El ojo seco es un problema cada vez más común y actualmente es una de las patologías más frecuentes en las consultas oftalmológicas. Su auge se relaciona con el uso de ordenadores, y con el estilo de vida en interiores que estamos desarrollando en esta pandemia, un ambiente seco propiciado por el aire acondicionado o la calefacción. Además, con el empleo de mascarillas también se ha incrementado esta patología.

“En la actualidad, uno de los principales motivos para acudir a consulta por motivo de ojo seco son los crecientes casos de blefaritis (causas de ojo seco), debido al uso continuado de la mascarilla desde el comienzo de la pandemia. Cuando usamos las mascarillas, la exhalación de aire se produce por la parte superior resecando la mucosa conjuntiva del ojo”, explica el doctor Nabil Ragaei Kamel, jefe de Servicio de Oftalmología del Hospital Quirónsalud San José (Madrid).

Esta afección, según detalla, consiste en una inflamación de los párpados: “Los síntomas que provoca son ojos llorosos, ojos rojos, sensación de arena, escozor o ardor, dermatitis seborreica (caspa del cuero cabelludo y de las cejas), párpados de aspecto grasoso, párpados pegados, obstrucción o mal funcionamiento de las glándulas sebáceas de los párpados, ácaros o piojos en las pestañas o visión borrosa, entre muchos otros”.

Otro de los motivos más habituales de aparición de esta patología oftamológica son los cambios de estaciones que provocan determinados tipos de alergias, especialmente en el cambio del invierno a la primavera, y del verano al otoño.

Así, el oftalmólogo de Quirónsalud reconoce que el síndrome del ojo seco se ha convertido en el primer motivo de consulta al oftalmólogo, y según los datos de la Sociedad Española de Superficie Ocular y Córnea, actualmente su incidencia se sitúa en el 21,6 % en la población mayor de 40 años, unas cifras significativamente superiores con la edad y entre las mujeres.

El doctor Ragaei mantiene a su vez que el ojo seco «va en aumento” debido al estilo de vida actual, con muchas horas de dedicación a tareas que requieren esfuerzo visual como ver la televisión, trabajar frente al ordenador, o utilizar constantemente dispositivos móviles, entre otros.

Los factores de riesgo del ojo seco, según distingue, pueden dividirse en modificables y no modificables:

  • Los estudios más recientes muestran que los factores no modificables son la edad, el sexo femenino, la Disfunción de las Glándulas de Meibomio (DGM), las patologías que afectan al tejido conectivo y el síndrome de Sjögren.
  • En cuanto a los factores modificables destacan la deficiencia de andrógenos, el uso de ordenadores, el uso de lentes de contacto, el tratamiento hormonal sustitutivo o factores ambientales como la contaminación, el síndrome del edificio enfermo o la sequedad ambiental, así como el uso de fármacos, como antidepresivos o antihistamínicos, y el trasplante de células progenitoras hematopoyéticas.

El tratamiento más innovador

Sobre el tratamiento de esta patología, el especialista de Quirónsalud San José reseña que el procedimiento clásico consiste en tratar de paliar los síntomas mediante la aplicación de lágrimas artificiales que suplan la falta de lubricación natural del ojo, mitigando los síntomas de forma temporal.

Con ello, celebra que el problema del ojo seco ya tenga una solución definitiva: “Ahora con el tratamiento con luz pulsada de alta frecuencia (Intense Pulsed Light, IPL por sus siglas en inglés) se pone fin a las molestias del ojo seco. Se trata de un tipo de láser que se aplica sobre los párpados sin cirugía para mejorar la circulación sanguínea y activar las terminaciones nerviosas de las mencionadas glándulas de Meibomio”.

Según defiende, se trata de un tratamiento “muy sencillo”, realizado en consulta, que consta normalmente de tres sesiones de dos minutos cada una (1 minuto por cada ojo). “Se aplican pulsos de luz alrededor del ojo, con lo cual se evita cualquier riesgo relacionado con el ojo. Esta aplicación hace que una onda de calor calculada se propague por los tejidos de debajo de la piel y llegan hasta las glándulas del párpado, estimulándolas y cambiando su producción, generando una mejor capa lagrimal y evitando la evaporación precoz de la misma; de forma que en última instancia se evita la sequedad ocular”, detalla este experto.

Después, el doctor Ragaei afirma que no hay ninguna indicación especial, salvo el empleo de cremas fotoprotectoras de factor 50 durante los 5 días siguientes, dado que esa piel se convierte en fotosensible en ese pequeño periodo.

En su opinión, a partir de esta innovadora técnica se consigue, en varias sesiones, restaurar la fina capa de grasa que lubrifica al ojo, así como reducir la evaporación de la película lacrimal. “De esta forma los pacientes pueden olvidar la dependencia que le supone tener que aplicar colirios de lágrimas artificiales pudiendo, incluso, en algunos casos, llegar prescindir de ellas totalmente”, remarca el oftalmólogo.

El doctor Nabil Ragaei Kamel, jefe de Servicio de Oftalmología del Hospital Quirónsalud San José, recuerda a los pacientes que ante cualquier síntoma o duda acudan a la consulta y sin miedo al contagio por la pandemia puesto que las instalaciones sanitarias están hoy en día libres del virus al haber diseñado espacios de atención y circuitos limpios del mismo.