Economía

fusión indra-escribano

El Gobierno valora EM&E en 800 millones menos que los Escribano, un 9% del valor de Indra

Un canje de acciones con la valoración de EM&E situaría a los Escribano con más del 20% de las acciones

Javier Escribano, presidente de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), en un encuentro con periodistas en la sede del grupo
Javier Escribano, presidente de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), en un encuentro con periodistas en la sede del grupo | ISRAEL CÁNOVAS

Después de meses de diferencias entre los propietarios de Escribano & Mechanical Engineering (EM&E) y la Moncloa, la salida de los Escribano del accionariado de Indra ha allanado la fusión con Indra. Así, el deseo del Gobierno de convertir en torno a Indra en un 'campeón nacional de defensa' se acerca. Ahora, falta que las dos partes se pongan de acuerdo respecto a la fórmula que ejecutarán para la fusión con EM&E, una compañía que los empresarios madrileños valoran en unos 2.300 millones de euros.

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Como ya señaló El Independiente, los Escribano valoran una fusión por absorción que les posicione de nuevo dentro del accionariado de Indra mediante el canje de acciones. De esta manera, podrían recuperar los dos puestos en el Consejo, los mismos que perdieron tras la venta de su 14,3% de participación de Indra. Sin embargo, la Moncloa quiere que los Escribano se mantengan en torno al 7-8% de propiedad. Este es el nivel donde se encuentra la familia Aperribay mediante su compañía Sapa. El resto de la operación se realizaría mediante efectivo. Con esta fórmula, los Escribano se quedarían lejos del 28% que tiene el Gobierno a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi). De este modo, solo tendrían un asiento dentro del Consejo de Administración.

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Ahora bien, una de las claves del proceso es la valoración de EM&E. Pues, mientras los hermanos Escribano la valoran en unos 2.300 millones de euros, la Sepi no está dispuesta a pagar más de 1.500 millones de euros. Por lo tanto, la valoración final dará como resultado en uno o dos consejeros de Escribano dentro de Indra a reclamar. Las posiciones se alejan de esta manera en unos 800 millones de euros, lo que representa hoy nada menos que un 8,9% de la capitalización actual de Indra.

En caso de que se lleve el camino de valorar la capitalización de EM&E en unos 1.500 millones de euros, una fusión por absorción con canje de acciones elevaría la participación de los Escribano en un 14,28%, precisamente lo que tenían los hermanos antes de abandonar con la venta de sus acciones. Esto ya les permitiría recuperar los dos asientos dentro del Consejo, convirtiéndose de nuevo en el primer accionista privado de la compañía.

Por otro lado, en caso de que se siga la fórmula de canje de acciones con la valoración que dan los Escribano por 2.300 millones de euros, los hermanos quedarían con un 20,3% de propiedad. Esto les acercaría a toda una Sepi que solo tendría un 8% más que los madrileños. Es por esta razón, entre otras, que el Gobierno defiende una valoración menor de EM&E, para así situar a los Escribano con un poder inferior dentro de Indra. Aun así, Moncloa también valora el pago en efectivo de una parte del valor de EM&E, por lo que diluiría la posición de propiedad de los Escribano dentro de la 'nueva compañía'.

EM&E, una empresa que valía 100 millones hace solo cuatro años

La compañía familiar de los Escribano ha visto como, al calor de los contratos de defensa, ha multiplicado su valor hasta entre 15 y 23 veces desde hace cuatro años, según la valoración del Gobierno y de EM&E. En 2022, año que Rusia invadió Ucrania y se puso sobre la mesa la necesidad urgente de gastar más en defensa, la compañía se valoró en 100 millones de euros. Hoy, tras un contexto geopolítico tensionado y con un Gobierno dispuesto a invertir cada vez más en defensa, su valoración ha llegado hasta los 1.500-2.300 millones de euros.

En 2022, EM&E facturó 87 millones de euros, mientras en 2025 llegó a tener ventas netas superiores a los 488 millones y para 2026 ya prevé una cifra de negocio de 800 millones. El salto más grande se produce en 2023, cuando la empresa multiplica por 23 su facturación respecto al año anterior, impulsada casi exclusivamente por el contrato SILAM de 576 millones de euros. También destacan las torretas Guardian 30 para el 8x8 Dragón.

Sin embargo, en 2025, ya con la operación de fusión sobre la mesa, con un Ángel Escribano, propietario de EM&E, en la presidencia de Indra, la compañía ubicada en Alcalá de Henares se adjudicó el mayor contrato de defensa del año. En una Unión Temporal de Empresas (UTE) junto a Indra, se adjudicó el megaproyecto de los obuses de artillería autopropulsada de más de 7.200 millones de euros. Se trata de dos programas, uno de ruedas y otro de cadenas, para sustituir a los M109 del Ejército de Tierra. Estos programas han sido recurridos por Santa Bárbara, por considerarse como la mejor opción para haberse adjudicado estos contratos, pues aseguran que Indra no tiene la experiencia ni las capacidades.

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