La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) lo tiene claro: “Prevenir la obesidad, previene del cáncer”. De hecho, alerta de que el 30% de las muertes por cáncer se podrían evitar con hábitos de vida saludables, y de que el 4% de los hombres y el 7% de las mujeres su cáncer está “muy influido” por la obesidad.

Pero lamentablemente esta entidad científica avisa de que la obesidad, por desgracia, es una “enfermedad crónica” y, no sólo eso, también “de tendencia epidémica” en el mundo occidental. En concreto, cita que en España “uno de cada tres o cuatro españolas es obeso”.

Así, advierte de que, entre las principales comorbilidades asociadas a la obesidad, se encuentran la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión arterial, la enfermedad cardiovascular, y el cáncer cuando, según afirma la doctora Clotilde Vázquez, responsable del departamento de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, desde el punto de vista médico, la obesidad representa un factor de riesgo de múltiples patologías orgánicas, “todas ellas prevenibles con una buena actuación y conducta desde los momentos más tempranos”.

Además, son múltiples los problemas relacionados entre la obesidad y la Ginecología debido, principalmente, a la redistribución de la grasa, y a la alteración de los principales ejes hormonales, según explican los doctores Manuel Albi, jefe del Departamento de Obstetricia y Ginecología del citado hospital madrileño, y Rodrigo Orozco, especialista también de este servicio.

En concreto, el doctor Albi reseña que la obesidad o sobrepeso repercuten en distintos aspectos de la vida reproductiva de la mujer, tales como su función ovárica, que depende de un eje conocido como hipotálamo-hipófisis-ovario. “Múltiples mecanismos hormonales se ven alterados por la actuación de la grasa, principalmente la que se encuentra en la zona centro-abdominal, con la consecuente alteración en los ciclos ováricos, el aumento de hormonas androgénicas, y la resistencia a la insulina”, según avisa el experto, al tiempo que destaca que en esta situación el síndrome de ovario poliquístico es uno de los principales protagonistas.

Por otro lado,  con la menopausia, la obesidad se convierte en un factor de riesgo mayor para el desarrollo de algunas enfermedades, como las cardiovasculares. “Con el inicio de la menopausia desaparece el escudo hormonal femenino que suponen los estrógenos, y se produce un incremento en los factores de riesgo que explica que el infarto y el ictus sean las primeras causas de muerte en la mujer por encima de los 50 años”, advierte por su parte el ginecólogo Rodrigo Orozco.

A su vez, éste indica que la obesidad está implicada en múltiples procesos multisistémicos, y existe evidencia científica para afirmar que también se ve implicada en diferentes procesos oncológicos, con clara relación con el cáncer de endometrio y el de mama.

En lo que respecta a la patología osteoarticular, también el sistema musculoesquelético se ve seriamente dañado por la obesidad y el sobrepeso, sobre todo a nivel de columna, debido al aumento de peso. “Debilita de forma importante, y más rápida que en la población general, las principales articulaciones implicadas en la locomoción, produciendo dolor y sedentarismo», aseguran por su parte los doctores Beatriz Albi y Jesús Utrilla, también especialistas del Servicio de Obstetricia y Ginecología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid.

Repercute negativamente en la salud

La influencia directa de esta patología sobre la calidad de vida de quien la padece y la repercusión negativa en su salud, asociada a una amplia variedad de otro tipo de problemas, ratifica la necesidad de llevar a cabo un importante esfuerzo de concienciación.

Así con todo, la doctora Vázquez, que dirige el departamento de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz, remarca que existe una mayor vulnerabilidad y una dificultad para perder grasa mucho mayor en la mujer que en el hombre. “Sólo un correcto abordaje personalizado, y la incorporación de innovaciones farmacológicas y tecnológicas logrará revertir la tendencia actual de obesidad y aumento de peso», defiende.

Por ejemplo, desde este centro hospitalario, junto a los hospitales universitarios Rey Juan Carlos (Móstoles, Comunidad de Madrid), Infanta Elena (Valdemoro, Comunidad de Madrid) y el Hospital General de Villalba (Comunidad de Madrid) aplican una estrategia única en España, desde las unidades monográficas de obesidad no quirúrgica.

Las pacientes solicitan atención en estas unidades y en el ‘Portal del Paciente’, una ‘app’ de estos cuatro hospitales, se les informa sobre los aspectos más relevantes de la obesidad, que sumados a una analítica personal, y a varias consultas, se les ayuda a perder grasa, a través de un cambio de estilo de vida más personalizado.