La Conferencia de Seguridad de Múnich será el escenario a partir de este viernes donde se librará un pulso entre las fuerzas "destructoras" del orden internacional, lideradas por la Administración Trump, y sus antagonistas. El foro, una especie de Davos de defensa y seguridad, ya ha apuntado en su informe anual que el mundo tal y como lo conocemos desde la Segunda Guerra está "en demolición" y apunta a Trump como el causante del estropicio. Y lo dicen doctorados en atlantismo como son los que avalan la Conferencia. Macron, Sánchez, o Merz tratarán de marcar las líneas maestras de la emancipación europea de esa visión trumpista del mundo.

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En Múnich asistiremos a una prueba de estrés de las relaciones transatlánticas. En este foro participan unos 200 representantes gubernamentales, entre ellos por primera vez acude el presidente del Gobierno español. Será el canciller alemán, Friedrich Merz, quien dé este viernes el discurso inaugural. Es la primera vez que participa como jefe del Gobierno alemán. También estará en Múnich el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. Recogerá el premio Ewald von Kleis en nombre del pueblo ucraniano.

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Apenas hace unas semanas conteníamos la respiración por las aspiraciones de Trump sobre Groenlandia. Aún no hay garantías de que no vuelva a la carga. Por primera vez un aliado (Estados Unidos) amenazaba con invadir a otro aliado (Groenlandia, parte de Dinamarca). La crisis se salvó en el último minuto con un acuerdo para que la OTAN sea más activa en el Ártico y en Groenlandia. Pero ya vimos que Trump no tiene límites.

Las "políticas demoledoras" de EEUU

Estados Unidos estará representado por el secretario de Estado, Marco Rubio, cuando habitualmente solían asistir el vicepresidente o el secretario de Defensa. Por un lado, Rubio es más dialogante que Vance o Hegseth, pero su participación también habla de que EEUU está en modo desconexión con Europa. J.D. Vance sorprendió en la edición anterior con un discurso incendiario contra Europa y favorable a la ultraderecha en un país como Alemania.

En esta ocasión, ya el informe de la Conferencia, titulado Bajo destrucción, parte de reconocer cómo "el mundo ha entrado en una época de políticas demoledoras". Y señala claramente a EEUU. "El más destacado de los que prometen liberar a su país de las restricciones del orden existente y reconstruir una nación más fuerte y próspera es el actual Gobierno de Estados Unidos. Como resultado, más de 80 años después de que comenzara su construcción, el orden internacional posterior a 1945 liderado por Estados Unidos se encuentra ahora en proceso de destrucción", señala el texto. "El más poderoso de los que se oponen a las normas e instituciones existentes es el presidente estadounidense Donald Trump". Aunque Rubio sería de partida más conciliador habrá de responder a estas premisas.

"El enfoque estadounidense respecto a la seguridad europea se percibe ahora como volátil, oscilando entre la tranquilidad, la condicionalidad y la coacción. Ante las señales cambiantes de Washington, las naciones europeas se esfuerzan por mantener el compromiso de Estados Unidos mientras se preparan para una mayor autonomía", señala el informe.

EEUU percibido como amenaza

También es llamativa la encuesta que acompaña el informe, según la cual el número de ciudadanos occidentales que perciben a EEUU como una amenaza para su país ha aumentado desde que Trump regresó a la Casa Blanca. Los canadienses perciben a EEUU de forma parecida a los chinos. YouGov ya publicó unos datos espectaculares en Dinamarca: un 84% de los daneses tienen una opinión negativa de EEUU. Pero también está creciendo esta animadversión en países como Polonia, hasta ahora firme admirador de los americanos. Trump y sus enviados, como el embajador Rose en Varsovia, están desmantelando el buen hacer de décadas.

"Estamos ante un reseteo de las relaciones transatlánticas. EEUU ha dejado de tener interés en una relación jerarquizada y Europa no ha sido capaz de emanciparse. Europa empieza a entender que no es una decisión circunstancial sino que es el modelo de seguridad y defensa que viene. Necesitamos una industria propia, capacidades propias… sin dejar de ser aliados. Pero lo que demanda EEUU es que estemos en pie de igualdad. EEUU está dejando de tener interés en Europa a pasos agigantados", apunta Juan Luis Manfredi, catedrático de Periodismo y Relaciones Internacionales en la UCLM.  

Audacia en las decisiones y en la comunicación

El informe de la Conferencia anima a los líderes europeos a adaptarse a las técnicas de la administración Trump y ser más audaces en su forma de tomar decisiones y comunicarse. "Para hacer frente de manera eficaz a los demoledores se necesita mucho más coraje político y pensamiento innovador. Los actores que defienden las normas y las instituciones internacionales deben ser tan audaces como los que buscan destruirlas".

"En una era de política demoledora, quienes se limitan a quedarse al margen corren un riesgo constante de quedar sepultados. Y dada la magnitud de la demolición que ya se está produciendo, ya no basta con limitarse a realizar esfuerzos reactivos y a pequeña escala para reconstruir el antiguo statu quo. Quienes se oponen a la política de destrucción tienen que fortificar las estructuras esenciales, elaborar nuevos diseños más sostenibles y convertirse ellos mismos en audaces constructores. Hay demasiado en juego. De hecho, todo está en juego", señala el documento de Múnich.

El discurso anti Trump y su rentabilidad electoral

El momento geopolítico da las claves de la presencia de Pedro Sánchez, quien aspira a convertirse en líder del movimiento alternativo a las políticas de Trump. Ya ensayó la fórmula en Dubai con el discurso contra "el salvaje oeste". Allí plantaba cara a los tecnoligarcas al demandar que sean responsables penalmente de los delitos en las redes sociales y abogar por perseguir el discurso del odio. Sánchez no asistió a Davos, donde brilló el primer ministro canadiense, Mark Carney, y habrá visto la oportunidad de sacar cabeza en Múnich. En otras ocasiones acudía la ministra de Defensa, Margarita Robles, el de Exteriores, José Manuel Albares.

El éxito del discurso de Carney en Davos, en defensa de las potencias medianas, confirma que hace falta innovar y mostrar coraje político para plantar cara a la narrativa de Trump. También lo demostró la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, quien fue contundente y firme frente a las pretensiones de Trump. Tanto Carney como Frederiksen han ganado adhesiones en sus países.

"Macron y Sánchez se querrán posicionar, pero tienen una posición debilidad en sus países. Es difícil ser líder europeo de referencia cuando en su propio país tiene dificultades. Macron está de salida y Sánchez no puede ni aprobar el presupuesto. En cuanto a Alemania el canciller está primero mirado hacia casa. Trata de que Alemania vuelva a ser una potencia industrial. Esto a lo mejor es una oportunidad para países como Polonia o Italia", apunta Manfredi. Añade que "a Sánchez le conviene esa bronca perpetua porque refuerza su posición de voz alternativa en la socialdemocracia europea. Pero es un gigante con los pies de barro". 

En 2027 hay elecciones presidenciales en Francia y legislativas en España, Italia y Polonia. El factor Trump va a cobrar relevancia si EEUU sigue en la línea que vimos con Groenlandia. Algunas pistas quedará claras en Múnich este fin de semana.