Hay escenas que aún ahora parecen de política ficción en Venezuela. Fuerzas del Sebin (Servicio de Inteligencia) chavista y del FBI estadounidense han colaborado en la detención y el interrogatorio de Alex Saab, testaferro de Nicolás Maduro, y del empresario Raúl Gorrín. Los dos hacen frente a cargos por lavado de dinero en EEUU Varias fuentes venezolanas y una estadounidense confirmaron a The New York Times que los dos han sido interrogados. Sin embargo, su entorno lo desmiente.

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Esta cooperación de servicios de Inteligencia habla por sí sola de cómo Delcy Rodríguez trabaja a la orden de Estados Unidos desde que capturaron a Maduro el pasado 3 de enero. De cara a la galería sostiene la narrativa bolivariana pero hay gestos y acciones evidentes. Quedó muy claro también cuando acudió a ver a Laura Doug al día siguiente de instalarse en la embajada de Estados Unidos en Caracas. La diplomática daba cuenta de la visita en su cuenta de X refiriéndose a Delcy Rodríguez y su hermano Jorge por sus nombres, sin cargos.

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Según el consultor Gustavo Azócar, la detención de Saab y Gorrín ha desatado un conflicto dentro del "interinato". El hijo de Maduro, Nicolasito, diputado en la ilegítima Asamblea Nacional, y los hijos de Cilia Flores, la ex primera combatiente, intentan impedir su extradición. La Justicia de EEUU también quiere la entrega de Tareck El Aissami, ex ministro del Petróleo.

Dos leales a Maduro

Los empresarios Raúl Gorrín y Alex Saab, estrechamente conectados al chavismo, fueron detenidos en la capital venezolana durante la noche del martes al miércoles, según informaron dos fuentes al New York Times. Las fuerzas del orden estadounidenses estaban al tanto. Durante el jueves se esperaba que se aclarara la situación de Gorrín y Saab, ya que sus representantes legales negaban que estuvieran arrestados.

Desde la captura de Maduro y Cilia Flores, la administración Trump ha estado trabajando en estrecha colaboración con la sucesora de Maduro, Delcy Rodríguez. En cuestión de semanas, Rodríguez ha reorientado las exportaciones de petróleo crudo del país a Estados Unidos y ha reescrito la ley petrolera del país para atraer la inversión estadounidense.

Saab y Gorrín son los primeros aliados destacados del régimen de Maduro en entrar en el punto de mira legal de la administración provisional de Rodríguez. Desde que asumió el poder, Rodríguez ha despedido a varios funcionarios considerados leales a Maduro, además de reducir el acceso de su familia al poder y a los contratos gubernamentales.

Alex Saab, en caída libre

El primer protegido de Maduro que perdió poder fue Alex Saab. El empresario de origen colombianoamasó una fortuna importando alimentos para los programas bolivarianos de reparto de raciones a la población y con venta de petróleo. Fue ministro de Industria con Maduro. Era un pago de favores a su testaferro. Delcy Rodríguez lo destituyó a mediados de enero. Y ahora habría permitido su captura.

Nacido en Barranquilla, Colombia, y de origen libanés, Saab fue detenido en Cabo Verde en 2020 y posteriormente extraditado a Estados Unidos, donde la Justicia lo acusó de conspiración para lavado de dinero y de actuar como testaferro del régimen venezolano. Permaneció encarcelado desde octubre de 2021 hasta diciembre de 2023, cuando fue liberado tras un perdón presidencial firmado por el entonces presidente estadounidense Joe Biden. En octubre de 2024 Maduro le nombró ministro de Industria.

Sin embargo, aún hay dos demandas civiles activas en su contra en el distrito sur de Florida. El primero, que data de agosto de 2025, se conoce como caso civil Kenemore fue presentado por la familia Kenemore y otras víctimas contra Maduro, la cúpula del Cártel de los Soles, PDVSA y Alex Saab. La demanda los acusa de terrorismo bajo la ley federal y la ley de Florida, además de crimen organizado. Los acusa de operar como un narcoestado que secuestra, tortura y ataca opositores con apoyo financiero de Saab.

El segundo caso civil se presentó en enero de 2025. Maduro, Saab y la cúpula chavista afrontan la acusación de operar una empresa de narcoterrorismo que habría financiado con cocaína y oro el secuestro y tortura de ciudadanos estadounidenses, usados como moneda de cambio. Saab ayudaría con el lavado de dinero. Es una pieza clave para saber cómo funcionaba el entramado de corrupción del régimen que encabezaba Maduro.

Raúl Gorrín, un prófugo en la lista del ICE

Raúl Gorrín es propietario de varios negocios en Venezuela, entre los que se incluyen una compañía de seguros y la cadena de televisión Globovisión. Desde 2017 está acusado en Estados Unidos de blanqueo de capitales. Empezó a figurar tras la llegada de Nicolás Maduro al poder en el año 2013. Fue cuando adquirió el 80% de las acciones de Globovisión, principal opositor al chavismo.

Tras la compra, despidieron a periodistas críticos. Posteriormente, fue sancionado por la Oficina de Control de Activos extranjeros por pagos de 159 millones de dólares en sobornos a funcionarios venezolanos, según El Universo. Su trama de corrupción se habría ampliado a las divisas, con su presunta participación en ese mercado a través de dólares preferenciales que posteriormente eran trasladados a un sistema de lavado. Las acusaciones derivaron en un embargo de sus bienes en Estados Unidos en el año 2018, tasados en 77 millones de dólares.

La investigación iniciada en Estados Unidos determinó que Gorrín habría pagado más de 1.000 millones de dólares en sobornos a Alejandro Andrade, ex-guardaespaldas de Hugo Chávez, para la autorización de operaciones cambiarias.

En España se enfrentó a acusaciones relacionadas a PDVSA, pero la investigación fue archivada por "falta de indicios de criminalidad". La justicia estadounidense lo considera un prófugo. Sus datos personales están publicados en la página del ICE.

Los cambios que están dándose en Venezuela tienen un efecto sísmico en Cuba. Era su principal proveedor de petróleo y a la vez Maduro su alumno aventajado. Cuba fue quien dispuso que él fuera el sucesor de Maduro. Sin ese vínculo, Cuba se hunde cada vez más. De ahí que estén dando señales de querer hablar con EEUU. La alternativa es la asfixia de una población ya agotada por tanta penuria.

En una inusual comparecencia televisiva con medios oficiales y oficialistas cubanos y con estatales extranjeros de países aliados, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha dicho este jueves que la isla "está dispuesta a un diálogo con Estados Unidos" con el objetivo de construir "una relación entre vecinos civilizada" y de "beneficio mutuo".

Ha remarcado que sería desde una "posición de respeto a la soberanía y la autodeterminación" del país caribeño, sin "abordar temas" que, para el Ejecutivo de La Habana, se puedan "entender como injerencias", según informa la agencia Efe.

Sobre el contenido, afirmó que su Gobierno estaría dispuesto a abordar con Estados Unidos temas "migratorios, de seguridad, de la lucha contra el narcotráfico, la lucha contra el terrorismo, medioambientales (...) la colaboración científica".

Díaz-Canel no habló de negociaciones con Washington, aunque el presidente estadounidense, Donald Trump, ha asegurado en varias ocasiones que su administración está teniendo una negociación con el Gobierno cubano, incluso a alto nivel.

La operación militar estadounidense en Caracas representó para La Habana, además del golpe a un aliado regional clave, el fin de suministro energético vital para la isla. Distintos expertos estiman que de los 110.000 barriles diarios de petróleo que precisa Cuba para satisfacer sus necesidades energéticas, Venezuela le aportó en 2025 unos 30.000. Además, Trump amenazó con aranceles comerciales a los países que suministren crudo a La Habana.