Hasta por escrito, Carlos Alsina se deja oír (o escuchar, que no es lo mismo, ya lo dice Pepa Fernández). El periodista y titular del matinal Más de uno en Onda cero habla con El Independiente con motivo del Día Mundial de la Radio 2026. Digamos, en defensa del entrevistador y del entrevistado, que es una entrevista cortita y al pie. Las introducciones se las dejamos a él, cada mañana, de 06.00 a 12.20 horas.

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Pregunta.- La UNESCO celebra hoy el Día Mundial de la Radio. En esta ocasión, la inteligencia artificial es su 'preocupación'. ¿Qué opinión te merece el empleo de la IA en lo estrictamente informativo pero también en lo técnico? La voz de Alsina podría ser replicada por la IA…

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Respuesta.- (Carlos Alsina) En el terreno informativo, seguramente la inteligencia artificial sea muy útil para procesar datos, contrastar documentos, agilizar tareas técnicas y cosas así, pero la decisión sobre qué es relevante, qué merece ser contado y cómo debe ser contado es –y espero que siga siendo– humana. El periodismo no es sólo compilar datos; es criterio, responsabilidad y, a veces, un poco de intuición. En lo técnico, la radio siempre ha incorporado innovación. Pasamos del magnetófono al digital sin traumas existenciales. La IA puede mejorar la producción, la edición o la accesibilidad. Eso no debería asustarnos. ¿Que mi voz podría ser replicada por la IA? Bueno… quizá así podría quedarme en casa algún lunes.

La radio lleva décadas 'al borde del colapso'. Debe de ser el colapso más lento de la historia

Carlos Alsina

Ahora bien, una cosa es imitar el timbre y otra muy distinta replicar la conciencia de quien responde ante los oyentes. La voz es reconocible; la responsabilidad es intransferible. El desafío no es tecnológico, es ético. Y ahí es donde debemos poner el foco, en cómo utilicemos o no cada uno esta tecnología.

P.- Si la televisión es supuestamente espectáculo y debe entrar por los ojos (impacto tras impacto), ¿donde queda la radio en 2026? ¿Preferiría mantener el 'anonimato'? Ahora, todo estudio de radio está monitorizado por cámaras y bien iluminado.

R.- (Carlos Alsina) El espectáculo de la comunicación lo inventó la radio. La televisión es deudora de ese espectáculo. Y la radio de 2026 sigue estando ahí, en el entretenimiento, la actualidad y la compañía. Lo nuestro no va de impacto, creo, sino de constancia y permanencia. Ahora hay cámaras en los estudios (y demasiadas luces) que nos permiten llegar a otros públicos, pero la esencia sigue siendo el sonido, la voz que conecta, a la vez, con la cabeza y el corazón. No hay imagen más poderosa que la que crea el sonido en cada uno de nuestros oyentes. La radio no compite en impactos visuales. Compite en credibilidad y en tiempo compartido. Y eso, afortunadamente, no depende de cuántas cámaras haya en el estudio.

P.- Se dice que la radio está en horas bajas, al borde del colapso, desde la proliferación de la televisión, pero ahí sigue… El prime time de la radio es la mañana. Más allá del EGM, ¿qué sentir recoges por la calle o cuando te reconocen?

R.- (Carlos Alsina) Lo de que la radio está en horas bajas lo llevo escuchando desde que empecé. Primero fue la televisión, luego internet, después las redes sociales… y ahora el pódcast, como si no fuera también radio en otra forma. Y, sin embargo, aquí seguimos. La radio lleva décadas 'al borde del colapso'. Debe de ser el colapso más lento de la historia.

Mi equipo dice que tengo el estudio a temperaturas árticas

Carlos Alsina

La radio tiene algo que otros medios no siempre logran: acompaña. No exige que la mires, ni que te detengas. Está contigo mientras haces tu vida. Y eso genera una relación muy particular, casi discreta, pero muy sólida. Más allá del EGM, lo que yo percibo en la calle es cercanía. La gente no suele hablarte de un titular concreto, sino de sensaciones: 'te escucho cada mañana camino del trabajo', 'me ayudas a empezar el día', 'me hiciste pensar con tal entrevista'. Eso es difícil de cuantificar, pero es muy revelador.

P.- ¿Cómo cuida la voz?

R.- (Carlos Alsina) Pues la gente de mi equipo dice que tengo el estudio a temperaturas árticas, o sea que no debo cuidarla muy bien.

Carlos Alsina, en 2024, durante la celebración de los Premios Ondas