones comunitarias para enfrentarse a esta «epidemia tan compleja»; aumentar las horas de actividad física tanto dentro como fuera de los centros educativos; y elaborar un plan nacional contra la obesidad infantil con una asignación presupuestaria suficiente.

Finalmente, la ministra de Sanidad en funciones ha valorado los resultados preliminares del estudio porque aportan y aportarán «información y evidencia científica sobre la asociación del nivel de actividad física con los determinantes sociales y de estilo de vida y, concretamente, con la obesidad infanto-juvenil.

«La obesidad es una vieja conocida de la salud pública, un problema preocupante que en los últimos años ha aumentado tanto en los países desarrollados como en los de vías en desarrollo. La obesidad es un tipo de malnutrición, la cual no significa que los niños pasen hambre o no coman, sino que coman alimentos sin valor nutritivo», ha dicho Carcedo, para asegurar que este estudio ayuda a conocer el tipo de malnutrición que se debe tener más en cuenta. «Hay todavía mucho margen de mejora», ha zanjado.