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Hay una crítica en la que redunda Vox después de cerrar los pactos en Extremadura y Aragón para establecer gobiernos de coalición con el PP: el distanciamiento que están haciendo barones como Juanma Moreno e incluso la propia Génova de ese acercamiento de los aparatos populares a Santiago Abascal. Sobre todo, en cuestiones como el de la 'prioridad nacional'. Mientras que a nivel nacional el PP insiste en limitarlo a términos de arraigo y no dejar camino a Vox para relacionarlo con la nacionalidad de los residentes en España, el PP andaluz quiere sortear el asunto en lo máximo posible después de que la inmigración esté copando la precampaña.

A diferencia del resto de barones que se han sometido a elecciones en este ciclo, la mayoría lograda por Moreno Bonilla en 2022 en el principal feudo socialista da al PP andaluz una idea de mayor margen en el caso de tener que negociar con Vox. Se asume, por las encuestas internas que manejan, que la candidatura del presidente en funciones estará entre los 54 y los 57 escaños [si no hay un evento de última hora que cambie el rumbo de la campaña], y que por tanto independientemente del resultado final, Vox no podrá exigir conformar un gobierno de coalición, solo un acuerdo programático externo a lo sumo sin notables exigencias ideológicas. Así lo determinan fuentes vinculadas a la campaña en Andalucía, por eso rebajan la presión por revalidar la absoluta este 17 de mayo: "No hay que obsesionarse".

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Mientras que los populares internamente se quitan presiones, en Vox insisten en privado que independientemente del resultado, "si Moreno Bonilla necesita tan solo un parlamentario de Vox" tendrá que someterse a los criterios, en proporcionalidad, en los mismos términos que María Guardiola y Jorge Azcón. Los de Abascal quieren confrontar con mayor intensidad en próximas fechas con el andaluz, dado que lo sitúan como máximo exponente del "PP más socialdemócrata". Un ensayo, dan a entender, de lo que quieren hacer en las próximas generales con Alberto Núñez Feijóo, a quien sitúan en esa franja ideológica.

En el PP entienden que de requerir los votos de Vox, Manuel Gavira y Abascal podrán tensionar y apurar los plazos como han hecho hasta hace bien poco, pero que en ningún caso pueden permitirse llevar a Andalucía a una repetición electoral después del verano. Creen que los votantes no lo perdonarían. A la versión del PP hay que añadirle contexto. Los números que dan las encuestas publicadas más recientes a Moreno Bonilla es la de una candidatura en torno al 43% del voto. Así lo estiman también entre Génova y Sevilla. Con el 43,18% y a falta de 4 escaños para la absoluta en Extremadura, Guardiola ha tenido que pactar una consejería de Desregularización, Servicios Sociales y Familias para Óscar Fernández Calle con rango de vicepresidencia, y otra consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Rural.

Reticencias en Vox ante el planteamiento y la confianza del PP. Aseguran que no temen una repetición electoral en Andalucía

Esa cesión en Extremadura sientan un precedente para Vox, que recurrentemente destaca que sus votantes son fieles y no penalizarían al partido de haber una repetición si la causa es que el PP niega sus imposiciones. "No se puede denunciar al bipartidismo y luego permitir que gobierne a cualquier precio", consideran entre la primera línea de la formación de Abascal. En estos 15 días de campaña Vox intentará hacer un planteamiento muy centrado en lo nacional y la inmigración, vinculándolo con los problemas de la autonomía. Pero a la vez intentará retratar a Moreno Bonilla como una continuación de la gestión de los socialistas en el pasado, para dejar la idea de que solo condicionado por Vox puede haber un cambio de políticas.

Al contrario, Génova y el PP andaluz han tejido una campaña dual donde se insistirá en lo regional y en la gestión del PP estos cuatro años. Mientras Abascal volverá a tener presencia permanente, incluso por encima de Gavira, Feijóo se repartirá el territorio con su barón y candidato, con el que a priori solo compartirá presencia en el mitin central del 10 de mayo en Málaga. El presidente del PP abonará ese eje de campaña con una mirada a María Jesús Montero y su paso por el Gobierno como vicepresidenta primera y responsable de Hacienda, vinculándola a "la corrupción de Ábalos", a la gestión ferroviaria o al deterioro de los servicios públicos, con la huelga de médicos en la mirilla. Más cuando la campaña del PSOE-A está centrándose en la sanidad pública.

Las previsiones del PP en Andalucía

Además de esos 54-57 escaños respecto a los 58 actuales de Moreno Bonilla, esas fuentes implicadas en la campaña prevén por ahora 29 diputados a Montero y el PSOE-A, un sostenimiento de Vox en los 14, aunque con probabilidad de bajar a los 13 escaños, y sin ahondar en ello, un sorpasso de los andalucistas de Adelante Andalucía a Por Andalucía, la coalición capitaneada por IU y Antonio Maíllo, que suma a Movimiento Sumar Andalucía, Podemos Andalucía, Iniciativa del Pueblo Andaluz y Verdes Equo.

Va en relación con lo que estiman las medias de encuestas privadas, e incluido el CIS. Aunque los últimos sondeos aluden a que el PP está en disposición de repetir esa mayoría absoluta por la mínima. Demoscópicas como Sigma Dos o GAD3 amplían la horquilla a 55-58 representantes para el PP. Entre 26-29 -con excepción del CIS que sube a 34 máximos- se movería para esas encuestadoras el PSOE-A. Más desacuerdo hay con Vox, desde los 13-14 de GAD3 a los 16 de Sigma Dos o 17 del CIS como tope. Éstas aún no detectan a Adelante por encima de Por Andalucía, con unos 3-4 de media -con 5-7 para el CIS- para los primeros, y 4-6 para los segundos en general.

En las mediciones internas que está realizando el PP, hay previsión de solidez en Cádiz, Sevilla y en Málaga, el feudo de Moreno Bonilla y su ciudad natal. En contraste, Almería apunta a un debilitamiento. No es de extrañar que hace más de una semana el candidato celebrase un mitin allí y este miércoles acudiera a Roquetas de Mar el propio Feijóo, para intentar movilizar. La previsión es que pueden perder uno de los seis escaños logrados en 2022 y que éste vaya para Vox, al que ven en ascenso a costa del voto descontento con la inmigración asociada al trabajo en el sector primario y en la huerta. Entienden que el escándalo del 'caso mascarillas', en la que estaría vinculado el presidente de la diputación de Almería, Javier Aureliano García, tampoco ayuda y genera desgaste. En la provincia, incluso ven a Vox superando en votos y escaños al PSOE-A. Es algo que también contemplan los socialistas.

La lectura que dejan los trackings internos del PP es que el escaño que perderá Montero será por Jaén, después de algunas disputas con el diputado nacional Juanfran Serrano, quien sonó para liderar la candidatura y que actualmente ocupa el cargo de Secretario de Política Municipal en la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE. Fuentes de la cúpula de los socialistas andaluces temen perder ese representante por Jaén, aunque advierten de que hay margen para compensarlo con uno por Cádiz. Lograr igualar el resultado de Juan Espadas en 2022, esos 30 escaños, sería todo un éxito pese a tratarse del peor resultado de la historia del partido.

La estrategia para afianzar electorado

Más allá de centrarse en la gestión, la campaña del PP andaluz estará orientada a tres perfiles de votantes. Por un lado, afianzar el respaldo de los mayores de 65 años, apelando a la moderación frente a Vox, al entendimiento y no a la pelea constante. Saben que es crucial para ampliar espacios por el centro, para garantizar la repetición de esa absoluta. Por otro lado, se quiere agitar la gestión económica entre los votantes en etapa laboral, entre los 30 y los 60 años. Transmitir una imagen de estabilidad económica y de empleo, de que no es buena idea cambiar ahora la senda fijada estos cuatro años. Priorizar la economía, en definitiva, a la ideología, entre un rango de votante, principalmente los adultos más jóvenes, que pueden sentirse atraídos por Vox en un momento puntual.

En tercer lugar, Moreno Bonilla quiere asegurar ese mandato en solitario, "sin líos" ni "las manos atadas", calando entre los más jóvenes con propuestas de nicho y un empleo constante del lenguaje en las redes sociales a sabiendas de que los medios clásicos no llegan a esa generación. Se quieren hacer guiños al colectivo LGTBI, a una generación que depende notablemente del transporte público o que está muy comprometida con la protección de los animales. Recientemente se han prometido deducciones fiscales en gastos veterinarios.

La vista del PP está, igualmente, sobre la importancia del reparto de restos la noche electoral. Moreno Bonilla cifró en 15.000 votos asegurar o perder la absoluta, ya que el partido con mayor número de votos sale favorecido con escaños extra en las provincias. Unos 7 añadió el PP por esa vía en 2022 y cualquier transferencia puede alterarlo en favor de Vox o de partidos más pequeños como Adelante.