Las tradiciones, las canciones, la gastronomía y hasta los lugares donde los jóvenes se reúnen con sus amigos forman parte del patrimonio aragonés que las nuevas generaciones quieren conservar. Esta mirada protagoniza el cómic 'Guardianes del Patrimonio Vivo de Aragón', una iniciativa que convierte el trabajo de los consejos de infancia y adolescencia de la comunidad en una herramienta para transmitir la historia y la identidad de sus municipios y que busca que ese legado se conozca, se valore y perdure entre generaciones.
La publicación se ha presentado este viernes, 23 de octubre, en la sede de la Fundación Caja Rural de Aragón, en Zaragoza, con la participación de su directora, Laura Prada; el director general de Familia, Infancia y Natalidad del Gobierno de Aragón, David Sainz; el director general de Cultura, Pedro Olloqui, y los autores del cómic, Carlos Ochoa y Tamara Marín.
El proyecto impulsado de forma coordinada por la fundación y el Ejecutivo autonómico, nace del trabajo desarrollado con los consejos de infancia y adolescencia y forma parte de su séptimo encuentro , con el objetivo de acercar el patrimonio a los más jóvenes a través de sus propias experiencias, según Europa Press.
"El patrimonio no solo son piedras o monumentos. El patrimonio es danza, es cultura, es arte, es gastronomía", ha recordado Prada, quien ha defendido que el proyecto debía ir más allá de las sesiones y los talleres para dejar un resultado que pudiera compartirse con otros niños, adolescentes y adultos. "Las cosas que no se cuentan, las cosas que no se escriben, al final se pierden", ha advertido.
La directora de la Fundación Caja Rural de Aragón ha explicado que el cómic es el resultado de un proceso previo de fichas ilustradas y actividades en las que los participantes identificaron los elementos que consideran más representativos de sus localidades.
La iniciativa pretende que los encuentros no se queden en reuniones puntuales, sino que generen materiales capaces de perdurar. A petición de los propios jóvenes, el trabajo se trasladó al formato de cómic y tendrá continuidad con un pódcast que se pondrá a disposición de la sociedad.
Un patrimonio que va más allá de los monumentos
La experiencia ha permitido que los menores revisen la idea tradicional de patrimonio. En los testimonios recogidos durante el proyecto, algunos reconocen que al principio lo asociaban únicamente a edificios antiguos, pero que después han incorporado esa definición a las recetas, las fiestas las costumbres, el vocabulario, las canciones y los espacios que forman parte de sus vida cotidiana.
Entre los ejemplos que han surgido figuran la historia de Sabiñánigo y su relación con el ferrocarril y las fábricas, los gigantes y cabezudos de Calatayud, las tradiciones gastronómicas vinculadas al congrio, las fiestas populares o los oficios artesanos que pueden desaparecer si dejan de transmitirse. Otros participantes han destacado lugares de encuentro juvenil y espacios que consideran importantes por las experiencias que comparten en ellos, aunque no sean monumentos históricos.
La mirada infantil ha servido, asimismo, para identificar problemas de conservación y propuestas de mejora. Algunos jóvenes han planteado recuperar elementos deteriorados de sus municipios, como los dibujos de una calle de la ciudad de los niños y niñas, o modernizar tradiciones para que sigan conectando con las nuevas generaciones sin perder su esencia.
"Hay que preguntarles, hay que escuchar", ha resumido Prada, que considera que los menores no solo reciben un legado, sino que pueden reinterpretarlo y ayudar a transmitirlo. La implicación de las familias resulta esencial en ese proceso, ya que padres, abuelos y bisabuelos son una fuente de conocimientos sobre el origen de las costumbres y la evolución de cada localidad.
Dos años de trabajo y continuidad del proyecto
El director general de Familia, Infancia y Natalidad, David Sainz, ha enmarcado la iniciativa en la apuesta por desarrollar proyectos compartidos entre departamentos e instituciones. "Tenemos que romper el espíritu de los departamentos para que hagamos proyectos de Gobierno", ha defendido, al agradecer la colaboración de la fundación, los equipos técnicos y las personas que han trabajado con los consejos de infancia.
Sainz ha explicado que el proyecto se ha desarrollado durante dos años y que su objetivo es acercar a los menores las raíces de Aragón mediante los elementos que ellos mismos han elegido. La participación, ha sostenido, permite que los niños se sientan parte de las administraciones y de una comunidad que a veces perciben como ajena o difícil de comprender.
El cómic reúne las aportaciones de jóvenes de distintas localidades, que investigaron su entorno, prepararon fichas, realizaron visitas y compartieron sus descubrimientos durante el encuentro celebrado en Alcalá de la Selva. La publicación sintetiza ese trabajo colectivo para que otros menores puedan conocer el patrimonio de municipios distintos al suyo y descubrir aspectos que desconocían de su propia tierra.
Sus autores, Carlos Ochoa y Tamara Marín, han manifestado que el principal reto fue trasladar al lenguaje del cómic la diversidad de ideas y experiencias aportadas por los participantes sin perder los detalles que cada localidad considera importantes. Ochoa ha reconocido que ha sido uno de los proyectos más complejos a los que se ha enfrentado y ha destacado la satisfacción de haber conseguido integrar las aportaciones infantiles en una obra común.
El proceso ha contado con apoyo de inteligencia artificial para desarrollar el apartado visual, aunque Ochoa ha subrayado que esta tecnología no trabaja por sí sola y ha requerido numerosas instrucciones y decisiones humanas. Según ha resaltado, el recurso ha permitido hacer viable una producción que, sin los medios económicos y técnicos necesarios, habría resultado difícil de llevar a cabo.
La iniciativa no terminará con esta publicación. Los responsables han avanzado que el cómic se difundirá a través de los canales de la fundación y se intentará hacer llegar a centros de participación, además de poner en marcha el pódcast previsto. La intención es celebrar una segunda edición dentro de dos años, vinculada a un nuevo encuentro de los consejos de infancia y adolescencia, y estudiar la posibilidad de llevarlo a otra localidad aragonesa para ampliar la participación territorial.
Olloqui vincula el patrimonio con la identidad aragonesa
Por su parte, el director general de Cultura del Gobierno de Aragón, Pedro Olloqui, ha defendido que la historia y el patrimonio constituyen elementos centrales de la identidad colectiva de la comunidad. Ha incidido en que el Estatuto de Autonomía recoge esa vinculación y ha sostenido que transmitirla desde edades tempranas resulta fundamental para que las nuevas generaciones conozcan sus raíces.
Olloqui ha puesto como ejemplo las pinturas murales del monasterio de Sijena, arrancadas hace 90 años, según ha indicado, y ha remarcado que su pérdida no supone únicamente un perjuicio artístico, sino que afecta a la memoria histórica y a la identidad aragonesa. En su intervención, ha relacionado este caso con la necesidad de proteger el patrimonio y evitar que se desvincule de la historia del territorio al que pertenece.
El responsable de Cultura ha citado asimismo la jota, cuyo próximo reconocimiento por la Unesco como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad ha presentado como una oportunidad para reivindicar su papel en la cultura popular. A su juicio, esta expresión cultural ha sido asociada durante décadas a una imagen de antimodernidad, pese a que constituye una parte esencial de la tradición aragonesa y española.
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