La Guardia Civil sitúa un fallo en la infraestructura ferroviaria como principal hipótesis del accidente de tren ocurrido en Adamuz, que provocó la muerta de 46 personas. En su primer informe remitido al juzgado, apunta a la rotura de un raíl o de una soldadura defectuosa en la vía como posible origen del siniestro, aunque precisa que todavía no puede determinar si la fractura del carril provocó la de la soldadura o si ocurrió a la inversa. En total, mantiene ocho hipótesis abiertas.

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Según el documento del Instituto Armado, al que ha tenido acceso El Independiente, el descarrilamiento del tren de Iryo, que circulaba en sentido Madrid, provocó la invasión parcial de la vía contraria y la posterior colisión con un Alvia que avanzaba hacia Huelva a 208 kilómetros por hora. Además, subraya que, con los datos disponibles, no aprecia una actuación negligente de los maquinistas y califica el accidente como "totalmente sorpresivo", sin margen de reacción para el maquinista fallecido del Alvia.

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No obstante, advierte de que la causa exacta del accidente sigue abierta a la espera de peritajes técnicos, del análisis de los registradores jurídicos de los trenes y de las conclusiones de la CIAF (Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios). Asimismo, la Guardia Civil analiza si el accidente pudo deberse a un incidente vinculado a la propia circulación de los trenes, como la caída de una pieza o un enganche con algún elemento de la vía.

Otra de las hipótesis examinadas es la de una conducción negligente o imprudente. En este punto, el informe señala que con los datos disponibles no se aprecian actuaciones anómalas por parte de los maquinistas. El conductor del Alvia falleció en el siniestro y, a la espera de los resultados toxicológicos, los registros técnicos y las comunicaciones con el centro de control no evidencian maniobras irregulares. El maquinista del tren de Iryo, que resultó ileso, dio negativo en las pruebas de alcohol y drogas.

La Benemérita tampoco descarta otras causas, entre ellas un hipotético sabotaje o acción terrorista mediante un corte intencionado del raíl o el uso de sustancias corrosivas o explosivas; tampoco la falta de prevención o supervisión que hubiera impedido detectar una rotura, así como deficiencias de mantenimiento o el uso de materiales inadecuados en la vía. No obstante, la primera causa que menciona como origen del accidente es la de un problema en las infraestructuras ferroviarias.