La Policía Nacional ha desmantelado en Madrid un prostíbulo que, según la investigación, habría operado durante más de 11 años bajo un sistema de explotación sexual que convertía a las mujeres en “premios”, sometidas a rifas, descuentos y dinámicas de “fidelización” propias de un negocio organizado. Según los agentes, a las víctimas se las obligaba a trabajar en condiciones extremas, sin descanso y bajo amenazas.
La operación se inició el pasado mes de enero, cuando los investigadores tuvieron conocimiento de la existencia de una organización criminal dedicada a la explotación sexual de mujeres en situación de vulnerabilidad. A partir de ese momento comenzó una investigación que ha permitido reconstruir el funcionamiento interno del prostíbulo, su estructura de gestión y el sistema de control al sometían a las mujeres.
Según detalla la Policía Nacional, las víctimas debían trabajar “las 24 horas del día durante los siete días de la semana”, sin posibilidad de descanso, incluso en situaciones de enfermedad o durante la menstruación. En esos casos, siempre según la investigación, eran obligadas a continuar prestando servicios sexuales. Los agentes describen un entorno de coerción constante, en el que cualquier negativa la castigaban con amenazas.
Sorteos mensuales de mujeres
Uno de los aspectos más llamativos del caso es el sistema interno de explotación que, según la investigación policial, degradaba a las mujeres hasta convertirlas en un producto dentro de un modelo de negocio estructurado. El propio informe recoge que eran tratadas como “un mero premio en una rifa”, una dinámica en la que se organizaban sorteos mensuales en los que una de las mujeres debía mantener relaciones sexuales gratuitas con el ganador. Este tipo de prácticas formaban parte de lo que la organización presentaba como un sistema de “fidelización” de clientes.
Además de las rifas, el prostíbulo aplicaba descuentos y promociones en función del comportamiento de los clientes. Según la investigación, existía la figura de la “chica del día”, que implicaba la reducción de tarifas a la mitad. También se ofrecían servicios gratuitos tras un número determinado de visitas al local o descuentos especiales en fechas señaladas, como cumpleaños o la incorporación de nuevos clientes.

Las pesquisas han permitido comprobar que la actividad se desarrollaba a través de una página web propia, donde se publicitaban las mujeres mediante fotografías, se indicaba su disponibilidad y se detallaban tarifas y formas de contacto. El negocio contaba, además, con casi 100.000 seguidores en sus canales digitales y un elevado número de reseñas, lo que refleja —según los investigadores— una estructura consolidada de captación de clientes a lo largo del tiempo.
Las mujeres se drogaban por obligación
La organización estaba gestionada de forma jerárquica. Una de las detenidas dirigía el prostíbulo y, según los agentes, acudía dos veces al día al inmueble para controlar la actividad y recoger la recaudación. Bajo su mando operaban varias encargadas por turnos, responsables de gestionar citas, atender llamadas, cobrar servicios y coordinar el funcionamiento diario del local. También se encargaban de suministrar alcohol y drogas cuando los clientes lo solicitaban.
El informe describe además un entorno en el que el consumo de sustancias estupefacientes formaba parte del propio servicio. Si algún cliente solicitaba drogas, las mujeres "estaban obligadas a consumirlas junto a ellos", lo que en algunos casos derivó en situaciones de drogodependencia. En los servicios a domicilio, que podían durar entre tres y cuatro horas, las víctimas también estaban obligadas a transportar sustancias como cocaína, tusi, popper o ketamina, y en ocasiones a consumirlas.
Otro de los elementos más graves detectados por los investigadores es la violencia y el control ejercido sobre las mujeres. La gerente del local, una de las detenidas, amenazaba a las mujeres cuando se negaban a ciertos servicios. Según la investigación, incluso se les obligaba a utilizar métodos para poder seguir atendiendo a clientes durante la menstruación, en un contexto de total sometimiento.
11 años funcionando
El prostíbulo habría operado durante más de una década, lo que ha permitido a la organización consolidar un modelo de negocio basado en la explotación sexual y el control económico. La Policía Nacional subraya que se trataba de un sistema perfectamente estructurado, con captación de clientes, gestión digital, control interno y una red de encargadas que aseguraban el funcionamiento continuo del local.
El pasado 19 de marzo, los agentes llevaron a cabo la entrada y registro del inmueble. En el operativo se intervinieron ocho teléfonos móviles, un ordenador, un pendrive, 3.500 euros en efectivo, pastillas de viagra y diversa documentación, incluyendo facturas, cuadernos con cuadrantes de servicios y sobres con contabilidad. También se procedió al bloqueo de cinco cuentas bancarias vinculadas a la organización.
En el local los agentes localizaron a varias mujeres en situación de vulnerabilidad. Tres de ellas recibieron asistencia en el momento de la intervención y un total de cinco fueron liberadas. Los agentes han clausurado el local. A las cinco personas detenidas se las imputa por delitos de organización criminal, prostitución coactiva y blanqueo de capitales.
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