Salud Primer trasplante de corazón de cerdo a humano

Los xenotrasplantes, una esperanza ante la escasez de donaciones

Incluso en países como España, líder en trasplantes, entre el 5 y 10% de los pacientes que esperan un órgano vital fallecen antes de recibirlo. Los animales abren un camino ilusionante aunque lejano.

Equipo médico durante la operación en la que se ha trasplantado un corazón de cerdo a humano.

Equipo médico durante la operación en la que se ha trasplantado un corazón de cerdo a humano. Universidad de Maryland (EEUU)

España es líder de donación y trasplante de órganos desde hace tres décadas. Nuestro país está entre los que tienen más altas tasas de donantes y operaciones pero a pesar de ello, entre el 5 y el 10% de quienes esperan un órgano vital mueren antes de conseguirlo. «En todos los países es necesario resolver el problema de la escasez de órganos frente a una demanda que va en aumento, porque la población tiene cada vez más patologías y los potenciales donantes son cada vez menos, más mayores y con más comorbilidades», explica Beatriz Domínguez Gil, directora general de la Organización Nacional de Trasplantes.

Es por ello que Domínguez Gil celebra como un «hito» la noticia que hemos conocido esta semana acerca de David Bennett. Este estadounidense de 57 años recibía el 7 de enero un trasplante de corazón con un órgano procedente de un cerdo modificado genéticamente. Tres días después el equipo médico de la Universidad de Maryland (EEUU) daba a conocer la noticia y hablaba del éxito de la operación.

Benett no era candidato a un órgano humano, por razones que según ha trascendido en los medios locales se debían a una mala adherencia a los requisitos de salud y a la poca esperanza de vida que tenía el estadounidense. «Era morir o hacer este trasplante. Yo quiero vivir. Sé que es un disparo en la oscuridad, pero es mi última esperanza», afirmó el paciente en un comunicado difundido por la Universidad.

Este trasplante ha demostrado por primera vez que un órgano animal genéticamente modificado puede funcionar en un humano sin que haya un rechazo inmediato, como ha comunicado la Universidad.

Este hito de enero de 2022 es sin embargo el fruto de décadas de investigación, como constata Marta Farrero Torres, secretaria general de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). «Los xenotrasplantes o trasplantes de una especie a otra llevan muchísimos años de investigación y en la última década ha habido avances muy prometedores, sobre todo respecto a la modificación genética de los animales, pero hasta ahora nunca habíamos estado tan cerca de poderlo hacer en humanos».

Equipo médico durante la operación en la que se ha trasplantado un corazón de cerdo a humano.
Equipo médico durante la operación en la que se ha trasplantado un corazón de cerdo a humano. Universidad de Maryland

«Es una cirugía revolucionaria y nos acerca un paso más a la solución de la crisis de escasez de órganos. Simplemente no hay suficientes corazones humanos de donantes disponibles para cumplir con la larga lista de posibles receptores», dijo en el comunicado Bartley P. Griffith, cirujano responsable del trasplante.

Un gran avance que ni desde la comunidad científica preveía podía llegar tan pronto. «Es una idea muy provocadora y casi antigua. Una frase común era que el futuro de los trasplantes serían los xenotrasplantes, pero que siempre sería el futuro…», apunta Farrero.

La Universidad de Maryland ha trabajado en estos trasplantes durante muchos años, con xenotrasplantes de cerdos a primates entre ellos. «Sobre esto han hecho muchos estudios y habían visto altas posibilidades de rechazo. En esos estudios hallaron cuáles son los genes que generan peor respuesta en el receptor y los han modificado para conseguir un poco más de tolerabilidad», explica la portavoz de la SEC.

La noticia ha dado la vuelta al mundo pero tanto la cardióloga como la directora de la ONT llaman a la prudencia. «Hemos conocido este procedimiento por los medios de comunicación, necesitamos ver la literatura científica con los detalles técnicos y ver si esto es reproducible», afirma Domínguez, «aAhora se abre una época de estudio para evaluar la eficacia y seguridad de esto. Quedan años hasta que esto se transforme en una realidad clínica para los pacientes».

Las barreras son muchas y las incógnitas, aún más. «Esto es un bombazo pero no es clínicamente aplicable», comparte Farrero. La cardióloga cree que «es positivo que lleguen estas noticias para concienciar a la sociedad y que la ciencia dé pasos valientes como éste».

«Estamos entre la ilusión y la incertidumbre. Es algo prometedor en lo que hemos soñado la comunidad científica muchos años. Lo veíamos muy lejos de la realidad y ahora un rayito de esperanza», concluye Farrero.

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