La organización opositora los Muyahidines del Pueblo de Irán (PMOI/MEK) ha asegurado este lunes que la represión del levantamiento nacional iniciado el 28 de diciembre de 2025 ha provocado más de 3.000 muertos hasta el 11 de enero de 2026, según datos obtenidos mediante investigaciones basadas en fuentes locales, hospitales, centros de medicina forense y familias de víctimas en 195 ciudades del país, en un país que lleva más de 96 horas sin acceso a internet ni cobertura.

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De acuerdo con la nota difundida por el Secretariado del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (NCRI), el régimen iraní habría llegado a mostrar algunos cuerpos en la televisión estatal, atribuyendo las muertes a opositores o a los propios manifestantes, lo que, según la oposición, formaría parte de una estrategia de propaganda para encubrir la magnitud de la represión.

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Organizaciones de derechos humanos señalan que, en medio del apagón informativo y el corte de las comunicaciones, la cifra de fallecidos supera los 544. Así lo estima HRANA, con sede en Estados Unidos, que informa además de unas 10.000 detenciones. Estas cifras no han podido verificarse de manera independiente. Las autoridades iraníes no han publicado estadísticas oficiales, atribuyendo los disturbios a “alborotadores” instigados desde el exterior.

"Gran crimen contra la humanidad"

Maryam Rajavi, líder de esta facción opositora, ha calificado la represión como “un gran crimen contra la humanidad” y sostiene que sus autores materiales e intelectuales responderán ante la justicia en un futuro “Irán democrático”.

La escalada de las protestas se produce cuando Donald Trump amenaza con acometer ataques contra Irán si no cesan arrestos y cargas contra manifestantes. Teherán advierte que respondería y se declara listo para la guerra, aunque manteniendo abierta la vía diplomática. El ministro de Exteriores de Irán, Abás Araqchi, ha indicado este lunes que las fuerzas de seguridad iraníes han conseguido que la situación esté ya bajo control y avanzó que la conexión a internet se recuperará "pronto".

"Internet volverá pronto en coordinación con las autoridades de seguridad", ha comenado en un encuentro en Teherán con jefes de las misiones diplomáticas del país, según declaraciones recogidas por el canal Al Mayadeen. La situación económica de la población iraní fue el detonante de las protestas que comenzaron el 28 de diciembre en el Gran Bazar de la capital por la alta inflación o la caída del precio de la moneda nacional (rial), y que después se han extendido al resto del país.

Para Araqchi, lo que ocurre en el país "no son simples protestas, sino una guerra terrorista y una prolongación de la agresión estadounidense e israelí", con la incursión a su juicio de grupos terroristas armados que se han infiltrado en las protestas para desvirtuar su propósito inicial.

El ministro de Exteriores aseguró que el Gobierno posee imágenes que muestran la distribución de armas a los manifestantes y que pronto publicará confesiones de los detenidos junto con documentos y pruebas que reflejan la injerencia extranjera de Estados Unidos e Israel.

Irán "se vengarán de los que tengan las manos manchadas de sangre"

Irán, tal y como advirtió, "se vengará de cualquiera que haya manchado sus manos con la sangre del pueblo iraní". Araqchi recalcó que el 70 % de los iraníes considera que el origen de las protestas son imposiciones externas y que el 30 % las atribuye a motivos económicos.

Según medios estadounidenses, el presidente Donald Trump ha sostenido charlas preliminares sobre múltiples opciones para atacar Irán, incluyendo bombardeos, pero aún no ha decidido algo definitivo. Está previsto que tome una decisión este martes.

El republicano añadió no obstante el domingo que los líderes de Irán le han llamado y quieren "negociar" tras las amenazas de posibles acciones militares.

Araqchi destacó ante el cuerpo diplomático que aunque Irán no tiene un plan para efectuar ataques preventivos ni busca la guerra, está preparado para responder con firmeza a cualquier amenaza contra su seguridad y su soberanía. El país, dijo, está dispuesto tanto al diálogo como a la guerra.