Carlos Mazón dejó la presidencia de la Generalitat Valenciana hace más de diez meses, pero desde entonces el foco mediático sobre su responsabilidad en la gestión de la dana y las posibles decisiones judiciales relativas a su aforamiento no han cesado. Lo que ha recibido menos atención ha sido una realidad paralela y personal que en los últimos dos años ha marcado profundamente el día a día del dirigente y de su círculo más íntimo. Mazón ha venido sufriendo un sistemático e inquietante acoso personal que acaba de tomar un nuevo impulso judicial.
Según ha podido saber El Independiente, el Tribunal de Instancia de Valencia número 4 ha reordenado la reapertura de la investigación penal abierta por hostigamiento, delitos de odio y reiteradas amenazas de muerte dirigidas contra el expresidente. Esta decisión judicial se ha materializado tras la recepción de un exhaustivo informe elaborado por la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional de Valencia. Dicho informe se basa en el análisis forense del teléfono móvil de A. C. F., detenido el 25 de marzo de 2025 como presunto autor de esta campaña de intimidación contra la persona del entonces presidente autonómico. El auto de reapertura de las diligencias tras el análisis forense del teléfono revela un grado de fijación y violencia que trasciende con creces la habitual crispación de las redes sociales.
Un rastreo obsesivo: 170 búsquedas y un objetivo
La investigación ha destapado una estrategia de acoso sistemático hacia el dirigente político que no se limitaba a exabruptos esporádicos, sino que incluía un seguimiento minucioso de sus movimientos y de su entorno personal. Entre el 26 de diciembre de 2024 y el 25 de marzo de 2025, el investigado consultó la agenda pública de Carlos Mazón a través de Google hasta en 170 ocasiones. Su obsesión fue un paso más allá el 12 de enero de 2025, cuando el acosador realizó una búsqueda explícita en el motor de Google introduciendo los términos "Donde vive Mazón". Semanas después, el 4 de marzo de 2025, el investigado volvió a utilizar el buscador para intentar localizar información sobre la "Mujer de Mazón".
Esta incesante monitorización digital estuvo a punto de traspasar la barrera física. Según detalla el atestado policial, el 21 de febrero de 2025, el investigado localizó al expresidente y trató de movilizar a su entorno para perpetrar un acto de intimidación presencial al percatarse de que Mazón iba a acudir esa misma tarde al puerto del municipio de Catarroja. A través de un grupo de WhatsApp, alentó a sus amigos para que le acompañaran al lugar. Al ser interpelado por los miembros del grupo sobre el propósito de su convocatoria, el investigado respondió sin tapujos que su intención era amenazarle de muerte. La fijación llegó a tal punto que en sus propios mensajes de texto afirmó de forma literal: "Vull que sentixca que si no fora per els escortes que du el matava allí mateixa" ("quiero que sienta que si no fuera por los escoltas que lleva lo mataba allí mismo".
"Un tiro entre ceja y ceja"
El análisis policial también ha permitido desenmascarar el entramado de perfiles anónimos que el detenido administraba desde su teléfono móvil para orquestar una campaña de terror psicológico en diversas plataformas sociales. Las expresiones vertidas desde estas cuentas destacan por su extrema crudeza. A través del perfil de Instagram vinculado al usuario @dixamlamoto, el investigado amenazó directamente la vida del político asegurando: "Els valencians anem a llevar-te la vida. Estàs mort" (los valencianos vamos a quitarte la vida. Estás muerto). Desde esa misma cuenta, añadió una advertencia con arma de fuego al publicar: "Anem a pegar-li un tir entre cella i cella a Mazón, aneu assumint-ho" (Vamos a pegarle un tiro entre ceja y ceja a Mazón, id asumiéndolo). Asimismo, utilizando el usuario de Instagram @metamta, el acosador respondió a una publicación de Mazón espetándole: "Estàs mort Mazón. Mala punyalà vas a endur-te" (Estás muerto Mazón. Mala puñalada te vas a llevar). La intimidación no se detuvo ahí, ya que desde otro perfil de Instagram registrado como @_1707_1707, el investigado remitió un mensaje privado a la cuenta del Partido Popular de la Comunitat Valenciana advirtiendo de que si el expresidente visitaba su localidad, Sedaví, pensaba "traure el seu budellam i tirarlo per terra" (sacarle las tripas y tirarlas por el suelo).
La escalada de odio también tuvo su réplica en la red social X (anteriormente Twitter), donde el individuo, utilizando múltiples cuentas, justificó el uso de agresiones físicas y clamó textualmente: "vamos a cortaros el cuello como cerdos en un matadero". En esta misma plataforma, el detenido llegó a aseverar que Mazón estaba "sentenciado a muerte". En una demostración más de su agresividad, justificó la violencia extrema animando a que "se les desfigure la cara" a quienes defendieran la gestión del expresidente.
El coste personal
La contundencia de las pruebas recabadas en el informe policial y la consiguiente reapertura de las diligencias judiciales arrojan luz sobre la presión a la que ha estado sometido el exjefe del Consell en los últimos dos años, en paralelo a las críticas sobre su gestión de emergencias o sus políticas.
Fuentes del entorno de Mazón han trasladado a El Indepediente el desgaste emocional y psicológico provocado por esta situación prolongada en el tiempo, y subrayan que episodios documentados penalmente como este no son un hecho aislado en la trayectoria reciente del dirigente alicantino. "Tiene decenas que ha sufrido su familia, madre, hijos, durante dos años", explican.
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