El MetLife Stadium de Nueva Jersey acoge este domingo la final del Mundial 2026 entre la selección española y la argentina. En la tribuna de invitados el mismísimo anfitrión, Donald Trump, que salvo para hacer trampas, se ha interesado entre poco y nada por la competición de un deporte que le debe parecer muy ajeno. También acudirán los Reyes, la princesa y la infanta. Nada de salas impersonales de un hotel como desde la que siguieron la semifinal contra Francia, un ambiente gélido suplido finalmente con el entusiasmo de la celebración del pase a la final.

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Y a primera hora del pasado viernes Moncloa confirmaba la presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, después de hacer equilibrios con una agenda que le compromete a estar el lunes en Argelia restañando heridas. No acudirá, en cambio, Javier Milei. Lo verá desde la sede presidencial y con una cazadora de la petrolera YPF. Cosas de la superstición. El dúo Trump-Milei hubiera dado tanto o más espectáculo que los futbolistas en el campo, pero tampoco es de desdeñar cómo escenificarán el estadounidense y Sánchez sus delicadas y tensas relaciones. Quizá puedan volver a hablar de fútbol, aunque el jefe del Ejecutivo prefiere con creces el baloncesto.

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La próxima semana, antes del 'apagón' de agosto, viene también con declaraciones ante los tribunales

Lo de la Selección en la final de un Mundial del fútbol trasciende con mucho el alcance de un evento deportivo de primera magnitud. Un hipotético triunfo de los de Luis de la Fuente la noche del domingo incendiaría, en el buen sentido, las calles de España y alargaría una celebración en esta recta final hacia las vacaciones estivales del Gobierno y, no olvidemos, de los tribunales.

Agosto se va a negro. No obstante, todavía quedan dos semanas hasta ese 'apagón' y la deseada celebración futbolística quizá ayude a solapar que el lunes declara Jésica Rodríguez como imputada ante el juez de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, y el martes lo hará ‘Julito’ Martínez, íntimo amigo y empleador de José Luis Rodríguez Zapatero, ante el magistrado José Luis Calama. Ese mismo día la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, se sienta en la ‘comisión Koldo’ del Senado.

Un 'fin de curso' político-judicial-deportivo

Un nuevo triunfo del fútbol español cambiaría la conversación pública y restaría presión a una agenda judicial sin tregua, pero, a juicio del PP "cuando pase la resaca seguirá habiendo una instrucción Leire o Santos Cerdán. Será cuestión de un par de días. Ganar o perder no cambia las cosas" para el Gobierno, aducen fuentes del equipo de Alberto Núñez Feijóo. No obstante, también se felicitan del alivio que puede suponer para la sociedad en su conjunto que, aunque sea momentáneamente, "la atención no esté en lo de siempre", es decir, en las noticias político-judiciales.

"Este país se merece una alegría y todo lo que le vaya bien a España le va bien al PP. Si ganamos no es por Sánchez y si perdemos no es culpa de Sánchez. No todo tiene una connotación Gobierno-oposición. No le metamos carga política", agregan, aunque dejan caer que "tenemos un mejor seleccionador que presidente del Gobierno y unos mejores jugadores de futbol que ministros".

Feijóo sopesó acudir a Nueva York a ver la final, en su lugar irá Borja Semper

Feijóo seguirá la final desde la plaza de Colón junto al alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida, rodeado de aficionados para vivir el ascenso a los altares o la frsutración postpartido, según le vaya al combinado nacional. El gallego "estará como un ciudadano más viendo un partido con amigos y conocidos", quizá sin el estrés emocional del alcalde, muy futbolero y furibundo atlético. El líder del PP, arguyen, puede pisar la calle, frente "al nivel de animadversión brutal que existe hacia Sánchez". Está por ver si el jefe del Ejecutivo es objeto de pitidos o abucheos de una parte de la afición española.

Feijóo también contempló viajar a Nueva York para seguir la final desde el estadio neoyorquino. La segunda opción fue verlo tranquilamente en casa con su vástago Alberto, de nueve años. Finalmente han decidido padre e hijo unirse a la fiesta en la Plaza de Colón, donde el ayuntamiento ha instalado una pantalla gigante "y esta vez se pone, seguro, la camiseta de la selección". Quien va a Estados Unidos en su lugar es el vicesecretario popular de Cultura y Deporte además de portavoz del partido, Borja Sémper.

Dani Carvajal protagonizó hace dos años un frío saludo con Sánchez en Moncloa

Si el equipo español se alza con el triunfo ante una selección argentina correosa, no pocas veces favorecida por el arbitraje, Madrid será una fiesta, con recorrido multitudinario de los jugadores, parada en el ayuntamiento, donde les recibirá Almeida, y en la sede de la Comunidad de Madrid, con Isabel Díaz Ayuso de anfitriona. Los jugadores también desembarcarán en Moncloa dentro del marco de las celebraciones, tal y como se ha hecho en otros torneos. Pero ni siquiera en este escenario de celebración ha faltado la tensión, como cuando el jugador Dani Carvajal saludó con desgana a Sánchez, al que ni se dignó a mirar a la cara, tras el triunfo de la Eurocopa de 2024. Aquello se viralizó. Dos años más tarde la situación política, lejos de reconducirse por los cauces de la normalidad, no ha hecho más que emponzoñarse.