Es un pilar básico de la electrificación de nuestra economía. La movilidad 'fósil' de nuestro parque móvil, impulsado por combustibles contaminantes y motores de combustión, continúa siendo dominante en nuestro país. Pese a que las opciones eléctricas empiezan a incrementarse, lo hacen por ahora a un ritmo moderado. En parte, por la aún insuficiente red de recarga pública en la red vial española. A ella se suma la red de puntos de recarga particulares, privados, en hogares y empresas, que representan cerca del 90% de los puntos de recarga operativos en nuestro país.
Actualmente en España existen cerca de 550.000 puntos de recarga, según el último barómetro de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC). La mayor parte de ellos, en torno a 450.000, son de acceso privado y apenas 58.000 son cargadores públicos. En esta red pública, es la compañía Iberdrola la que lidera la instalación de estos puntos. La compañía de Ignacio Sánchez Galán cuenta ya con 97.000 puntos de recarga, la mayor parte de ellos -85.000- de carácter privado y 12.000 públicos. De ellos, cerca de 2.000 cargadores son de alta potencia, por encima de los 50 kW. La previsión de la compañía es superar los 100.000 puntos de recarga antes de que finalice el año.
El ritmo de incremento de puntos de recarga de Iberdrola equivale a cerca de un centenar de nuevos puntos instalados cada día. Al mes son cerca de 2.000 nuevos enganches eléctricos para vehículos los que ha puesto en marcha Iberdrola. La compañía informa de que, pese a ser los cargadores de uso privado son los mayoritarios, cada vez adquieren más relevancia las electrolineras públicas, ya que la mejora en la autonomía de los nuevos vehículos, que permite realizar trayectos más largos, ha favorecido el uso de modelos eléctricos para este tipo de desplazamientos.
En el caso de Iberdrola, con una cuota que supera el 20% de los cargadores públicos en España, se llevan a cabo alrededor de 10.000 recargas cada día en alguno de sus puntos de recarga.
5.000 nuevos puntos de recarga en 2026
En esta red pública también aparecen comercializadoras como Endesa X Way, si bien con menor presencia, con cerca de 6.000 puntos de recarga. A ellos suma alrededor de 30.000 cargadores en hogares y empresas. Compañías como Repsol cuentan con 2.500 puntos de recarga de acceso público y otros 19.000 en el ámbito privado. Muy por detrás figuran compañías como Tesla o Zunder.
En el caso de los cargadores de acceso público, según el último barómetro de la movilidad de ANFAC, existen cerca de 18.000 que, pese a estar instalados, no están operativos. En la mayoría de los casos se trata de alguna demora en la concesión de la autorización administrativa, en muchos casos por falta de capacidad de la red eléctrica de su zona para absorber estas electrolineras. Junto a ello, durante los primeros nueve meses de 2026 se han instalado en nuestro país 5.003 nuevos puntos, lo que supone un descenso respecto al ritmo de 2025, cuando se instalaron 13.382 puntos de recarga en el mismo periodo.
El objetivo ahora pasa no solo por ampliar el número de puntos de recarga de la red vial española, sino por hacerlo con mayor potencia y capacidad de recarga. Así, de los algo más de 58.000 puntos públicos, solo el 11% son de alta potencia, es decir, de más de 150 kW. Es este tipo de cargadores los que ahora más se están instalando, ya que permiten reducir el periodo de recarga de un vehículo a 25 minutos.
Lejos de los objetivos del PNIEC
España ha cubierto el 70% del objetivo de potencia instalado previsto para 2026. Sin embargo, persiste una brecha territorial: mientras 22 provincias superan el objetivo, 6 provincias no alcanzan ni el 50% de la potencia recomendada. A nivel nacional, Navarra encabeza el ranking autonómico en electromovilidad (41,3 puntos), seguida de Castilla-La Mancha (32,5) y Castilla y León (31,9).
A pesar de que el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) proyecta la necesidad de contar con entre 300.000 y 340.000 puntos de recarga de acceso público en 2030 para dar soporte a un parque de 5,5 millones de vehículos electrificados, la realidad del mercado español muestra un avance sensiblemente más lento. Con solo 58.075 cargadores públicos operativos instalados, España apenas ha alcanzado el 18% de la meta fijada para el final de la década, acusando el impacto de un cuello de botella administrativo que mantiene casi 18.000 puntos adicionales instalados pero inoperativos.
Si bien la calidad de la red ha mejorado al cubrir el 70% de la potencia instalada prevista mediante el despliegue acelerado de cargadores rápidos -igual o mayor de 150 kW-, el ritmo global de incorporación de infraestructura pública necesitaría multiplicarse por cinco para alinearse con los compromisos de descarbonización marcados por la hoja de ruta nacional.
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