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WINBOT W3 OMNI, análisis tras probarlo: el robot que ha conseguido que deje de posponer la limpieza de los cristales

Hay tareas domésticas que simplemente se van dejando para otro día. No porque sean especialmente difíciles, sino porque da bastante pereza ponerse con ellas. En mi caso, una de ellas siempre ha sido limpiar los cristales.

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Y cuanto más grandes son las ventanas, peor.

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No importa si empiezas con ganas. Después del primer ventanal ya aparecen el cubo de agua, el limpiacristales, los paños que dejan marcas, las esquinas donde siempre queda alguna mancha y, si además la ventana está en una zona poco accesible, toca sacar una escalera o hacer auténticos malabares para llegar arriba.

Por eso tenía bastante interés en comprobar hasta qué punto un robot limpiacristales podía cambiar esa experiencia. No buscaba un producto capaz de hacer magia. Lo que quería saber era algo mucho más sencillo: si realmente conseguía ahorrar tiempo y esfuerzo sin que el resultado final fuese decepcionante.

Durante aproximadamente una semana he utilizado el ECOVACS WINBOT W3 OMNI en diferentes ventanas de casa, desde ventanales de terraza bastante grandes hasta otras mucho más pequeñas. Después de esas pruebas tengo bastante claro dónde aporta muchísimo valor... y también en qué situaciones quizá no tenga demasiado sentido invertir en un producto así.

La calidad se nota incluso antes de empezar a limpiar

Hay dispositivos cuya primera impresión pasa completamente desapercibida.

Y luego están los que transmiten sensación de calidad prácticamente desde el momento en que los sacas de la caja.

El WINBOT W3 OMNI pertenece claramente al segundo grupo.

Antes incluso de colocar el robot sobre el primer cristal ya me llamó la atención el cuidado que ECOVACS ha puesto en el diseño del conjunto. Tanto la estación como el propio robot ofrecen unos acabados que resultan bastante superiores a lo que esperaba antes de empezar la prueba.

Todo parece estar construido con bastante solidez.

Los plásticos tienen muy buen tacto, las uniones entre piezas están bien rematadas y pequeños detalles como la apertura de la estación o el recorrido de los botones hacen que el producto transmita una sensación bastante premium.

Puede parecer un aspecto secundario, pero creo que aquí tiene bastante importancia.

Al fin y al cabo hablamos de un dispositivo que va a trabajar pegado al cristal, muchas veces en ventanas exteriores donde una buena construcción también transmite confianza.

Durante toda la semana de uso esa primera impresión se mantuvo prácticamente intacta.

No encontré ningún elemento que diese sensación de fragilidad ni piezas que pareciesen fuera de lugar dentro de un producto de esta categoría.

La experiencia es mucho más práctica de lo que imaginaba

Antes de probarlo pensaba que iba a ser un robot muy dependiente del teléfono móvil.

Algo parecido a un robot aspirador.

Instalar la aplicación, crear mapas, modificar parámetros continuamente...

La realidad fue bastante distinta.

La aplicación existe y permite acceder a bastantes funciones, pero sinceramente terminé utilizándola mucho menos de lo que esperaba.

El verdadero protagonista es la estación.

Desde ella puedes seleccionar prácticamente todos los modos principales de limpieza, preparar el robot y comenzar el trabajo en apenas unos minutos.

Me gustó especialmente porque evita complicar algo que realmente no necesita ser complicado.

No hace falta navegar por varios menús desde el móvil cada vez que quieres limpiar una ventana.

Preparas el robot, colocas la almohadilla, añades el líquido limpiador y eliges el modo correspondiente mediante los controles físicos.

Todo resulta bastante intuitivo incluso durante el primer uso.

De hecho, después de la primera ventana ya tenía completamente claro el funcionamiento.

Creo que muchos usuarios terminarán utilizando el robot exactamente igual.

Una de las primeras sorpresas llegó con la ventosa

Reconozco que uno de los aspectos que más dudas me generaba era la fuerza de succión.

No deja de ser un robot que debe permanecer completamente adherido al cristal mientras se desplaza.

Y eso impone cierto respeto.

Sin embargo, bastaron apenas unos segundos para comprobar que el sistema funciona realmente bien.

Recuerdo intentar mover el robot antes de liberar correctamente la ventosa y descubrir que prácticamente era imposible despegarlo del cristal.

La fuerza con la que permanece adherido resulta bastante superior a lo que imaginaba.

Durante todas las pruebas, tanto en ventanales grandes como en otras ventanas de menor tamaño, nunca tuve la sensación de que pudiera desprenderse accidentalmente.

Eso permite utilizarlo con bastante tranquilidad desde el primer momento.

Además, el fabricante incorpora diferentes sistemas de seguridad adicionales para minimizar cualquier riesgo, aunque afortunadamente durante mi uso nunca fue necesario comprobar cómo actuarían en una situación extrema.

Preferí empezar directamente por las ventanas más difíciles

Cuando pruebo un producto me gusta llevarlo directamente al escenario donde más sentido debería tener.

Por eso decidí olvidarme inicialmente de las ventanas pequeñas.

Las primeras elegidas fueron dos grandes cristaleras de terraza de aproximadamente dos metros de alto por dos metros de ancho.

Y precisamente no estaban recién limpiadas.

Acumulaban bastante polvo y suciedad, así que parecían el mejor escenario posible para comprobar de verdad hasta dónde podía llegar el robot.

Inicialmente opté por el modo rápido.

Más por curiosidad que por otra cosa.

Quería comprobar qué resultado podía conseguir en una única pasada.

La respuesta fue bastante clara.

Para un mantenimiento periódico funciona correctamente, pero cuando el cristal lleva bastante tiempo acumulando suciedad merece mucho más la pena utilizar uno de los modos de limpieza más completos.

Eso fue exactamente lo que hice en el resto de la prueba.

Aquí es importante entender cómo trabaja realmente un robot limpiacristales

Creo que muchas personas pueden acercarse a este tipo de productos esperando algo parecido a una limpieza completamente perfecta desde la primera pasada.

En mi experiencia no funciona exactamente así.

Y, sinceramente, tampoco me parece un defecto.

Simplemente responde a cómo está diseñado el sistema.

La almohadilla de limpieza tiene unas dimensiones concretas.

Conforme va recogiendo polvo y suciedad también va necesitando limpiarse para seguir ofreciendo el mismo rendimiento.

Eso significa que, cuando el cristal está especialmente sucio, lo más lógico es realizar varios ciclos.

En mi caso terminé utilizando tres pasadas completas en los ventanales exteriores.

Después de cada ciclo limpiaba la almohadilla mediante la propia estación y volvía a iniciar la limpieza.

Puede parecer un proceso algo repetitivo explicado sobre el papel, pero en la práctica resulta bastante sencillo.

Y tiene bastante lógica.

Si nosotros mismos estuviésemos limpiando ese mismo cristal con un paño, tampoco continuaríamos utilizando exactamente el mismo lado del trapo después de recoger toda la suciedad del primer metro cuadrado.

En algún momento habría que aclararlo.

Aquí sucede exactamente lo mismo.

La diferencia es que buena parte de ese mantenimiento lo realiza automáticamente la propia estación.

Donde más cambia la experiencia no es en el resultado... sino en el esfuerzo

Hay algo que me llamó especialmente la atención durante toda la semana de pruebas.

Cuando terminé de limpiar los primeros ventanales me di cuenta de que casi no había pensado en el tiempo empleado.

Normalmente, cuando limpio cristales manualmente, al cabo de unos minutos ya estoy deseando terminar.

No por la limpieza en sí.

Sino porque resulta bastante repetitiva y físicamente algo incómoda, sobre todo en ventanas grandes.

Con el WINBOT W3 OMNI la sensación cambia bastante.

Mientras el robot realiza el recorrido puedes dedicar ese tiempo a prácticamente cualquier otra cosa.

No estás constantemente levantando los brazos.

No necesitas mover una escalera.

No vas repasando una y otra vez las mismas zonas intentando eliminar pequeñas marcas.

Simplemente supervisas el proceso mientras el robot hace el trabajo pesado.

Y creo que ahí reside realmente el mayor atractivo del producto.

No tanto en conseguir un acabado absolutamente perfecto.

Sino en eliminar casi toda la parte incómoda de una tarea que normalmente da bastante pereza.

Después de utilizarlo durante estos días terminé entendiendo perfectamente por qué este tipo de robots tiene cada vez más sentido en viviendas con grandes superficies acristaladas.

Porque una vez pruebas esa comodidad cuesta bastante volver al método tradicional.

¿Cómo limpia realmente el WINBOT W3 OMNI? Mi experiencia después de varios días

Una vez superada la primera toma de contacto, llegó el momento de comprobar lo realmente importante: cómo se comporta cuando le toca enfrentarse a cristales que llevan tiempo sin limpiarse.

En mi caso no preparé un escenario especialmente favorable para el robot. Al contrario. Quise empezar por las ventanas que normalmente más pereza me da limpiar, tanto por su tamaño como por la dificultad para acceder a ellas. Se trataba de dos grandes ventanales de terraza de aproximadamente dos metros de alto por dos metros de ancho, con bastante suciedad acumulada después de semanas expuestos al exterior.

Mi primera prueba fue utilizando el modo de limpieza rápida.

El resultado fue correcto, pero enseguida entendí cuál era su objetivo. Es un programa pensado para mantener los cristales relativamente limpios o para eliminar suciedad ligera, no para recuperar ventanas que llevan bastante tiempo sin recibir ningún mantenimiento.

En cuanto cambié al modo de limpieza más completo, la diferencia empezó a notarse.

La limpieza requiere entender cómo funciona el sistema

Uno de los errores más fáciles de cometer con un robot limpiacristales es pensar que dejará una ventana extremadamente sucia perfecta en una sola pasada.

En mi experiencia, no funciona así.

Y creo que es importante explicarlo porque no lo considero un defecto del producto, sino una consecuencia lógica de su funcionamiento.

La almohadilla de limpieza va recogiendo polvo, barro y suciedad durante todo el recorrido. Llega un momento en el que esa misma mopa necesita limpiarse para seguir siendo igual de efectiva.

Eso significa que, cuanto más sucia esté la ventana, más recomendable será realizar varias pasadas.

En mis ventanales exteriores terminé realizando tres ciclos completos.

Después de cada uno devolvía el robot a la estación para que limpiara la almohadilla automáticamente y volvía a colocarlo sobre el cristal.

El proceso resulta bastante rápido y no requiere prácticamente esfuerzo por parte del usuario.

De hecho, me pareció mucho más cómodo que tener que limpiar manualmente un paño varias veces mientras estás subido a una escalera.

El resultado depende de lo que esperes

ANTES
DESPUES

Si tuviera que resumir la calidad de limpieza en una sola frase sería esta: limpia muy bien, pero conviene tener expectativas realistas.

Cuando terminé las tres pasadas en los ventanales exteriores, el cambio era enorme respecto al estado inicial.

Sin embargo, todavía podía encontrar alguna pequeña marca o algún punto concreto que, si hubiese limpiado el cristal completamente a mano, probablemente habría repasado durante unos segundos más.

Personalmente no lo considero un problema.

Porque también hay que comparar el esfuerzo necesario para conseguir ese resultado.

Si limpiara manualmente esos mismos ventanales, seguramente podría llegar a un acabado prácticamente perfecto, un diez sobre diez. Pero también tendría que invertir bastante más tiempo, bastante más trabajo físico y revisar cada pequeño detalle.

Con el WINBOT W3 OMNI diría que obtuve un resultado cercano a un 7,5 u 8 sobre 10, dependiendo del cristal, haciendo prácticamente una mínima parte del esfuerzo.

Y para mí esa diferencia compensa.

Especialmente cuando hablamos de ventanas grandes.

Donde realmente marca diferencias es en la comodidad

Durante la prueba hubo un momento en el que me di cuenta de que había dejado de pensar en limpiar cristales como una tarea pesada.

Mientras el robot recorría la superficie yo simplemente esperaba a que terminara.

No tenía que sujetar una escalera.

No iba desplazándome constantemente de un lado a otro.

No terminaba con los brazos cansados después de varios ventanales.

Puede parecer un detalle sin importancia, pero precisamente esa comodidad es la razón por la que creo que muchas personas terminarán utilizando el robot con frecuencia.

Cuando limpiar resulta sencillo, es mucho más fácil mantener los cristales en buen estado durante todo el año.

La estación multifunción es mucho más útil de lo que parece

Antes de probarlo pensaba que la estación sería simplemente una base de carga.

Después de utilizarla durante varios días cambié completamente de opinión.

Gran parte de la experiencia gira alrededor de ella.

Desde la propia estación puedes preparar el robot, seleccionar los modos de limpieza, lavar automáticamente la almohadilla y tener todo mucho más organizado.

Uno de los aspectos que más agradecí fue precisamente no tener que manipular constantemente una mopa llena de suciedad.

El sistema de lavado automático simplifica bastante el mantenimiento entre pasadas y hace que todo el proceso resulte bastante más cómodo que en otros robots limpiacristales tradicionales.

Es una de esas funciones que quizá no llamen demasiado la atención al leer la ficha técnica, pero que en el uso diario terminan aportando mucho valor.

Entonces… ¿merece la pena?

Después de probar el WINBOT W3 OMNI creo que la respuesta depende casi exclusivamente del tipo de vivienda.

Si tienes varias cristaleras grandes, ventanales exteriores o ventanas complicadas de alcanzar, me parece un producto con mucho sentido.

No porque consiga un acabado absolutamente perfecto en cualquier situación, sino porque elimina la mayor parte del trabajo físico y consigue un resultado muy convincente con muy poco esfuerzo.

En cambio, si todas las ventanas de casa son pequeñas, están a una altura cómoda y las limpias en pocos minutos, probablemente seguir haciéndolo manualmente continúe siendo la opción más lógica.

En mi caso, después de utilizarlo durante una semana, tengo bastante claro que donde realmente demuestra su utilidad es precisamente en esas ventanas que normalmente vas dejando para "otro fin de semana" porque sabes el trabajo que dan.

¿El ECOVACS WINBOT W3 OMNI limpia bien los cristales muy sucios?

Sí, aunque en ese escenario lo más recomendable es realizar varias pasadas. Durante mis pruebas, los ventanales exteriores con bastante suciedad mejoraron mucho después de tres ciclos de limpieza, lavando la almohadilla entre cada uno.

¿El resultado es igual que limpiar una ventana a mano?

No exactamente. Si buscas un acabado completamente perfecto, la limpieza manual sigue permitiendo repasar pequeños detalles. Sin embargo, el WINBOT W3 OMNI consigue un resultado muy bueno con muchísimo menos esfuerzo, especialmente en ventanas grandes.

¿Hace falta utilizar la aplicación para manejar el robot?

No. La aplicación ofrece funciones adicionales, pero durante la mayor parte de mis pruebas utilicé directamente los controles de la estación multifunción. El manejo resulta muy intuitivo y no depende del móvil para las tareas habituales.

¿Es seguro utilizarlo en ventanas altas?

Durante toda la prueba el robot permaneció firmemente adherido al cristal. La fuerza de succión transmite bastante confianza y, además, el fabricante incorpora diferentes sistemas de protección anticaídas para aumentar la seguridad durante la limpieza.

¿Cada cuánto hay que limpiar la almohadilla?

Depende del estado de las ventanas. Si los cristales tienen poca suciedad, normalmente bastará con uno o dos ciclos. Cuando hay bastante polvo o suciedad acumulada, conviene lavar la almohadilla entre pasadas para mantener el mejor rendimiento posible.

¿Qué tipo de ventanas aprovechan mejor este robot?

En mi opinión, las grandes cristaleras, ventanales de terraza y ventanas exteriores de difícil acceso son donde realmente marca la diferencia. En ventanas pequeñas y fáciles de limpiar manualmente, su utilidad es menor.

¿El robot sustituye completamente la limpieza manual?

Diría que no, pero tampoco creo que sea su objetivo. Su principal ventaja es reducir enormemente el tiempo y el esfuerzo necesarios para mantener los cristales limpios, consiguiendo un resultado muy satisfactorio sin apenas intervención.

¿Merece la pena comprar el WINBOT W3 OMNI?

Si limpiar cristales grandes es una tarea que sueles retrasar por el tiempo que requiere o por la dificultad de acceder a ciertas zonas, sí me parece una compra muy interesante. En cambio, si tu vivienda tiene pocas ventanas y todas son pequeñas, probablemente no aprovecharás todo su potencial.

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