Las bajas temperaturas vuelven a situarse en la actualidad de buena parte de España y obligan a tomar precauciones para evitar problemas de salud. El frío intenso tiene un impacto directo en las jornadas cotidianas de las personas y se puede agravar si no se adoptan determinadas medidas. En este sentido, el Ministerio de Sanidad recuerda que conviene anticiparse, cuidarse y hacer especial hincapié en todos aquellos colectivos más frágiles en los episodios de frío extremo.
Medidas básicas de Sanidad frente al frío
Sanidad insiste en resaltar la necesidad de múltiples capas finas de ropa para mantener la temperatura del organismo estable. Es más eficiente tener varias capas de ropa fina que sólo una gruesa, pues las capas crean pequeñas cámaras de aire que actúan como una especie de aislante térmico. Además, es conveniente proteger bien las manos, los pies, el cuello y la cabeza, partes del cuerpo donde se pierde calor rápidamente. Elegir los tejidos transpirables restringiendo las prendas ajustadas ayuda a que el calor se conserve sin restringir la circulación.
Cuidado de las vías respiratorias
En los días fríos, respirar por la nariz y no por la boca permite que el aire llegue más libre a los pulmones. Este gesto simple reduce la irritación de las vías respiratorias y disminuye las probabilidades de infecciones. También se debe evitar los cambios bruscos de temperatura (por ejemplo, pasar del calor al frío), y tomar precauciones frente al viento. El aire frío proporciona un efecto de cascada, es decir, aumenta la sensación térmica y por lo tanto la posibilidad de desarrollar trastornos respiratorios.
Sanidad y la protección de los grupos vulnerables
Las personas mayores de 65 años, así como las que padecen enfermedades crónicas, tienen un mayor riesgo frente a las bajadas importantes de temperatura. Sanidad insiste en la importancia de llevar un seguimiento adecuado de la salud de estas personas, además de no descuidar los tratamientos que normalmente siguen. Las vacunas frente a las enfermedades respiratorias es cada vez más importante en este periodo del año por sus efectos para disminuir complicaciones y hospitalizaciones.
Personas en situación de vulnerabilidad
El frío afecta más intensamente a las personas que se encuentran en condiciones precarias o que no tienen recursos suficientes para calentarse. Así, Sanidad aconseja estar pendiente del entorno más cercano e intervenir ante cualquier eventualidad de riesgo. Mantener el contacto con las personas vulnerables y facilitar que puedan recibir ayuda sanitaria constituye una forma de prevenir la aparición de problemas serios como consecuencia de una exposición prolongada al frío.
Prevención en el hogar y en la calle
Utilizar braseros, estufas o chimeneas requiere tener en cuenta una serie de precauciones. Sanidad recomienda ventilar la casa al menos dos veces al día para evitar la acumulación de gases peligrosos, mantener una temperatura apropiada en el interior del hogar, y evitar fuentes de calor peligrosas son las mejores vías para paliar esta circunstancia y evitar que se produzcan accidentes domésticos. No es recomendable, además, consumir medicamentos sin la correspondiente receta o prescripción médica, ya que algunos de ellos pueden provocar efectos adversos en relación al frío.
Alimentación, hidratación y desplazamientos seguros
Una dieta variada y equilibrada ayuda al organismo a poder enfrentarse con mejores garantías a las bajas temperaturas. La fruta, beber suficiente agua y consumir bebidas calientes ayudan a mantener la energía y la hidratación. En la calle, el hielo y la escarcha facilitan las caídas, lo que hace necesario un calzado antideslizante y la precaución al caminar. Saber la previsión meteorológica antes de salir de casa ayuda a prever mejor el desplazamiento y a ajustar las necesidades de riesgo cuando corresponde.
Sanidad también recuerda la conveniencia de seguir las indicaciones y de estar al tanto de la información procedente de los canales habilitados para avisos sobre frío extremo. Suscribirse a los sistemas de alerta permite recibir avisos cuando las temperaturas llegan a niveles que pueden ser perjudiciales para la salud. Unos hábitos responsables y mantenerse alertas en los días de mucho frío en invierno marca la diferencia para cuidar de la salud individual y colectiva.
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