Berlín vuelve a convertirse en el epicentro del cine internacional con la apertura de una nueva edición de su Festival Internacional de Cine. La 76ª Berlinale arranca jueves 12 de febrero y finalizará el próximo día 22. La cita cinematográfica, una de las más importantes del calendario europeo, arranca con la película afgana No Good Men, de Sharbanoo Sadat, y con un homenaje a la carrera de la actriz malasia Michelle Yeoh, que recibirá el Oso de Oro de Honor.

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La alfombra roja sigue siendo un imán para la expectación internacional en la Berlinale. Este año desfilarán por Potsdamer Platz estrellas como Amy Adams (La llegada, Animales Nocturnos), Juliette Binoche, Elle Fanning (Valor sentimental), Channing Tatum, Pamela Anderson, Ethan Hawke, Amanda Seyfried (La asistenta) y Rupert Grint (Harry Potter). El fenómeno pop del festival llega con Charli XCX, que presentará The Moment, su mockumentary –falso documental– vinculado a su disco Brat, con cameo incluido de Kylie Jenner. Esta inclusión podría significar una estrategia del festival para atraer a un público más joven.

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El cine alemán aporta nombres destacados como Sandra Hüller (Rose) y Lars Eidinger (Die Blutgräfin). El compositor Max Richter, por su parte, recibirá un homenaje especial, entregado por la directora Chloé Zhao, tras trabajar juntos en Hamnet.

Entre las películas más esperadas destacan Rosebush Pruning, del brasileño Karim Aïnouz, con un reparto encabezado por Elle Fanning, Pamela Anderson, Jamie Bell y Callum Turner, y Josephine, de la brasileño-estadounidense Beth de Araújo, protagonizada por Channing Tatum y Gemma Chan. Ambas películas se presentan a concurso y han generado gran expectación.

Títulos destacados en las apuestas del jurado

Más allá de los grandes focos, la Sección Oficial destaca por una mezcla de géneros que busca redefinir el cine de autor. Uno de los regresos más esperados es el de Sandra Hüller, que tras su éxito con Anatomía de una caída protagoniza Rose, un drama de época en blanco y negro. A esta apuesta se suma la animación japonesa de Yoshitoshi Shinomiya con A New Dawn, una joya que eleva el género animado a la máxima categoría.

El componente biográfico y social también tendrá peso en las deliberaciones. El documental Everybody Digs Bill Evans explora la vida y la trayectoria de este genio del jazz con una narrativa experimental. El director Ilker Çatak presenta Cartas amarillas, un crudo relato sobre la resistencia creativa en la Turquía actual. La competición se completa con propuestas como Nightborn, thriller psicológico con Rupert Grint; la húngara At the Sea, un estudio sobre la familia protagonizado por Amy Adams; y la esperada Queen at Sea, donde Juliette Binoche se enfrenta a los dilemas de la demencia.

La ausencia de España en la Sección Oficial

Ningún director español compite por el Oso de Oro, por lo que la presencia de España en el festival es prácticamente inexistente por segundo año consecutivo. No obstante, hay coproducciones nacionales en dos películas en competición: Rosebush Pruning, con la productora Sur-Film, y Moscas, del mexicano Fernando Eimbcke.

Fuera de la competición principal, España brilla en otras secciones. En Panorama debutará Iván & Hadoum, ópera prima del almeriense Ian de la Rosa, mientras que Narciso, coproducción Paraguay-España, también competirá en esta sección. La serie catalana Ravalear, dirigida por Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez, tendrá su estreno mundial en Special Series. Por su parte, Chicas Tristes, coproducción entre México, Francia y España, se proyectará en la sección Generation.

Canarias consolida su presencia en el mercado europeo del festival con proyectos como el largometraje de animación Ages of Madness: The Howling of the Jinn, del estudio 3Doubles, y la nominación de La Palma como mejor localización europea para una serie de Netflix rodada en el archipiélago.

Arranque de Berlinale con tensión por el cine y la política

El cineasta alemán Wim Wenders preside el jurado internacional y su intervención ha sido una de las más comentadas en la rueda de prensa inaugural celebrada este jueves. El director ha defendido que el cine debe mantenerse al margen de la política. Reconoce, aun así, su potencial transformador en la percepción de la realidad: "Las películas pueden cambiar el mundo, pero no en el sentido político".

Wenders ha subrayado que el festival debe ser un espacio para la empatía y la reflexión, no un foro de posicionamiento político: "Nosotros somos lo contrario de la política". A su juicio, las películas cumplen un papel social al generar debate y cuestionamiento. Las declaraciones llegaron tras algunas preguntas sobre la selección de temáticas relacionadas con conflictos internacionales, como los de Ucrania e Irán, y sobre la ausencia de películas que aborden la situación en Palestina. La productora Ewa Puszczyńska, miembro del jurado, defendió que el cine busca empatía y reflexión, no propaganda política, tachando la pregunta del periodista de "injusta"..

Diversidad y transformación

La Berlinale 2026 refuerza su vocación internacional y su apuesta por la diversidad temática. Cuenta con 22 títulos que abarcan distintas estilos y geografías, como México, Brasil, Afganistán, Japón, Finlandia o Reino Unido. Las propuestas exploran memoria, identidad, tensiones políticas y crisis íntimas. Los estrenos mundiales conviven con documentales, series y largometrajes de animación, reflejando los cambios en la industria y los hábitos de consumo.

El jurado encabezado por Wenders dará a conocer a los premiados el próximo sábado 21 de febrero. Películas como Josephine y Rosebush Pruning parten como favoritas de la crítica internacional. Más allá de los galardones, la Berlinale sigue siendo un escaparate donde conviven cine de autor y espectáculo, reflexión social y grandes nombres del cine internacional.

La cita berlinesa mantiene así su capacidad de generar debate, atraer talento y proyectar historias que cuestionan la realidad contemporánea. La Berlinale vuelve a confirmar que el cine es más que entretenimiento. Puede cambiar la forma en la que vivimos y entendemos el mundo, tal y como ha expuesto Wenders. Con todo esto y aún diez días de cine por delante, Berlín se posiciona en el centro de atención cultural.