La periodista de El País, Margarita Yakovenko, se ha hecho viral en Twitter tras contar su horrible experiencia con un embarazo ectópico que casi le quita la vida. «Estoy aquí, con todo este dolor y esta cicatriz. Sin poder hacer vida normal pero, al menos, viva. Comparto esto por si acaso también puedo salvar a alguien», relataba en su cuenta de la red social.

El 12 de octubre la periodista descubrió que estaba embarazada de cuatro semanas. A la semana fue al médico porque empezó a manchar y a tener un fuerte dolor en el abdomen. Pensaba que estaba sufriendo un aborto, pero tras someterse a varios análisis, decidieron ingresarle. Al día siguiente, una ecografía mostró que el útero estaba vacío porque el embrión estaba alojado en su trompa de falopio derecha. Medía 10 milímetros en unas trompas que miden de 1 a 5 milímetros y estaba vivo. Es decir, se trataba de un embarazo ectópico. A día de hoy, solo un 2% de los embarazos son de este tipo, pero es la primera causa de muerte de la madre en el primer trimestre en España. Como cuenta Margarita en sus redes sociales, «un embarazo ectópico es inviable desde el momento uno. El embrión crece y crece hasta que revienta una trompa y la hemorragia interna te desangra».

El médico le comentó que o le mataban al embrión o ella moriría. Le pincharon 65 miligramos de metotrexato, un medicamento usado en quimioterapia para parar el crecimiento de células. A pesar de que en un primer momento le dijeran que lo habían pillado a tiempo, siete días más tarde, y tras el segundo análisis hormonal rutinario, el 27 de octubre le bajaron de urgencia al ecógrafo. El embrión había crecido, por lo que volvieron a insertarle una segunda dosis de metotrexato.

El dolor y el sangrado continuaron varias semanas hasta que el 9 de noviembre le volvieron a ingresar. El ectópico estaba muerto pero no disminuía de tamaño, medía ya 17 milímetros. A pesar de la medicación que le administraban cada 4 horas para el dolor, de los análisis y las ecografías, le tuvieron que bajar de urgencia a quirófano. «Desperté cuando me estaban cosiendo: un tajo en la tripa de unos 10 centímetros, 12 puntos, el ectópico dentro de mi trompa en una bandeja de metal en las manos del cirujano. Yo, con solo una trompa. Mutilada pero viva», cuenta Margarita.

Esa noche, dice, la tensión le bajó a 80/50 y «el dolor era indescriptible». Ahora, una semana más tarde, sigue con dolores fuertes, y asegura que «la recuperación será lenta». «El útero sigue vacío y solo me queda una trompa en vez de dos», cuenta. La periodista añade que «si relato todo esto no es para que sintáis compasión sino por si a alguna mujer le sirve. Si estás embarazada y sangras o sientes dolor, no dudes, ve al médico corriendo. Una hemorragia te mata en cuestión de minutos. Yo estuve a punto de morir».