Óscar López no ha pedido disculpas por achacar a Javier Lambán la dura derrota de Pilar Alegría en Aragón. Para el ministro de Transformación Digital, Lambán, fallecido hace seis meses, no hizo una oposición dura a Jorge Azcón y coqueteó con políticas de derechas, lo que lastró la campaña de la candidata socialista.

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López no sólo se ha comportado como un político mezquino, sino, sobre todo, torpe. Lambán, además de haber sido presidente del gobierno de Aragón durante ocho años, era un político querido por los militantes y votantes socialistas y apreciado por la mayoría de los aragoneses, tanto de izquierdas como de derechas. Por eso, su comentario ha provocado la reacción lógica de enfado en todo el mundo. Incluida Alegría y los dirigentes socialistas de Aragón, por cierto, muchos de ellos lambanistas.

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Que López no haya pedido disculpas no sólo demuestra su falta de estilo, sino que a Pedro Sánchez no le ha parecido mal su comentario. Sánchez no olvida las críticas de Lambán a los pactos con Bildu y a las cesiones al independentismo catalán en sus últimos años como líder de la oposición en Aragón. De hecho, Alegría es el resultado de una imposición nada democrática al candidato que tenía el respaldo de la mayoría de la militancia en Aragón y que compartía las ideas de Lambán.

López no puede dar lecciones a nadie. Menos aún sobre cómo ganar competiciones en las urnas. Es un perdedor nato. Y la única vez que ha ganado, en las primarias de Madrid de diciembre pasado, fue porque no se presentó nadie más.

El ministro y mamporrero del presidente da el perfil del político profesional moderno. Con 23 años se afilió al PSOE y pasó a trabajar como asistente en el Grupo Parlamentario Socialista. Nunca ha trabajado en una empresa privada. Y de su paso por Paradores (ocupó la presidencia desde 2018 a 2021) dan cuenta los desastrosos resultados de la empresa nacional. Claro que para presidir Paradores sólo se exige ser del partido y fiel al líder.

En 2011 –tras años a la sombra de José Blanco, su descubridor– fue el candidato del PSOE a presidir la Junta de Castilla y León. Quedó segundo en los comicios que ganó con claridad Juan Vicente Herrera, y tras perder 4 escaños. ¿De quién fue la culpa entonces?

López recaló en Moncloa tras un pacto de Sánchez con Zapatero, con la mediación de Miguel Barroso

Otro hito en su nutrida historia de fracasos fue cuando hizo de jefe de campaña de Patxi López en las primarias de 2017. Sánchez sacó un 50,2%; Susana Díaz, un 39,9% y López un modesto 9,8%. El tercero de tres. En esa ocasión bien podría decir que con ese candidato poco más se podía hacer.

Pero lo que caracteriza a esta nueva raza de políticos acomodaticios y sin principios es que flotan como el corcho. Aunque Sánchez le echó de la secretaría de Organización tras arrasar en las primarias, en 2018, cuando ganó la moción de censura, le premió con la presidencia de Paradores. Allí se atrincheró, siempre protegido por Blanco y Rodríguez Zapatero.

Hasta que en 2021, voilà, entró en Moncloa por la puerta grande como jefe de gabinete de Pedro Sánchez. ¿Qué había sucedido para que los viejos zapateristas, que no apoyaron nunca a Sánchez, recuperasen terreno hasta anidar en el Palacio de la Moncloa?

Esa fue una operación de laboratorio, obra del estratega Miguel Barroso (1953-2024). Tanto él como Miguel Contreras fueron los artífices de la crisis de gobierno de julio de 2021, en la que salieron despedidos Iván Redondo, Carmen Calvo y José Luis Ábalos. Barroso, a quien recurrió Sánchez en un momento de depresión y debilidad, le recomendó al presidente un acercamiento a Rodríguez Zapatero, que conservaba todavía una importante influencia en el partido. Pactar con Zapatero le garantizaba paz interna. La crisis sirvió para quitarse de encima advenedizos (Redondo), críticos (Calvo), y corruptos (Ábalos). A cambio, Sánchez metió a López y a Antonio Hernando en el círculo íntimo del poder monclovita.

López fue una pieza clave en la operación contra Ayuso en Madrid, que le costó la cabeza al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. Al igual que Hernando participó en la reunión en Ferraz con Leire Díez (la conocida fontanera) y Santos Cerdán en la que habló de las grabaciones de Villarejo sobre las saunas del suegro de Sánchez. De eso algo sabía López, quien, durante las primarias de 2017, pidió al ex comisario ese material para sacárselo al competidor, y luego jefe, Pedro Sánchez.

Que este hombre, con este currículum (se me ha olvidado que estuvo de Erasmus en la universidad de Newcastle, ojo) haya utilizado al difundo Lambán para justificar la derrota de Pilar Alegría (en cuya campaña, por cierto, contó con la ayuda de Francisco Salazar) es para desternillarse de risa. Aunque no es para reírse que al frente del PSOE en Madrid haya un tipo de esta calaña, y que además sea ministro del Gobierno. Será porque le cumple al jefe. Dios los cría y ellos se juntan.