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La Real Sociedad se jugará el liderato en Milán

El defensa de la Real Sociedad, Ahien Muñoz (i), disputa el balón ante el centrocampista croata del Salzburgo, Luka Sucic, durante el encuentro correspondiente a la fase de grupos de la Liga de Campeones que disputan hoy miércoles en el estadio de Anoeta, en San Sebastián.

El defensa de la Real Sociedad, Ahien Muñoz (i), disputa el balón ante el centrocampista croata del Salzburgo, Luka Sucic, durante el encuentro correspondiente a la fase de grupos de la Liga de Campeones que disputan hoy miércoles en el estadio de Anoeta, en San Sebastián. EFE / Javier Etxezarreta.

La Real Sociedad se queda seca frente al Salzburgo. El conjunto donostiarra empató sin goles en casa frente al Red Bull Salzburgo, en un partido correspondiente a la jornada 5 en la fase de grupos de la Liga de Campeones donde el portero austriaco Alexander Schlager acabó erigido en el mejor del equipo visitante. Ahora, se jugará el liderato en Milán, coincidiendo con el último partido en el campo del Inter.

El Reale Arena volvió a mostrar su cara de alegría y fervor ante una cita relativamente intrascendente, ya que el equipo 'txuri-urdin' tenía su billete para los octavos de final asegurado de forma matemática desde la jornada anterior. Pero eso no impidió que los pupilos de Imanol Alguacil empezaran con el ímpetu habitual, ocasión incluida de su capitán.

Corría el minuto 9 cuando Mikel Oyarzabal probó al portero rival, con un zurdazo raso nada más entrar al área y que Alexander Schlager atrapó sin excesivos problemas. Respondió el Salzburgo con un contragolpe sin destino, pero avisando de un acercamiento posterior; Dorgeles Nene lanzó otra contra con un bonito regate en campo propio, asistió a Petar Ratkov y acompañó la jugada con un esprint perseguido por Álvaro Odriozola.

Su compañero le dio un pase de 'la muerte' y Nene se plantó delante de Álex Remiro, con Odriozola su espalda; sin embargo, su tiro forzado tocó el poste y se marchó por la línea de fondo. La Real Sociedad no se asustó por ese lance y siguió dominando, aunque con algo menos de revoluciones que en las jornadas previas de esta competición.

Pasada la media hora, Beñat Turrientes gozó de una clara oportunidad tras un centro raso de Momo Cho desde la derecha; el centrocampista de Beasain domó la pelota en el área pequeña, pero su tiro después de un recorte se fue desviado ante la cobertura del Salzburgo. Y casi a renglón seguido, Arsen Zakharyan malgastó un contragolpe guiado por Oyarzabal.

Se avecinaba el descanso y los visitantes, bien plantados atrás y habiendo solventado esos pequeños problemas, se animaron con un par de arreones de Nene y de Ratkov. La réplica local fue obra de Turrientes, merced a un derechazo lejano que se acercó a la escuadra del arco defendido por Schlager, que no se relajó hasta llegar al intermedio.

Al regreso de vestuarios, Nicolás Capaldo avisó de la mejoría entre los visitantes, con un disparo flojo después de que Turrientes perdiera la pelota debido a un resbalón en la corona de su área. La entrada al campo de Leandro Morgalla, sustituyendo a Strahinja Pavlovic, había dado un aire distinto al equipo entrenado por Gerhard Struber.

No obstante, Schlager acaparó protagonismo de nuevo con dos paradas de mérito, primero a un lanzamiento de Brais Méndez con la zurda desde la frontal y luego desbaratando una volea cercana de Zakharyan con la bota diestra. Para que el ritmo del encuentro no bajase, Alguacil movió el banquillo e introdujo a Ander Barrenetxea y a Take Kubo en la parcela ofensiva.

Sin suerte al final para Kubo

De cara a la recta final, Umar Sadiq reemplazó a Oyarzabal y puso en apuros a Schlager con un derechazo a media altura, que el arquero del Salzburgo despejó a córner. En el 85', Martín Zubimendi merodeó el gol; pero su zurdazo no encontró puerta tras un pase de Barrenetxea, que daba continuidad a una gran jugada de Kubo por el extremo derecho.

Cada vez que el japonés domaba el balón, la Real Sociedad generaba sensación de peligro. De una arrancada suya, trasladándose en horizontal a la línea frontal, Amar Dedic cometió una falta; el propio Kubo la tiró de un modo estupendo, obligando a que Schlager volase hasta la escuadra para mandar la pelota a saque de esquina.

Y el mismo Kubo tuvo en su bota izquierda la última ocasión de la noche, igualmente con un zurdazo desde el pico del área y por el lado derecho, que Schlager atajó en dos tiempos. El marcador permaneció intacto y su 0-0 puso al cuadro donostiarra con 11 puntos, sabiendo que en Milán se jugará el liderato del grupo.

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