La 68ª edición de los Grammy ha dejado una resaca política más ruidosa de lo habitual. No tanto por el número de discursos con carga ideológica –que han sido muchos– como por la cadena de réplicas que se ha activado después: burlas, ajustes de cuentas en redes sociales y una amenaza de demanda desde la Casa Blanca que ha desplazado el foco del escenario a los tribunales.
El primero en asomarse ha sido Ricky Gervais, que ha recuperado en sus redes sociales un fragmento de su monólogo de los Globos de Oro de 2020 para subrayar, con un emoji llorando, que “siguen sin escuchar”. El mensaje del vitriólico cómico británico era el mismo de entonces: “Si ganáis un premio esta noche, no lo uséis como plataforma política para dar un discurso político. No estáis en posición de dar lecciones al público sobre nada. No sabéis nada del mundo real. La mayoría habéis pasado menos tiempo en la escuela que Greta Thunberg”. Gervais ya había publicado y borrado ese texto tras los Emmy de 2025, cuando la actriz Hannah Einbender cerró su agradecimiento con un “que le den a ICE” y un “liberad Palestina”.
En la gala, el clima fue inequívoco. Varios artistas lucieron pines con el lema “ICE Out”, y los discursos fueron más allá del gesto. Billie Eilish, al recoger el Grammy a canción del año por Wildflower, dijo desde el escenario: “que le den a ICE”, antes de añadir: “Nadie es ilegal en una tierra robada. Es muy difícil saber qué decir y qué hacer ahora mismo, pero me siento muy esperanzada en esta sala. Tenemos que seguir luchando, hablando y protestando, porque nuestras voces importan de verdad y la gente importa”.
Bad Bunny, ganador del álbum del año y de mejor álbum de música urbana, remató su intervención con un “ICE fuera” y un alegato contra la deshumanización: “No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens. Somos humanos y somos estadounidenses… El odio se hace más fuerte con más odio. Lo único más poderoso que el odio es el amor. Por favor, tenemos que ser diferentes. Si luchamos, tiene que ser con amor”.
El hilo se repitió con distintos tonos en otros premiados. Olivia Dean, mejor artista revelación, subrayó su condición de “nieta de un inmigrante” y añadió: “No estaría aquí… soy producto de la valentía, y esas personas merecen ser celebradas. No somos nada sin los demás”. Shaboozey, al recoger el Grammy a la mejor interpretación country en dúo o grupo por Amen, fue más explícito: “Los inmigrantes construyeron este país, literalmente. Esto es para ellos, para todos los hijos de inmigrantes. Para quienes llegaron buscando una oportunidad mejor en una nación que prometía libertad e igualdad de oportunidades para quien estuviera dispuesto a trabajar. Gracias por traer vuestra cultura, vuestra música, vuestras historias y tradiciones. Le dais color a Estados Unidos”.
Nicki Minaj 'maldice' a Trevor Noah
La política entró también por la vía del humor –y del ajuste de cuentas personal– en el monólogo del presentador Trevor Noah. Noah ironizó sobre la ausencia de Nicki Minaj y el acercamiento reciente de la cantante a la galaxia MAGA con una escena imaginaria en la Casa Blanca junto a Donald Trump: “Nicki Minaj no está aquí, no está aquí. Sigue en la Casa Blanca con Donald Trump discutiendo asuntos muy importantes”. Luego, imitando al presidente, remató: “En realidad, Nicki, el culo más grande lo tengo yo. Todo el mundo lo dice. WAP, WAP, WAP”.
La respuesta de Minaj no se ha hecho esperar. En su cuenta de X ha escrito: “Mientras hacen su ritual esta noche, Dios todopoderoso se revelará. El ritual se volverá contra ellos. Dios no será burlado. Bendito sea el PODEROSO NOMBRE DE JESUCRISTO. Toda lengua que se levante contra mí en juicio será condenada y avergonzada”. El mensaje llegaba tras una cascada de publicaciones posteriores al monólogo, entre ellas un insulto homófobo dirigido al presentador. La artista había mostrado semanas antes su apoyo explícito a Trump en un acto de Turning Point USA, donde dijo sentir “el mayor respeto y admiración por nuestro presidente”.
"Voy a mandar a mis abogados a demandar a ese pobre presentador"
La escalada ha culminado con la reacción directa del presidente. Trump ha calificado la ceremonia de “virtualmente imposible de ver” y ha amenazado con demandar a Noah por un chiste que lo vinculaba con Jeffrey Epstein. “Noah, un perdedor total, más vale que ponga sus hechos en orden, y rápido. Parece que voy a mandar a mis abogados a demandar a este pobre, patético y sin talento presentador”, ha escrito en Truth Social, negando cualquier relación con la isla privada del financiero y subrayando que “nunca he estado en la isla de Epstein, ni cerca de ella, y hasta esta declaración falsa y difamatoria jamás se me había acusado de estar allí”.
Ni la Academia ni el equipo del presentador han respondido de inmediato. La gala, emitida por última vez en CBS tras décadas de alianza, ha quedado fijada menos por su palmarés que por la sensación de haber funcionado como caja de resonancia de un país en tensión.
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