La Segunda Guerra Mundial dejó en el mar Mediterráneo restos explosivos. El pasado 23 de abril el cazaminas Tambre de la Armada localizó durante una misión OTAN dos torpedos y una mina de la Segunda Guerra Mundial. El sonar del buque detectó los artefactos y mediante el Pluto Plus identificaron el artefacto. Sin embargo, por muchos buques y millones de euros en tecnología militar que se tenga, el teniente de navío Juan Martínez-Merello asegura que "el ojo tiene que ser la última identificación".
La tarea del desminado "requiere mucha concentración y afecta mucho a la vista", señala el artículo Entrenados para la Guerra Sumergida de la última edición de la Revista Española de Defensa de mayo. La Fuerza de Medidas Contra Minas que acaba de cumplir 80 años se adiestra diariamente para buscar y eliminar artefactos explosivos en espacios marítimos. Ésta se ubica en el Arsenal de Cartagena. Aunque lo normal es que el artefacto se neutralice, también se puede recuperar para obtener inteligencia.
Posible envío a Ormuz
Así, con la OTAN, desminan el Mediterráneo y otro conjunto de mares que los aliados pidan. Pero, ahora, con el conflicto en Oriente Medio y el estrecho de Ormuz como la mejor mano de Irán para elevar la guerra al plano híbrido y económico, España no se cierra a enviar ayuda para desminar el estrecho. En una entrevista en la Cadena Ser, el Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA), Antonio Piñeiro, aseguró que "si España tiene una buena capacidad de medidas contra minas, podemos ponerlas en un momento dado al servicio de una acción". Esto, ha añadido el Almirante, se puede enviar "a donde sea y en la acción que sea, si el país de turno no tiene las capacidades".
De hecho, según relata Infodefensa, se han empezado a alistar los cazaminas para preparar la misión y se está planificando la ruta desde la base de Cartagena hasta el estrecho de Ormuz. Sin embargo, no existe la aprobación del Ministerio de Defensa.
La tarea del desminado paso a paso
La tecnología de la Fuerza de Medidas Contra Minas se completa con la tarea humana de una unidad de buceadores. En una zona de minas, generalmente se ofrece el apoyo de tres buceadores que en muchos casos tienen la última palabra. Desactivan y neutralizan explosivos en la zona que tienen asignada, que va desde el cabo de Gata hasta Francia, incluidas las islas Baleares. También acompañan a la fuerza de proyección para limpiar puertos o zonas de desembarco y preparar el escenario.
El primer paso para la tarea del desminado consiste lanzar una boya que conecte un cable que se sumerge para indicar al buque el lugar donde se encuentra el artefacto. Todo esto antes con la ayuda del sonar, que indicar si hay algo en el fondo, pero no con tanto detalle como para saber si se trata de una mina. Es una tarea compleja, pues muchas veces pueden estar buscando una mina con un diámetro inferior a un metro de largo.
Desminar: tecnología y concentración humana
Se trata, aseguran, de una tarea que requiere "mucha concentración y afecta mucho a la vista". Por eso, reemplazan a los operarios por unos más frescos cuando se empiezan a cansar y de esta forma "evitamos que el cansancio nos juegue una mala pasada". Una vez clasificado el objeto, se lanza al agua el vehículo submarino Pluto Plus. Éste les permitirá ver el objeto de forma más clara con la cámara que lleva incorporada. Toda esta operación, destacan, es importante hacerla en una situación meteorológica favorable, pues para poder operarlo el viento no puede superar los 20 nudos de viento y las olas no pueden superar el metro de altura.
Sin embargo, no se puede confirmar que el objeto localizado en el fondo del mar sea una mina "hasta que alguien lo identifique realmente, bien un buceador o a través del Pluto". Mientras el Pluto hace su trabajo, "los buceadores se mantienen por la zona por si fuera necesaria su intervención".
El vehículo submarino llega hasta el artefacto y una vez comprobada la mina transmiten su posición a los buceadores para que la preparen para su recuperación. La dotación del buque devuelve al Pluto al buque y, una vez en cubierta, se baña con agua dulce y se seca con aire a presión.
"Cada país hace sus propias maniobras e invita a unidades extranjeras", explica la teniente de navío Cristina Martínez-Mellero. "Tenemos que integrarnos porque nosotros nunca vamos a ir solos a una misión. La idea es adiestrar, adiestrar y adiestrar para que el día que realmente haga falta tener la confianza suficiente de que el personal sabe lo que tiene que hacer". Así, como puede ocurrir si el Gobierno decide enviar al estrecho de Ormuz sus unidades para desminar.
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