La coca-cola es el refresco más conocido del planeta y se ha ganado un lugar dentro de la rutina de millones de personas. Pero su consumo diario puede provocar una serie de consecuencias que afectan de forma directa a nuestro cuerpo; lejos de ser simplemente una costumbre su consumo cotidiano llega a alterar procesos internos que, con el tiempo, pueden poner en peligro la salud.

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Los efectos de la coca-cola

Una lata de coca-cola tiene un contenido en azúcares muy elevado que se digiere de forma rápida por el aparato digestivo. Este exceso provoca picos de glucosa que hacen que el páncreas tenga que liberar una mayor cantidad de insulina de la habitual. A la larga, esta carga contribuye a incrementar tanto el peso corporal como su predisposición a sufrir obesidad, y también establece las bases para caer en ciertas enfermedades, como puede ser la diabetes del tipo 2. Y es que los azúcares libres también dificultan la correcta hidratación porque limitan la capacidad de absorción del agua, además de sobrecargar el hígado.

Daños causados por la cafeína

La cafeína de la coca-cola actúa como un excitante que produce interferencias en el sueño y la presión arterial. Un consumo diario incrementa la posibilidad de sufrir insomnio, un aumento de nervios y la posibilidad de sufrir un ataque de estrés. En personas de poca tolerancia a esta sustancia, pequeñas dosis producen alteraciones de la frecuencia cardíaca y conducen también hacia el desgaste del sistema nervioso. Una vez el cuerpo es capaz de tolerar más cantidad, la necesidad de aumentar el consumo se hace notoria, así pues la dependencia se hace necesaria para disminuir el consumo.

Consecuencias a largo plazo del consumo de coca-cola

El ácido fosfórico de la coca-cola, por una parte, impide la absorción del calcio (uno de los minerales más relevantes para los huesos). Con el tiempo, los huesos van perdiendo su densidad, se vuelven más frágiles y esto aumenta las posibilidades de sufrir fracturas. Este mismo componente, asociado al azúcar, dificulta la absorción de hierro y con ello aumenta la cifra de personas que pueden acabar desarrollando anemia. De esta forma, una de las bebidas más consumidas en el mundo acaba alterando de forma silenciosa el equilibrio nutricional de los seres humanos.

Enfermedades crónicas

El consumo diario también provoca problemas cardiovasculares, la enfermedad del hígado graso y una mayor propensión a la hipertensión. La acumulación de glucosa favorece también la inflamación e incrementa el envejecimiento celular. Por otra parte, los aditivos químicos tienen un efecto adicional negativo en el metabolismo. Al mismo tiempo, diversas investigaciones en diferentes países han comprobado que procesos habituales de consumo de refrescos de cola están vinculados con un aumento de la frecuencia de dolencias crónicas que producen una menor calidad de vida y espera de vida.

Otros ingredientes dañinos

Sustitutos del azúcar con consecuencias

El ciclamato sódico es un edulcorante que tiene un poder dulcificante hasta 200 veces mayor que el de la sacarosa, y estuvo proscrito en varios países por su posible relación con ciertos tipos de cáncer. El aspartamo, otro sustituto del azúcar, es también discutido por sus posibles efectos en la salud, pues en las primeras investigaciones se echa en falta a nivel neurológico y visual; aunque se considera seguro a dosis controladas, dado que la ingesta es diaria y acumulativa, refuerza las dudas sobre sus efectos a largo plazo.

Otros componentes poco conocidos

La coca-cola, además de la sacarosa y de la cafeína, está compuesta también por agua carbonatada, y favorece así la acidez del estómago y los problemas digestivos. Investigaciones independientes también han encontrado terpenos, sustancias que provocan reacciones alérgicas a las personas predispuestas. Estos elementos aparecen como indefinidos, pero, sumados al impacto de otros ingredientes, incrementan su efecto negativo sobre el organismo.

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