“Me parece legítimo confesar que a este torero no es que no haya podido olvidarlo. Es que lo he echado mucho de menos. Muchas veces. Todavía ahora” (Barquerito).
Hace 40 años, un 30 de agosto como hoy, el toro Burlero mató a Yiyo en Colmenar Viejo. La meteórica trayectoria de este torero de barrio, que se había consagrado ya como figura del toreo, quedaba truncada a sus 21 años por una cornada fatal, tras haber realizado su mejor faena.
Aunque nacido en Burdeos, José Cubero se crio en Canillejas, en los años 70, uno de aquellos barrios de aluvión, receptores de la inmigración que huía del campo, de otras ciudades y pueblos, en busca de las oportunidades que una capital en expansión y una nueva era, la democracia, prometían. La realidad, sin embargo, te la cantaba Leño: “Es una mierda, este Madrid, que ni las ratas pueden vivir”.
A San Blas no llegaba ni el tranvía. En el mayor barrio obrero de España, con tasas de paro juvenil del 60%, los chavales deambulaban por unas calles en las que la delincuencia y la heroína eran las dos caras de la única moneda. Que de una de aquellas familias saliera no ya un torero sino tres (sus hermanos Juan y Miguel también lo son) es uno de esos maravillosos misterios que nos tiene reservados el toreo. Y la moneda de José Cubero, que la tenía, la cambió, como se dice en el argot taurino. Vaya que si la cambió.
Citemos de nuevo, en corto y por derecho, al maestro Ignacio Álvarez Vara, Barquerito, en Diario 16: “La carrera taurina de Yiyo fue breve e intensa. Un total de ocho temporadas; aproximadamente los quinientos festejos toreados. Esa marcha triunfal precipitó su debut en Las Ventas, el 11 de mayo de 1980. Siguió embalado, toreando ochenta novilladas en 1980”. Hasta hacer realidad lo que le auguró su padrino de alternativa, Ángel Teruel, en la ceremonia de cesión de trastos: “Me gustaría que compartieras conmigo la misma mesa”. El lector interesado encontrará todos los detalles de esta corta pero honda y prodigiosa biografía en la biblia cuberista de Alfonso Santiago, Por siempre Yiyo (Editorial Círculo Rojo). De lo que hablamos hoy aquí es del sentido de ese “por siempre”.
Según el Covarrubias recordar es “despertar el que duerme” y su etimología remite a un “volver a traer al corazón”, que late, vive. El castellano acuñó como “acordarse” el “renovar y traer de nuevo a la memoria”. Todo eso se sabe muy bien en Colmenar Viejo, pues desde el mismo momento de la tragedia el nombre de Yiyo quedó ligado al de Colmenar para la eternidad. Solo hay eternidad si hay memoria y a eso se dedica todo un pueblo –ya ciudad-, el de mayor tradición taurina de Madrid.
“La Guardia Civil había acordonado el callejón y el rumor de que Yiyo había entrado muerto, aunque increíble, empezaba a cobrar vigor. Todos decían: «pero, ¡cómo, cómo, cómo...! ». En aquel mismo instante y en aquel mismo lugar, Yiyo se empezaba a convertir en leyenda”.
Estas citas de Barquerito forman parte de la exposición fotográfica con la que la Peña Taurina El Rescoldo, en colaboración con el Ayuntamiento colmenareño, engalanó a finales de junio las Jornadas Yiyo, 40 años. Leyenda y legado. Moderados por los periodistas Alfonso Santiago, Paco Aguado y Zabala de la Serna, en los tres coloquios participaron los Príncipes del toreo Lucio Sandín y Julián Maestro; Fernando Robleño y Sergio Aguilar, maestros de la escuela Yiyo de Madrid, junto a los alumnos; la emocionada y emocionante presencia de Miguel Cubero, que habló por primera vez –“y seguramente sea la última”- de la muerte de su hermano, y compañeros y amigos de Yiyo como José Luis de los Reyes y Curro Vázquez, a escasos meses de su compromiso de torear en el festival-homenaje a Antoñete, que se celebrará en Las Ventas el próximo 12 de octubre como colofón a una Feria de Otoño en la que se prevé que se exhiba de nuevo la mentada exposición.
La escultura que recuerda a Yiyo cerca de la plaza vuelve a lucir como el primer día, tras haber sido limpiada, lijada y pintada por parte del Ayuntamiento. Nuevas conferencias en los días previos a la Feria, la edición del libro de El Rescoldo 'Yiyo' 40 años y la entrega, como cada año, de su 39 trofeo Yiyo al triunfador de la Feria, pondrán el colofón a esta memoria compartida. Los primeros galardonados con el trofeo fueron compañeros de Yiyo; actualmente son jóvenes matadores que no habían nacido en 1985 los que reavivan su recuerdo.
Hoy, 30 de agosto, pasadas las 18:30 de la tarde y antes de que se rompa el paseíllo de la terna actuante, en la Plaza de la Corredera de Colmenar se guardará un minuto de silencio sobrecogedor, imponente, y lo será precisamente porque se ha venido haciendo así año a año, durante 40, hasta la eternidad.
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