Salud

La viruela del mono: origen, síntomas, transmisión y pronóstico de la enfermedad

Imagen de un niño afectado por la enfermedad Viruela del mono

Imagen de niños contagiados de la viruela del mono. Wikimedia Commons

Siete casos confirmados en Reino Unido y ocho en estudio en la Comunidad de Madrid han generado una nueva alerta sanitaria por otra infección viral. La llamada viruela del mono está causada por un virus similar al que provoca la viruela y desde la erradicación de ésta en 1980, la viruela del simio es la que afecta a los humanos de forma más destacada.

Sin embargo, lo raro es encontrar casos de esta enfermedad en Europa pues habitualmente la enfermedad se da en zonas remotas de África central y occidental, cerca de selvas tropicales, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, en los casos de viruela del mono confirmados por Reino Unido no se ha encontrado conexión con viajes a los países donde la enfermedad es endémica. «Saber exactamente cuándo y cómo adquirieron la infección es urgente, así como si tienen links entre ellos», recoge en su alerta la Agencia de Seguridad Sanitaria de Reino Unido.

Origen de la viruela del mono

La primera descripción de este virus se realizó en 1959, tras encontrarlo en dos brotes de infección en macacos cangrejeros en un instituto de investigación en Copenhague y que habían sido traídos de Singapur. En la década siguiente se detectaron ocho brotes más en Estados Unidos y Holanda, en grupos de monos procedente de India, Malasia y Filipinas.

Pero fue en 1970 cuando se identificó el primer caso humano. El enfermo era un niño de nueves meses que ingresó en un hospital de la República Democrática del Congo. Las muestras de la infección se enviaron al centro de referencia en viruela de la OMS, en Moscú, que confirmó la viruela del mono, como se describió en un artículo en 1972.

Aumento de casos

Desde entonces el goteo de casos humanos había sido constante aunque en los últimos 15 años se ha acelerado. De hecho, la OMS informó en 2017 que los países habían reportado más casos de viruela del mono en la última década que en los anteriores 40 años. La mayoría de los casos se dieron en la República Democrática del Congo, seguidas de Nigeria y la República del Congo.

En Europa y Estados Unidos también se han dado algunos brotes, aunque de confirmarse los casos en España serían los primeros registrados en nuestro país. «En los últimos años se han notificado brotes en Reino Unido, Texas, Meryland, Israel o Singapur, por ejemplo. Y ya veíamos que ese goteo de casos se iba acelerando por lo que en nuestra unidad habíamos dedicado ya dos sesiones científicas al asunto», explica Fernando de la Calle, microbiólogo de la Unidad de Patología Importada y Salud Internacional del Hospital Carlos III de Madrid y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

Transmisión y síntomas de la viruela del mono

Se han conocido casos de viruela símica transmitidos a personas desde diversos animales salvajes, como roedores o primates, pero la OMS considera «propagación secundaria limitada» el contagio entre personas.

La transmisión entre personas se produce por contacto estrecho con las secreciones infectadas de las vías respiratorias o las lesiones cutáneas de la persona infectada, así como con objetos del paciente que puedan estar contaminados, por ejemplo su ropa. También se produce por contacto prolongado con gotículas respiratorias de alguien infectado. «Esta enfermedad no es tan fácil de contagiar como la gripe o el Covid», afirma De la Calle, «cuando una persona transmite más es cuando tiene las lesiones activas, que son tipo varicela aunque más grandes, y solo deja de contagiar cuando las lesiones se han resuelto por completo».

La viruela del mono tiene un período de incubación en torno a los 10 días, aunque suele oscilar entre los seis y los 16. En los primeros cinco días, la enfermedad suele cursar con fiebre, cefalea intensa, linfadenopatía (inflamación de los ganglios linfáticos), dolor lumbar, mialgias (dolores musculares) y astenia intensa (falta de energía).

Entre uno y tres días después de la fiebre aparece la erupción cutánea, que puede afectar al rostro, palma de manos y pies pero también al resto del cuerpo. El exantema varía, explica la OMS, desde unas maculopápulas, que son lesiones planas, a vesículas, cuando se llenan de líquido. Después se convierten en pústulas y al final, en costras. Las lesiones pueden ser pocas o muchas y afectan sobre todo a la zona de la boca, genitales, párpados y córneas.

La enfermedad dura entre dos y tres semanas y a veces puede evolucionar con gravedad, aunque no ha sido el caso – hasta ahora – de los contagios detectados en Reino Unido. La tasa de letalidad que maneja la OMS va desde el 1 al 10% y la mayoría de las defunciones se producen en niños pequeños.

«De este virus se han detectado dos clados y lo que sabemos de los casos de Europa parece que se trata del menos virulento», afirma de la Calle, quien no obstante cree que «hay que estar alerta, porque no sabemos cómo se puede comportar en nuestro sistema sanitario».

«Si se confirman los casos estaríamos en fase de contención y es importante que se tomen las medidas necesarias para aislar los casos y controlar la transmisión», incide el experto.

Distintas series de casos en África han indicado que la vacuna de la viruela – que actualmente no se administra porque la enfermedad fue erradicada en los ochenta del siglo XX – protege al menos en cierta medida contra la enfermedad. «Actualmente no estamos protegidos y los tratamientos disponibles, más allá de alguno experimental, son de soporte y para evitar complicaciones, por ello la importancia de que los casos se ingresen en unidades especializadas donde estén bien vigilados», concluye.

La viróloga Margarita del Val ha indicado en unas declaraciones a medios este miércoles que la viruela del mono «es una enfermedad razonablemente benigna, pero muy molesta porque causa heridas grandes». Del Val ha subrayado que la enfermedad se transmite fundamentalmente por roedores pero que en la actualidad se están hallando otras vías de transmisión, como la sexual: «Lo importante es hallar el origen y pararlo cuanto antes».

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